martes, 7 de abril de 2015

Scioli se enfoca en anular a Massa y pelear con Macri


Por Jorge Joury
En la gobernación aflojaron las tensiones, aunque las primeras espadas de Daniel Scioli saben que tienen que mantener la guardia en alto, ante cualquier embate del kirchnerísmo duro. No obstante, por estas horas disfrutan de un ​otoño​ especial​, donde han caído gran parte de las hojas de la discordia con la Casa Rosada​.​ Además​, las acciones del gobernador cotizan en bolsa. Los números que ofrecen los encuestadores lo muestran como uno de los grandes animadores de la próxima elección, junto a Mauricio Macri y frente a un Massa que parece haberse quedado sin nafta para lo que resta por recorrer.
Otra de las cuestiones que hacen presumir que lo peor ya pasó, tiene que ver con el freno de los cuestionamientos internos y el respaldo que se viene observando el ex motonauta desde el kirchnerísmo de paladar negro.Las últimas señales provenientes de​sde Olivos​ hicieron que la interna que hasta hace unas semanas hervía en el FPV, hoy encuentre aguas más calmas y hasta señales de unidad, como la foto que se sacó el gobernador con Julián Domínguez y Diego Bossio, en Tandil, dos de los competidores para ocupar su sillón.¿Serán los que eligió Scioli para apoyar en la interna?. Hay quienes especulan con esta posibilidad, no obstante​ no hay que descatar a​ la gran variedad de candidatos en ese espacio, que también aspiran al trono de Dardo Rocha. Además Domínguez, que hasta hace unos pocos meses había sido uno de sus críticos más ácidos, disparó una frase elogiosa para el gobernador: “Sin duda Daniel es parte del equipo de la Presidente y vamos a trabajar juntos”.​ El presidente de la Cámara de Diputados ha logrado varias adhesiones de los gremios estatales bonaerenses.​
El escenario se presenta tan propicio, que el gobernador negó cualquier especulación sobre su futuro. “¡No hay plan B!. Tampoco me pienso ir del FPV”, dijo con énfasis, ante la eventualidad de que no lo dejen competir en las PASO o que la Presidenta le pida que ocupe otro lugar. Hay señales concretas vía Olivos y que el sciolismo leyó entre líneas. Una tiene que ver con que la Presidenta, con el gobernador a su lado​, ​habló de un triunfo seguro en octubre. Luego su hijo Máximo lo ponderó como “un buen compañero”.
En esa dirección Scioli acompañó el incipiente escenario con una nueva etapa de la campaña que le da mayor pertenencia al  kirchnerismo. Lanzó un afiche en el que redujo a un subrayado el color naranja, que identificó su gestión y dejó que prevalecieran el celeste y el blanco. Además, lo hizo con la leyenda “Scioli para la Victoria” en un juego de palabras con el FPV.
Con la pulseada interna ​congelada​, en los laboratorios de la residencia de la calle 6 se impuso como meta que se instale el duelo con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. para polarizar la elección y dejar a Massa desguarnecido, aprovechando su caída en las encuestas.La estrategia es plantear los dos modelos en juego. Uno que expresa volver atrás a los años 90 con el liberalísmo reencarnado en Macri y  “nosotros que queremos mejorar las políticas que impulso el modelo”, reconoció Alberto Pérez, jefe de Gabinete y uno de los timoneles en la campaña.
Los centuriones sciolistas plantean que “hay que atacar por el lado de que Macri ya sacó todos sus conejos de la galera. Se alió con Carrió, con parte del radicalísmo y llegó a su techo. Sin embargo, Daniel sigue primero. Además se observa una feroz interna entre Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, que está herida en su amor propio. Si ella le gana al preferido de Mauricio, quedará mal parado y con pérdida de liderazgo”, reveló un vocero. La misma fuente admitió que ” de aquí en más se pondrá mucho énfasis en que Buenos Aires es una escuela de gobierno y Daniel lo hizo muy bien”. La construcción del duelo con Macri esconde el objetivo concreto de relegar de la discusión por la pelea presidencial al líder del Frente Renovador, Sergio Massa. “En el PRO se sacan los ojos en la interna de capital y​ en​ el FR por los candidatos a gobernador. Nosotros marcamos la diferencia, mostrando unidad y un solo objetivo:  tirar todos juntos del carro hacia la victoria”, finalizó el informante.
Además, una encuesta dada a conocer en los últimos días encendió más el optimismo en el estado mayor sciolista. La medición reflejó que Scioli se impondría en las PASO del FPV con el 61,9% de los votos, contra el 30,6% de Randazzo, un 4,4% de Sergio Urribarri y un 3% del ministro de Defensa, Agustín Rossi.El sondeo, firmado por Raúl Aragón, también llegó a la conclusión de que Macri ganaría la primaria de la alianza PRO-UCR-CC con el 79,3%, mientras que Carrió sacaría el 13,3% y Ernesto Sanz el 7,3%. Los encuestadores aún no tienen números sobre la posible postulación de Máximo Kirchner como candidato a diputado, tan promocionada por el oficialismo​, pero el hijo de los K empezó a sonar como candidato en la Provincia​.​  Habrá que ver cómo el​​  peso de su apellido se comporta frente al electorado​

Kandidatos fuertes y señales de victoria entusiasman al PJ


Por Jorge Joury – La mayoría de los gobernadores peronistas y los caciques del conurbano, respiraron hondo. Ahora, un poco más tranquilos,  sueñan con recitar la consigna: “Scioli al gobierno, Cristina al poder”.

