viernes, 12 de junio de 2015

El nuevo escenario bonaerense con los desertores del massismo


Por Jorge Joury
Los mejores pronosticadores de la polìtica suelen ser los intendentes. Más aún, los del conurbano, curtidos en batallas electorales donde a través de décadas dejaron en sus territorios sangre, sudor y lágrimas. Son los primeros que perciben hacia dónde van las preferencias de la gente.Tal vez sea por eso que hoy abrieron sus brazos para recibir en el Frente Para la Victoria a los que se fueron con Massa. No obstante, hay que aclarar que ninguno de los desertores  tendrá previlegios en la disputa local en su pelea por la reelección, ya que el espacio que dejaron vacante fue ocupado por otros jugadores que han demostrado fidelidad al oficialismo y hoy se ven beneficiados por las encuestas. Scioli  trata de atenuar el impacto de los que aterrizan con la cabeza baja, marcando con tiza la vereda de la victoria: “son intendentes que quieren ganar”, dice con una sonrisa de dos plazas y por las duda deja más puertas abiertas. El “operativo retorno”, que alienta la Casa Rosada, está funcionando a pleno y hace crecer cada vez más las expectativas del oficialismo de ganar en primera vuelta.
La orden que llega para todo el arco partidario del FPV, es no tomarse revancha, ser piadosos, pero mostrarles a los recién llegados que deberán revalidar títulos en la cancha grande. En ese escenario de piso enjabonado están los intendentes Raúl Othacehé, de Merlo; Humberto Zúccaro, de Pilar; Sandro Guzmán, de Escobar, José Eseverri de Olavarría, además de dos al cae como Gabriel Katopodis de San Martín y Daniel Bolinaga de Arrecifes. Todos tienen que preparse con el cuchillo entre los dientes y lanza en mano. El grupo lo integran también Darío Giustozzi, que intenta volver a controlar la intendencia de su distrito, Almirante Brown, luego de dejar estrepitosamente las filas del massismo, donde era precandidato a la gobernación.
Aunque recién se confirmará el próximo 20 de junio, fecha límite para la inscripción de las candidaturas, tanto en Merlo, como en Pilar, en Escobar, en Almirante Brown y en Olavarría el Frente para la Victoria mantendría los candidatos que habían salido al ruedo hasta ahora, enrolados en el sciolismo, La Cámpora o aquellos que están alienados con Florencio Randazzo. Es decir, que los recién retornados intendentes no tendrán privilegios en la disputa local.
En Merlo, el histórico Raúl Othacehé admitió en las últimas horas que está dispuesto a confrontar con quien se le oponga en las Paso del próximo 9 de agosto. En ese distrito del Oeste, donde Othacehé es patrón hace 24 años, en la carrera están anotados para darle batalla Walter Beltrán, jefe de la Anses local y enrolado en La Cámpora, y Gustavo Menéndez, un concejal alineado en el sciolismo. Merlo cuenta con un padrón de 240 mil personas, de las cuales, según las mediciones, 140 mil estarían dispuestas a ponerse la camiseta de Othacehé.
Quienes conocen la geografía local, saben que el “Vasco” como se lo conoce,  hará valer todo su peso territorial hasta de manera compulsiva, ya que históricamente cuenta en su foja gran cantidad de aprietes. El propio Menéndez había denunciado a Othacehé de maniobras violentas en la campaña. Por el lado de Escobar,  el escenario se vio sacudido por el regreso político del intendente Sandro Guzmán al Frente para la Victoria a partir de las gestiones encabezadas por el secretario general de la Presidencia Eduardo “Wado” De Pedro. Guzmán también tendrá también fuerte  oposición interna de cara a las PASO del próximo 9 de agosto. De acuerdo a lo que marca la plantilla local, el alcalde debería enfrentarse a una interna con el candidato que ya había lanzado allí el Frente para la Victoria, Ariel Sujarchuk.
Sujarchuk fue subsecretario de Relaciones Institucionales y Comunicación de la Universidad de Buenos Aires y en la actualidad se desempaña como subsecretario de Comercialización de la Economía Social de la cartera de Desarrollo Social . Además está apadrinado políticamente por la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.
Por el lado de Pilar, el escenario es similar pero con vientos de guerra. Allí, fue el propio intendente Humberto Zúccaro quien, al anunciar que dejaba el Frente Renovador y volvía al Frente para la Victoria, “pidió” que el oficialismo mantenga allí sus candidatos. El hombre más fuerte dentro de la interna para dar pelea en las PASO es el sciolista Jose Manuel Molina, ex titular del organismo ambiental de la Provincia.