El que más entusiasta se muestra con el nuevo escenario es el gobernador bonaerense, que cambió el naranja por el celeste y blanco y se puso el traje ultra K, con el slogan : “Scioli para la victoria”. Según las palomas mensajeras provenientes de Olivos y que recalaron en los cuarteles del PJ, no hay fin de ciclo y la Presidenta jugará todo lo fuerte que sea para ganar las elecciones de octubre, con la intención de dejar una pata firme en un futuro gobierno.
La primera puntada de la Casa Rosada fue advertida en La Matanza. Se observó allí un giro fundamental del discurso oficial que sugería hasta hace poco un “nos vamos a fin de año”. En cambio, en el partido más populoso de la Provincia, el martes Cristina sentenció: “Estoy segura de que vamos a seguir siendo gobierno”. Ese mismo día y por la mañana, seguramente en sintonía con su madre, su hijo Máximo, había bendecido a los candidatos del FPV en una entrevista radial: “Urribarri, Agustín Rossi, Aníbal, Daniel y Florencio son todos muy buenos compañeros”. No hizo diferencias, pero los puso en carrera por igual.
JUGAR FUERTE PARA GANAR EN OCTUBRE
Ambas frases llegaron para certificar en público lo que dirigentes peronistas comenzaron a escuchar en privado en las últimas semanas en boca de los funcionarios K: que Cristina “va a jugar fuerte a ganar” y que Daniel Scioli -quien mejor mide entre los candidatos propios en todo el país- no será vetado de las primarias, ni empujado fuera del Frente para la Victoria. Además, crece la convicción de que el apelllido Kirchner encabezará la lista de candidatos a diputados nacionales, ya sea con Cristina o con Máximo, o con los dos.
Hasta hace unas semanas, gobernadores e intendentes estaban intranquilos porque no les atendían los teléfonos en Balcarce 54. La preocupación era tal, que la semana anterior hubo una reunión entre el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, de la que participaron, Aníbal Fernández y los camporistas Eduardo “Wado” de Pedro, José Ottavis y Andrés Larroque junto  a los gobernadores Eduardo Fellner, José Luis Gioja, Luis Beder Herrera y Gildo Insfrán. Las fuentes consultadas aseguran que los mandatarios provinciales transmitieron la preocupación por la presión camporista en los cierres de listas y los ataques a Scioli. Además, reclamaban un decreto presidencial para bloquear la estrategia de los candidatos a gobernadores radicales de ir con más de una boleta presidencial. “Fue una charla larga y en los mejores términos”, coincidieron tres de los mandatarios provinciales. La única respuesta negativa fue la del decreto. “Todos entendimos que el asunto se iba a judicializar y terminaría victimizando al radicalismo”, resumió un gobernador.
LAS GARATIAS PARA COMPETIR
Según los trascendidos, las primerae espadas de CFK prometieron que Scioli competirá con uno o dos candidatos más en las PASO (¿Randazzo y Urribarri?) y que Cristina “se mantendrá prescindente y levantará la mano del ganador”. No obstante, la puntada final de la Presidenta en los comicios se definirá a último momento, pero se sugirió que podría encabezar la lista de legisladores del Parlasur, que sería el primer tramo de la boleta en todo el país. Los mandatarios provinciales coincidieron en que “ Cristina y Scioli estén en la boleta, de la manera que sea, sería lo ideal”. Trajeron además sondeos que muestran a la Presidenta y el gobernador bonaerense con alta imagen en sus distritos. Pero en política no hay nada que no tenga su costo. A cambio, los escuderos cristinistas pidieron que los mandatarios probinciales empujen del carro y no desdoblen los comicios.
Además, en sintonía con los intendentes bonaerenses, los gobernadores reclamaron que Randazzo bajara el tono de las críticas a Scioli, algo  que parece verificarse en los últimos días. Luego se marcharon en paz y optimistas, como no se los veía hace tiempo. Por lo que marcan las encuestas, el deseo de cambio no es tan alto en la opinión pública, pese a que Macri sigue creciendo . Aún su caudal de votos no le permite asegurarse un lugar en la segunda vuelta. Massa, en tanto, permanece amesetado. El escenario marca hoy que ningun candidato podria golpearse el pecho asegurando cortarse solo hacia la recta final.
CON EL APELLIDO K AL FRENTE
Tampoco se sabe si la polarización entre Macri y Scioli que pronostican algunos encuestadores va a terminar favoreciendo o perjudicando a Cristina. Los politólogos hoy coinciden en que  la incertidumbre juega a favor de la Presidenta y prolonga su dominio del poder, pese a su no reelección. Es por ello que sus centuriones K  imaginan una “Cristina eterna . Hoy no hay nadie con liderazgo para reemplazarla”, sostienen. Los más fanáticos, como me lo señaló hace pocas semanas un intendente bonaerense,  repiten lo que vienen sosteniendo desde aquel histórico triunfo del 2011: “Ella está a kilómetros de distancia de cualquier dirigente político. Ninguno le llega a los talones. Ni entre los propios. Ni entre los ajenos.”
Además, por estas horas se consolida la idea de llevar el apellido presidencial al frente de las listas en diputados, sea con Máximo o con Cristina. Esta opción cobra fuerza a partir de encuestas que le otorgan a la jefa de Estado una aceptación de su figura de hasta el 45% en el conurbano, un territorio vigoroso para arrastrar votos, ya que la Provincia representa el 40% del padrón electoral. Los mismos números aparecen a nivel nacional, con lo cual algunos sugieren que CFK encabece la lista de parlamentarios del Mercosur, para poder pasar a recoger votos por todos los distritos.
En esa dirección y con la idea de que el voto bolsillo también influirá en las urnas, en los laboratorios del Ministerio de Economìa se trabaja en el armado de nuevas medidas de gran impacto en la clase media, ya que ahí existe un nicho que hay que capturar para marcar la diferencia. Una de ellas sería la instrumentación de créditos para adquirir departamentos con cuotas similares a las de un alquiler.
SCIOLI CON VIENTO A FAVOR
El más beneficiado de los candidatos en este segmento sería Daniel Scioli, ya que es allí donde encuentra mayores adherentes. Si la economìa logra enderezar el rumbo, al ex motonauta se le facilitaria todo, ya que armaria un gobierno casi calcado al actual, previsible, con mayor diálogo y la garantìa de que no apelaría a un ajuste, como muchos temen de Mauricio Macri.
En el sector gremial también  se agigantan las expectativas electorales. Es motivo de comentario un encuentro reciente entre Daniel  Scioli, el metalúrgico Antonio Caló y el mecánico Ricardo Pignanelli, que dejó mucha tela para cortar. Ambos  dirigentes mostraron su apoyo a la candidatura presidencial del gobernador bonaerense. No es para menos, trascendió que  la devolución fue la promesa del ex motonauta de darles a los sindicalistas el Ministerio de Trabajo y la Superintencia de Salud, en caso de llegar al gobierno. Los metalúrgicos, además están entusiasmados con la candidatura de Diego Bossio en la Provincia, a quien le comunicaron su respaldo en un reciente encuentro. El panorama por el momento es de rosca polìtica, especulaciones de variado tenor, pero nadie por ahora tiene la última palabra. Los que más se animan a las predicciones, coinciden en que Cristina seguirá sorprendiendo hasta el último minuto.

Inminente anuncio en torno al impuesto a las ganancias


Por Jorge Joury

Resultaba más que obvio que la Presidenta no iba a negociar bajo presión en medio de un paro, la modificación del Impuesto a las ganancias. Pero la contundencia de la huelga, la amenaza de otra de 36 horas y la inminencia de las paritarias, hacen que al gobierno le haya caído la ficha en buscar una salida rápida. Sobre todo en un año electoral, donde los focos de conflicto pueden ser un pelotazo en contra. Por ello,  ya es un secreto a voces que se trabaja en una medida que contenga a los sectores sindicales para modificar ese tributo, que tal como está regulado, reporta la friolera de casi cien mil millones de pesos anuales a las arcas del Estado.
Las primeras espadas K consideran innecesario que Cristina siga pagando un alto costo pòlítico por un tema que es solucionable y evitar así una pulseada de mayores consecuencias. Más aún,  para un modelo que se golpea el pecho señalando que ha reparado en gran parte los daños históricos que sufrieron los sectores del trabajo en las últimas décadas. En los  pasillos de la Casa  Rosada se considera que ya no hay tiempo ni ambiente para que el Congreso vote una nueva ley tributaria, sin que no haya una manipulación política departe de la oposición. Por ello, la salida que se baraja por estas horas es elevar el actual mínimo ni imponible de 15 mil pesos, a una cifra que oscilaría entre los 18 y 20 mil pesos de sueldo, con lo cual la recaudación del Estado no se vería tan afectada. La idea es hacer el anuncio antes del 14 o 15 de este mes, que son las fechas que manejan los gremios del transporte y las centrales obreras de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo para  volver a reunirse y endurecer la protesta contra el Gobierno.
Las estadísticas marcan que la inflación ha erosionado los ingresos de los trabajadores más beneficiados en los mejores años económicos de la administración K. Aquellos que eran el modelo de empleos en blanco bien remunerados como los  metalúrgicos, mecánicos, camioneros, operarios de la alimentación, petroleros, mineros, colectiveros, ferroviarios, aeronáuticos y bancarios, entre otros. Hoy esta franja, casi en un 70 o 80% de personas, se encuentran mayoritariamente alcanzadas por el impuesto a las Ganancias. Son unos 2 millones de trabajadores,alrededor del 17% del total registrado, porque sólo ese grupo cobra hoy más de 12.300 pesos de bolsillo. También hay quienes sostienen que el tributo alcanza al 21% de los jubilados, que pese a los reajustes anuales que otorga el Gobierno, ven cada vez más licuados sus ingresos.
Los especialistas sostienen que la combinación de alta inflación con la falta de actualización automática del ‘mínimo imponible’ y las escalas salariales sobre las que se aplican las alícuotas (9 al 35%) desvirtúan el sentido del impuesto: es decir, que paguen más los que realmente más ganan.
Suponiendo que un sindicato lograra en paritarias un incremento de salario bruto del 29%, semejante a la inflación, el  resultado sería una pérdida del poder adquisitivo de entre 3 y 4 puntos porcentuales por la falta de ajuste del mínimo y las deducciones. El problema es que el año pasado, ningún gremio consiguió empatarle a la inflación del 38%, sino que cerraron en promedio el 30%, potenciando en más de 10 puntos la caída del salario real de bolsillo.
Para colmo, la falta de ajuste automático de las escalas (los peldaños salariales a partir de los cuales se aplican las distintas tasas) implica que pequeños aumentos nominales de suelto signifiquen saltos bruscos en las alícuotas. Por los datos que se conoce, hoy el 66% de los trabajadores que pagan el impuesto a las Ganancias están alcanzados por las alícuotas más altas del 27 al 35%.
El fuerte rumor de que el Gobierno trabaja a contra reloj para resolver la cuestión, ha llevado algo de alivio a los cuarteles sindicales, prestos a volver a pintarse la cara para encarar una futura huelga de 36 horas con una ruidosa manifestación hacia Plaza de Mayo. Si  Cristina anunciara en el corto plazo una adecuación del mínimo no imponible, la protesta quedaría  vaciada de sentido, como ocurrió a fines de 2014, cuando la Presidenta liberó a los medios aguinaldos de pagar Ganancias por única vez. Además, el circulo virtuoso de la economía se vería potenciado, ya que siempre la mejora en ingresos se vuelva al consumo.
De todas maneras, la hipótesis de una supuesta  huelga de 36 horas encuentra reparos en algunos sectores sindicales. No quieren que se llevan los méritos el tándem Moyano – Barionuevo. El colectivero Roberto Fernández y el ferroviario Omar Maturano, dos de los notorios de la central sindical del transporte (el otro es el moyanista Juan Carlos Schmid) ya  pusieron como condición, que de concretarse un nuevo paro nacional, debe contar con el consenso y aprobación de todas las expresiones del sindicalismo peronista, incluida la CGT de Caló, de la que ambos se fueron hace tiempo.
Después de la contundencia de la cuarta protesta contra CFK, la UTA y el de la Fraternidad se golpean el pecho. Interpretan que se han ganado el derecho a manejarse con autonomía. Se sienten con peso específico para transformarse en arietes de la unidad y al mismo tiempo ser determinantes en la edificación de una única CGT, al punto de empujar a uno de los suyos para que la presida. Quienes recorren los pasillos de los sectores sindicales, aseguran que hay consenso generalizado para trabajar hacia la unidad. Hoy la ven más necesaria que nunca, sobre todo para marcarle la cancha al futuro gobierno. Además, hay  quienes aseguran que ya hubo contactos con uno de los  candidatos más posicionados del FPV, que hasta prometió ministerios afines al sector gremial.