La batalla de Pilar promete ser una de las más atractivas, ya que varios funcionarios de Zúccaro dieron un portazo y se fueron con Molina. Hay hay que contar entre los desertores a la ex secretaria de Políticas Institucionales de la Comuna, Graciela Odato, integrante de la mesa chica desde donde se lanzó hace más de una década el proyecto Humberto Zúccaro intendente. A ella, se le sumó el ex director de Defensa Civil, Rubén Romero, y el Asesor de Política Institucional, Luis Odato. También en el grupo hay que incluìr a Claudio Sánchez, delegado de Los Cachorros, de la agrupación política Nueva Generación. Todos ellos hoy se han pintado la cara frente a Zúccaro.
El único caso abierto todavía es el de Olavarría. Allí, hasta el retorno de José Eseverri, en el FpV se perfilaba para competir por la intendencia un dirigente alineado a Florencio Randazzo, Gonzalo Bagú. Con todo, algunos especulan con que podría haber lista de unidad.
Un escenario similar se abrió en las últimas horas en Almirante Brown, a partir de la posibilidad cada vez más firme de que Darío Giustozzi decida presentar su candidatura para recuperar la intendencia con la boleta del FpV. Luego de su ruidoso alejamiento del Frente Renovador, donde formaba parte de la grilla de postulantes a la Gobernación, el actual diputado nacional aspira a volver a controlar el municipio hoy en manos de Daniel Bolettieri, que ahora se alineó al sciolismo. A criterio de los obsrvadores, la movida de Giustozzi podría generar un escenario complejo en la disputa local del Frente para la Victoria. Es que en Almirante Brown ya hay dos nombres del oficialismo lanzados en la carrera por la intendencia: el titular del Instituto de Previsión Social (IPS) Mariano Cascallares, con el respaldo del sciolismo y sectores del kirchnerismo, y el diputado Mariano San Pedro. De los dos, Cascallares es quien ha despegado más fuerte en las encuestas. Hasta aquí y ya en cuenta regresiva, el escenario promete internas para alquilar balcones y con final abierto en cada distrito.