Del naranja al celeste con encuestas que pintan bien


Por Jorge Joury
La guerra de encuestas está en su punto más alto de hervor. Como los equipos de fútbol, se juegan la vida por los colores para no quedar mal paradas ante la opinión pública. Las últimas cuatro marcan una coincidencia. Hay dos colores predominantes en la lucha por el  sillón de Rivadavia. El naranja histórico de Daniel Scioli, que ahora se convirtió en el celeste y blanco del FPV, primero en intención de voto. Y después viene el amarillo de Macri, que aparece casi pisándole los talones. El negro es para Massa, que se ubica en el tercer escalón. Los nuevos afiches de la campaña presidencial  de Daniel Scioli confirmaron que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires busca reforzar su identificación con el kirchnerismo de cara a las PASO, pero aportaron un dato extra que surge de la frase: “Scioli para la victoria”. En las próximas horas se multiplicarán en las calles hasta convertirse en parte de la escenografía de la vía pública. Allí se ve a un mandatario bonaerense sonriente, que mezcla su nombre con la denominación partidaria del oficialismo y remarca así su ligazón con el FPV. Es el nuevo diseño de campaña ideado por el publicista Ernesto Savaglio.
El detalle llamativo, es que el color naranja que desde hace años identifica al sciolismo, ha perdido preponderancia. Aparece apenas como subrayado de la leyenda en el cartel  y se ve superado por el celeste y blanco de la bandera argentina, que en las campañas politicas suele ser utilizado por el  FPV. Los centuriones del gobernador, están seguros de que  su jefe es el único que puede garantizar el triunfo de la fuerza oficialista frente a otros precandidatos que no mueven la aguja a la hora de medir. El entusiasmo en esa filas creció tras las declaraciones que hizo el martes Máximo Kirchner, que incluyó a Scioli, para alivio de los peronistas bonaerenses, entre los precandidatos propios. Lo mismo ocurrió con el discurso de Cristina ese mismo dìa en La Matanza, al sentenciar : “estoy segura de que vamos a seguir siendo gobierno”.
De este modo, los nuevos afiches de Scioli tendrán una inconfundible marca oficialista con el slogan “Scioli para la Victoria”. Traducido públicamente quiere decir: “el candidato soy yo”. El bonaerense decidió apostar fuerte. Jugarse todo antes del 20 de junio, cuando se oficialicen las listas de precandidatos a presidente de todos los partidos. Si algunos sospecharon en su momento que Scioli podrìa jugar por afuera, esta vez queda descartado de plano con su nueva identidad ultra K. La estrategia de “kirchnerización” del candidato no es nueva. Desde principio de año Scioli viene haciendo campaña con ejes basados en las principales políticas de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina. Sabe que tiene que conquistar al voto kirchnerista puro, porque gran parte de la intención de voto con la que ya cuenta es ajena al espacio del FPV.
No obstante, en la pelea por el sillón de Rivadavia  tanto Macri como Scioli entienden que todavía deben superar varios obstáculos para alcanzar una clara polarización. El líder del PRO está más complicado. Le espera en poco tiempo  una elección clave en su propio distrito antes de los comicios presidenciales. Allí hoy tiene de punta a una de sus principales espadas, Gabriela Michetti, que se le rebeló y le quiere “humanizar” el partido. Además, la legisladora puede dejarlo mal parado si vence en las PASO a su candidato predilecto: Rodríguez Larreta. A su vez, Scioli necesita de la bendición de Cristina Kirchner, para ser candidato presidencial.
Entre Macri y Scioli, hay vasos comunicantes. Han llegado a una coincidencia implícita en la estrategia de campaña: los dos ignoran a Massa. Es una manera de condenarlo a estar fuera de la gran  pulseada.Y Lo están logrando, aún en las encuestas más generosas con Massa. En estas mediciones, el ex alcalde de Tigre aparece estancado o en picada desde noviembre del año pasado, mientras Scioli conservó su potencial y los números de Macri muestran crecimiento. Massa tuvo deserciones importantes de dirigentes. Cometió errores inexplicables y uno de ellos fue  apoyar en Santa Fe a un enemigo de Reutemann, que ahuyentó a éste del massismo y, encima, carece del atril oficial que los otros tienen como jefes de gobiernos locales. El tigrense hoy necesita sacar de la galera un título urgente en los diarios, para reinstalar con claridad el triple empate que se le escurre de las manos.Se lo recuerdan constantemente los publicistas que lo asisten, quienes le aconsejan no desviarse del foco de los grandes problemas de la gente. Encima, una de sus cartas bravas, Roberto Lavagna, reveló en las últimas horas que no será su acompañante en la fórmula, ni ministro de Economia en un supuesto gobierno del FR.
Quienes están en la cocina de las mediciones, sostienen que a siete meses de las elecciones presidenciales, todavía el panorama puede cambiar, al punto que las encuestadores observan que hay entre un 6% y un 15% de indecisos entre el electorado. No está del todo demostrado el grado de influencia que la difusión de números pueda tener efectivamente en el voto. Sin embargo, es claro que, a poco más de cuatro meses para las (PASO) del 9 de agosto, los principales candidatos ven en estos sondeos una herramienta de campaña más para ubicarse mejor en la largada y apelar, desde muy temprano, al siempre discutible “voto útil”, que premia a quienes presuntamente tienen más probabilidades de ganar a expensas de las terceras fuerzas.
En conjunto, los sondeos confirman que la pelea para octubre estará entre Scioli, Macri y Massa. Dan por descontado que el Gobernador ganaría las PASO comodamente frente al ministro del Interior, Florencio Randazzo, y que el Jefe de Gobierno porteño lo hará en las primarias de su espacio frente a Ernesto Sanz y Elisa Carrió. Mientras tanto, en la calle todavía no se vive clima de elecciones. La ciudadanía parece mirar de reojo, pero sin meterse del todo en la discusión preelectoral. Las campañas, de hecho, recién empiezan a asomar y muchas incógnitas están abiertas. Todavía no se conoce, en definitiva, la totalidad de los candidatos que competirán en agosto.
En las jurisdicciones provinciales y municipales, el panorama es todavía más incierto que en el orden nacional. ¿Quiénes son los precandidatos a gobernador que competirán en las primarias del PRO-UCR-Coalición Cívica? ¿Y cuáles los que lo harán en el FPV y en el massismo? Las respuestas definitivas no están. Y algo similar ocurre si se pregunta en las ciudades por los precandidatos a intendentes. En este paisaje, las encuestas pueden dar algunas pistas o marcar algunas tendencias. Pero aportan, en el mejor de los casos, una foto muy provisoria en un escenario al que todavía no han subido todos los actores, principalmente la Presidenta, a la que algunos ven con capacidad para inclinar la balanza.

El Máximo objetivo del FPV, en el largo camino a octubre


Jorge Joury
La política siempre depara sorpresas. Más aún, cuando se trata del peronismo, siempre dispuesto a sacar un conejo de la galera si de ganar elecciones se trata. Con la nueva irrupción de Máximo Kirchner en el escenario electoral, quedó en claro que el tren de candidatos en el Frente Para la Victoria no está completo y falta un pasajero de peso. Seguramente ese será el hijo de la Presidenta.  El operativo de apoyo que luego se lanzó sobre su figura, transparentó que hoy más que nunca el peronismo necesita de la letra K para terminar de armar su abecedario hacia  el largo camino hacia las elecciones de octubre, las más difíciles de las últimas décadas. En La Cámpora aseguran que Máximo todavía no tomó una decisión, pero que “seguramente terminará siendo candidato, al igual que todos los referentes de primera línea de la organización”. Con la ley de lemas descartada y el peronismo agrietado en Santa Cruz, las chances de que dispute la gobernación son casi nulas. Las alternativas son dos: ir por la intendencia de Río Gallegos, recreando los pasos que dio su padre hace casi tres décadas; o apuntar a una de las dos bancas en la Cámara de Diputados de la Nación que se pondrán en juego este año en esa provincia.
NACE EL CANDIDATO
La conclusión generalizada por estas horas, es que Máximo dejará la unidad básica de Olivos, y que de aquí en más  se sacará el traje de armador en las sombras, para lanzarse gradualmente como dirigente público y presentarse a elecciones como candidato. El mismo admitió que  se siente parte de un proyecto colectivo y que si es necesario asumir ese rol, y si se lo piden, lo hará. “Uno está donde los demás piensen que puede servir. Veremos lo que resuelven los compañeros. No es solamente una cuestión de ganas, sino también de conducción política y de ver qué hay para ofrecer, y de cuánto puede desarrollarse esa candidatura”, anticipó. También con tono de candidato parafraseó a su madre, al pedirle a la gente “que estén tranquilos, que hay que votar en paz, que hay que discutir argumentos, que hay que privilegiar la discusión y no dejarse llevar por los cantos de sirena, porque cuando una sociedad se deja llevar por los cantos de sirena, las sirenas que aparecen después son las de la represión”. En ese sentido recordó “la cantidad de muertos que dejó el gobierno de la Alianza, como Hernán Lombardi, Darío Lopérfido, Patricia Bullrich y tantos más que están hoy en el macrismo”, a los que calificó como “viejos sushi”, para comparar al líder de los amarillos con el ex presidente Fernando De la Rúa.
EL ENEMIGO A VENCER
Máximo sabe la ruta de su madre y Macri es el enemigo a vencer. “No es lo mismo gobernar la ciudad con el PBI más alto y todos los medios a su favor que gobernar el país. El desconocimiento que demuestra Macri es alarmante. Si la sociedad quiere ese cambio elegirán libremente y se harán cargo de sus votos”, alertó.
Por momentos, en la entrevista radial que le concedió a Víctor Hugo Morales, Máximo utilizó un tono de voz similar al de su padre. Apeló a los mismos giros discursivos y chicanas políticas que solía usar el ex presidente y aprovechó para dejar varios títulos con un lenguaje simple. Pidió “no ser bobos y estar atentos” y vaticinó que a partir de sus palabras, “un montón de comentaristas” dirían “caca y caca todo el día”. En trece años de gobierno familiar, el heredero K bosquejó  una grilla de pistas, abrazadas al ideario de su padre que sirven para entender cómo proyecta el gobierno la plantilla electoral. Podrían amplificarla en cuatro frentes:
1.- Todos los cañones apuntarán hacia Macri, para polarizar con él lo que es un modelo nacional y popular y su antítesis, girada hacia la centro derecha, lo cual tiene un techo de votos que, según los opinólogos, se ubica en un 40%, que lo hace vulnerable en un balotaje. Además, de manera letal  Máximo lo comparó con De la Rúa. A Massa, virtualmente lo ignoró, al nombrarlo sólo una vez.
2.- Máximo confesó que tiene ganas de entrar a la cancha, aunque aclaró que dependerá de los vaivenes de la politica. Ello generó entusiasmo a un sector de la dirigencia, a tal punto, que hubo quienes agitaron la variable de que sea presidenciable. Es evidente que la teoría del “tercer hombre” está en marcha y que el apellido Kirchner estará en alguna boleta del FPV.
3.- Máximo es quien mejor interpreta el juego de suspenso que hace su madre en torno a las candidaturas, para llegar con el poder intacto hasta su último día de gobierno. Citó a cinco candidatos: Uribarri, Rossi, Aníbal Fernánez, Randazzo y Scioli, aunque no mencionó a Taiana . Admitió que tiene “preferencias”,  pero aclaró que “todavía no es el momento de expresarlo”. No obstante, ponerlos en igualdad de condiciones, dejó en claro que podría levantarle la mano a alguno de los que están en carrera.
4.- De sus conceptos también se desprende que todos los anotados están un escalón más abajo que su madre, quien será seguramente la gran electora. “Uno los ve y son todos muy buenos candidatos.Uno observa que está bien representado, pero ninguno es como Cristina”, disparó. Reforzó además la línea verticalista del FPV : “los demás partidos son casi una concepcion bipersonal”, mientras que en el espacio K “existe un liderazgo claro”. Se lamentó además la imposibilidad legal de un tercer mandato de su madre.
EN EL NOMBRE DEL PADRE
El plan hoy sería que Máximo siga los pasos de sus padres. Sus seguidores lo ven más como precandidato a diputado nacional por Buenos Aires, que por Santa Cruz. Habrá que ver sino tiene ningùn impedimento legal con su domicilio, ya que hoy figura en su documento residiendo en la calle Aymon, en Santa Cruz. Su nombre, junto al de Cristina entusiasma a la tropa bonaerense, ávida de salir a disputar el territorio más codiciado para inclinar una elección. También Juan Cabandié y José Ottavis tomaron el guante y pidieron “Máximo Presidente 2015″.
Rápido de reflejos Daniel Scioli se anotó primero. El gobernador, según fuentes calificadas de su entorno, sostuvo que la denuncia de la revista brasileña VEJA  y del diario Clarín sobre supuestas cuentas millonarias en el exterior de Máximo, “son parte de una maniobra calumnista y difamatoria”. Lo siguieron Sergio Urribarri, Aníbal Fernández, Julián Domínguez, Wado de Pedro, además de emblemáticos intendentes bonaerenses, como Julio Pereyra, que en su carácter de presidente de la FAM, fue el que llevó la voz cantante de todos los alcaldes partidarios.
Para Scioli fue también una buena oportunidad de sacarle el jugo a un día positivo para su candidatura. No es para menos, Florencio Randazzo debió cargar con el peso principal de una huelga que se originó en los gremios del Transporte, sector que él controla, y que con la adhesión o el guiño de otros sindicatos clave, muchos oficialistas, mostró la contundencia de un paro nacional, el más fuerte contra Cristina Kirchner.
Máximo Kirchner mejora sus registros. Ahora habla públicamente cada seis meses y cada vez suena más como el eco de Néstor Kirchner. La última aparición había sido el 13 de septiembre en una tribuna en la cancha de Argentinos Juniors, su debut absoluto. Este martes redobló la apuesta y se puso más cerca que nunca de una candidatura.

Radiografía de un paro que sonó fuerte y pasa facturas


Por Jorge Joury|

Se podrán discutir los matices del paro, pero lo que no se puede poner en tela de juicio, es que con una medida de esta fortaleza, perdimos todos. El freno a la actividad productiva perjudica a trabajadores, empresarios y al propio Gobierno. Es notorio que el  país tomó la fisonomía de un día feriado. Esta pulseada entre el oficialísmo y los sectores sindicales por el Impuesto a las Ganancias, promete ser también la antesala de las paritarias y un mensaje para los futuros gobernantes, además de los daños colaterales letales con que impacta en la economía en el arranque del año.
La falta de transporte público marcó la contundencia de la protesta, ya que la gente no pudo concurrir a sus trabajos. No circularon colectivos, trenes, subtes, Premetro y aviones, como tampoco abrieron los bancos y la mayoría de las estaciones de servicio. Además, los piquetes de grupos de izquierda en los accesos a la ciudad de Buenos Aires, generaron un impacto mayor en la fotografía de la cuarta protesta sindical, la más fuerte de todas hasta el momento contra el gobierno de Cristina Kirchner.
El apoyo  del gremio de Camioneros hizo que tampoco hubiera reparto de mercaderías, recolección de residuos, ni transporte de caudales.La actividad se paralizó también en Tribunales y en la mayoría de los colegios no tomaron falta, tanto por la ausencia de maestros, como de alumnos.
En medio de este cuadro, muchas calles de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, amanecieron  con pilas de basura en veredas, esquinas y avenidas.
Pero más allá de estas postales, lo más grave son las advertencias que brotaron de la jornada  por parte de distintos sectores sindicales que ya plantearon la posibilidad de nuevas medidas de fuerza a mediados de abril. El más explosivo en la cadena de díscolos, fue el gastronómico Luis Barrionuevo, quien aseguró que el 15 de abril podría iniciarse una huelga de 36 horas si el Gobierno no responde a la demanda .
El dirigente, con su habitual injundia, calificó al ministro de Economía Axel Kicillof como el “rusito”. “Ellos lo llaman el rusito, es el que te dice que sí o que no. Sabe que 25 mil millones, la plata que le corresponde a los trabajadores, es un gran movimiento de dinero del consumo, les sirve para pagar planes sociales y subsidiar otros menesteres. Tienen problemas de caja”, analizó. Los 25 mil millones a los que alude Barrionuevo, encuentran su explicación y se alzan como un pase de factura. Forman parte de la deuda que el Gobierno mantiene con las obras sociales de las principales asociaciones sindicales.
El secretario general del gremio de  maquinistas La Fraternidad, Omar Maturano, también se sumó a la cadena de advertencias: “Si el Gobierno no cambia el Impuesto a las Ganancias, el 14 de abril vamos a dar a conocer un plan de lucha de los gremios de transporte”.
Pero todos saben que bajo esta presión,  “la Presidenta no negocia”. A esas cuatro palabras se remiten los principales sindicalistas cuando se les pregunta, en confianza, por qué someten al país a una nueva jornada de paro nacional , con todos los trastornos económicos y sociales que conlleva una medida de esta naturaleza. La argumentación de los jerarcas sindicales va mucho más allá del “tira y afloje” por el impuesto a las Ganancias. O del peso de las deudas que el sistema de seguridad social tiene con las obras sociales de los gremios.Se trata de una cuestión de fondo que hace el estilo de liderazgo que impone la jefa de Estado. Y que sirve para entender a pleno la lógica de confrontación cristinista. CFK mandó a decir a través de Kicillof a los gremios, que el impuesto “esta muy bien”. Pero en medio de la verba acalaroda de la contienda, el ministro de Economía cometió un dislate. Citó a Perón para decir que fue el creador del impuesto a las Ganancias. Con ello no sólo se ganó un aplazo en Historia, sino que los sindicalistas encontraron espacio para atacarlo a la yugular. Le recordaron que el máximo líder histórico del peronismo, fue el que creó el tributo para las empresas, pero no para los trabajadores.
Hablando mal y pronto, hoy la pelea pasa por quién la tiene más larga. Hay economistas que le dan la razón a los sindicatos, al sostener que más del 21% de trabajadores y jubilados están alcanzados por Ganancias. Se trata de unos 3 millones de personas, que perciben ingresos superiores a 15 mil pesos. Pero según Kicillof, esas cifras no se ajustan a la realidad. Asegura el ministro que solo tributan entre el 6 y 1% de los asalariados. Subir el piso para el gobierno sería una sangría enorme en materia de ingresos. Esto obliga a una reflexión:  tal vez llegó la hora de buscar esos recursos en otra alcancía. Gravar la renta financiera, algo que se practica en todo el mundo y aquí no, podría ser uno de los caminos.
La protesta además le trae problemas a una  economía que permanece estancada en el comienzo del año y una producción industrial que continúa con números rojos. Atención, porque el cese de actividades provocará pérdidas de al menos $ 3.000 millones.
Según los datos aportados por la consultora Analytica, la economía argentina produce bienes y servicios por un total de $ 17.000 millones diarios, de los cuales la intermediación financiera (bancos) y el transporte suman $ 1.500 millones y la industria y el comercio producen $ 5.000 millones.
De esta forma, considerando los gremios con más peso que adhieren al paro, es que la consultora estima un impacto negativo de unos $ 3.000 millones, perjuicio que podría elevarse en función del grado de afectación de los sectores productivos y de servicios.
Otro dato, aportado desde el Gobierno es que “el costo en horas de trabajo perdidas es de $ 1.960 millones y en total se pierden casi 52 millones de horas de trabajo”.
El paro de hoy , desde la perspectiva del análisis, es sólo una muestra de la conflictividad gremial que podría desplegarse en los próximos dos meses cuando se concentrarán las paritarias que involucran a los gremios más poderosos. También una prueba palpable del cruce de declaraciones políticas que se vienen entre un sector de la dirigencia sindical y el Gobierno a medida que se acerquen las elecciones.
La Casa Rosada  seguramente tomará nota de la fotografía que representa un país paralizado por sindicatos opositores e incluso oficialistas. No obstante, a tono con la tradición kirchnerísta, le resultará difícil negociar una salida rápida al potente rechazo a Ganancias. Pero seguramente buscará un sendero, si se quiere desarticular el frente sindical unificado que se está armando. Y más aún, si pretende un período de paz social hasta el final del mandato, con paritarias cerradas por debajo del 30%, sin conflictividad ni interferencia en la campaña electoral.

El cuarto paro, el brazo de CFK y lo que puede venir


Por Jorge Joury
El de este martes será el cuarto paro nacional que deberá enfrentar Cristina Fernández de Kirchner. Más allá del reclamo sindical, la medida de fuerza muestra un costado político, ya que apunta a marcarle la cancha al futuro gobierno y promete tener continuidad en la geografía de un año electoral complejo. Con la adhesión confirmada de colectivos, trenes, aviones y bancos, entre otros servicios, la CGT de Hugo Moyano, la de Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli, apuestan a lograr frenar las actividades de todo el país como parte de su reclamo contra el Impuesto a las Ganancias. La medida de fuerza aparece en una primera lectura, destinada a tener  contundencia en todo el territorio.También otra vez, una de las metodologías más cuestionadas volverá a estar en el centro de la escena. Aunque la central conducida por Pablo Micheli aclaró que no organizará cortes de calles, distintos partidos de izquierda ya adelantaron que su intención es reeditar esa forma de protesta en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires y distintos puntos clave para el tránsito en el área metropolitana. Son gestos atemorizantes propios de un apriete hacia el común de la gente, que pertenecen al pasado.
Los principales piquetes fueron anunciados para Maipú y Corrientes en la Ciudad de Buenos Aires, los puentes Pueyrredón y La Noria ( en la zona Sur), el cruce de Panamericana y Henry Ford (Norte), y Gaona y Vergara (Oeste). Los ejecutará la Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero con agrupaciones gremiales del Frente de Izquierda y otros sectores sindicales, como las seccionales del Ferrocarril Sarmiento, que lidera Rubén “Pollo” Sobrero, y la línea B del subte.
A diferencia de las otras huelgas, en este caso la convocatoria principal no proviene del tándem Moyano-Barrionuevo, sino de los sindicatos del transporte nucleados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (C.A.T.T.), entidad que se vio revitalizada desde finales del año pasado con el regreso de gremios que se habían retirado tras la fractura de la CGT. Es el caso de La Fraternidad (conductores de trenes). Además, en este caso será clave la adhesión de los colectivos de la UTA, que no se habían sumado al último paro del 27 de agosto del año pasado, restándole fuerza a la protesta. Otro de los matices de la pulseada, lo aportó en las últimas horas la Unión Industrial Argentina (UIA), que vía su vicepresidente, José Urtubey, calificó al paro de “inoportuno” y “poco constructivo”. Pero más allá del fuego cruzado entre funcionarios y sindicalistas, todas las miradas están puestas en el día después. Por un lado, un sector del Gobierno se encuentra abocado secretamente para materializar una reunión cumbre de Cristina Kirchner y la CGT Balcarce. En la vereda de enfrente, el sindicalismo opositor avanza hacia una nueva medida de fuerza, la de hacer un paro de 36 horas, con movilización a la Plaza de Mayo. Almanaque en mano, algunos propondrán el 30 de abril, porque sueñan con salir a la calle el 1° de mayo, el Día del Trabajo.
En los pasillos de la Casa Rosada se comenta que las primeras espadas de CFK trabajan para impedirlo como sea. Si bien es Cierto que Cristina no dará el brazo a torcer y no anunciará nada bajo presión, en el gabinete se analiza un proyecto para cambiar las escalas del impuesto a las ganancias, además de algunas excepciones tributarias que se aplicarían a través de la AFIP.
Este martes,  la fotografía  de una Argentina paralizada estará casi garantizada por una inédita confluencia de adhesiones, con eje en el transporte y los servicios. Además, los que quieran ir a trabajar en sus autos dudarán por el efecto disuasivo que provocan los piquetes que dispondrá la izquierda dura en los principales accesos a la Capital. La semana pasada el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, había anticipado que harían lo posible por evitar el paro. Pero este domingo el ministro de Economía, Axel Kicillof no hizo más que reavivar la molestia de los sindicatos que adhieren a la medida de fuerza.
“El mínimo no imponible está muy bien en el nivel que está, porque se ajustó muy fuerte hace dos años”. No obstante, admitió que “lo de las alícuotas se puede discutir”. Pero  los efectos colaterales ya eran imparables . Kicillof no había hecho otra cosa que acrecentar la molestia de los sindicatos, que pasaron a amenazar con una huelga de 36 horas para un futuro no muy lejano. Ahora la Presidenta tiene la palabra.