La venganza de Macri frente a un Massa con el último aliento


Por Jorge Joury
Para algunos es el último telegrama desesperado del denominado círculo rojo, compuesto por poderosos empresarios que quieren ver al kirchnerismo fuera del gobierno. El cartero esta vez fue Francisco De Narváez, que pateó el tablero y sumó desconcierto en el abanico opositor al anunciar el retiro de su precandidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires para presionar aun más por el acuerdo entre el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y el diputado nacional y referente del Frente Renovador, Sergio Massa, algo que los observadores polìticos ven como casi imposible.
“Si no hay un acuerdo entre Macri y Massa, gana Cristina”, disparó El Colorado, para apurar el trámite.Pero hoy el círculo amarillo no quiere que los perdedores como Massa le impongan condiciones y prefieren seguir con sus recetas.
Pese a que Macri en las últimas horas volvió a cerrarle la puerta al tigrense y que desde Córdoba Massa reiteró su negativa a declinar la candidatura presidencial, el empresario colombiano no dudó en señalar que bajaba su postulación para facilitar un acuerdo. La movida de De Narváez, consensuada con su jefe polìtico, también dejó en evidencia que la primera opción en la carpeta de Massa pasa hoy por pelear la gobernación de la mano de PRO, antes que disputar la Presidencia junto a su socio en el Frente UNA, el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota. Si Macri contestara por la negativa, esto le permitiría a Massa mostrar ante la opinión pública haber hecho todo el esfuerzo para derrotar al Gobierno y dejaría como único responsable al jefe del PRO, en caso de un traspié electoral.
De todas maneras, la estrategia no sólo alimenta el suspenso al anuncio que hará Massa este martes, sino que obliga al oficialismo a ponerse en guardia ante un posible cambio de escenario. Lo que vamos a plantear tal vez termine siendo parte de una novela, pero en definitiva es una hipótesis a tener en cuenta. En Olivos no preocupa que el lìder del FR mantenga su candidatura presidencial, pero sí logra enderezar el barco y hace un acuerdo con Macri y se lanza a la gobernación, obligaría a replantear la estrategia. En el plano de lo hipotético, algunos especulan con la posibilidad de que Cristina obligue entonces a Florencio Randazzo a dar la batalla por Buenos Aires, cumpliendo el sueño de los barones del conurbano. Tampoco, como última carta, nadie se anima a descartar la posibilidad de que sea la propia CFK, la que termine siendo candidata al sillón de Dardo Rocha.
Para el caso de mover el tablero en ambas direcciones, habrá que ver de qué manera se acomodan los cuatro jugadores anotados para suceder a Scioli:  el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, el titular de Diputados Julián Domínguez, el intendente de La Matanza Fernando Espinoza, y el secretario de Seguridad Sergio Berni. Hoy ninguno de ellos todavía ha logrado explotar en las encuestas. Sólo Aníbal Fernández cuenta con un alto nivel de conocimiento como para marcar diferencias.
Un alto jefe territorial del conurbano, que maneja información de primera mano y tiene llegada directa a La Rosada, comentó en las últimas horas que “con la fórmula Scioli Presidente, Randazzo Gobernador, arrasamos. Con o sin Massa”.
Además hoy el gobierno tiene otra llave maestra para operar a fondo. Cuenta con el caballo de Troya. Juan José Alvarez, que fue ministro de Seguridad de Eduardo Duhalde entre 2002 y 2003 y que era hasta hace poco el jefe de campaña de Massa. Juanjo se ha convertido en  el jefe de la campaña kirchnerista. Le han encomendado la firme misión de destruir la estructura que le queda a Massa.  Alvarez, que es un viejo zorro en armar roscas, se reunió con jefes de La Cámpora. Con el secretario de la Presidencia Eduardo de Pedro y el diputado Andrés Larroque, armaron una grilla municipio por municipio bonaerense, para cómo seguir avanzando y producirle el mayor daño posible al tigrense. Esta contienda le está dando resultado al gobierno, ya que han casi vaciado a Massa de la estructura que lo llevó a la victoria y quizás haya más dirigentes notorios y segundas y terceras líneas que hagan más profundo el desangrado de las estructuras.
Ya es un secreto a voces que el que se encuentra con las valijas hechas y pronto a emigrar es Gabriel Katopodis, intendente de San Martín. Está con Massa desde el principio, pero  no quiere quedar pegado al papelón.
Pero ahora la mira está puesta en  qué hará Massa, dentro de un menú de opciones de mantener su candidatura presidencial e ir a las Primarias con el cordobés José Manuel De la Sota, jugar la heroica que le piden algunos laderos bonaerenses e ir como candidato a gobernador con una boleta corta sin presidente, o directamente dejar pasar este turno electoral y preservarse frente a una escenario que se le ha tornado por demás complejo. Los últimos pasos de Massa no dejan de ser casi  una tragedia política . Hace apenas ocho meses era Gardel, el candidato presidencial con más intención de votos. Cometió errores, hizo promesas políticas que no cumplió, confundió a sus aliados o los agravió, como el caso Reutemann y  anunció en la desesperada, cosas que nunca sucedieron. En política eso se paga caro.
Ahora, desfalleciente y sin fuerzas, ni fondos para continuar la campaña y casi con la lengua afuera Massa lo buscó a Macri como último recurso. La mayoria sostiene que es tarde. Se lo dijo Durán Barba a De Narváez en una cena privada que ambos mantuvieron el miércoles último, donde le aconsejó que lo mejor es que el lìder del FR renuncie a todo. Macri esperò a Massa pero para tomarse la gran revancha. Decirle que no, cobrando de manera despiadada el desplante que él sufrió de parte del lìder del FR en las elecciones de 2013. Por estas horas pareciera que se agotaron las palabras. A Macri no le conviene acordar con Massa porque se convertiría en más de lo mismo y perdería su impronta de “lo nuevo”. ¿Qué hara Massa frente a este cuadro de situacion?. La moneda está en el aire.

El último capítulo del culebrón Macri-Massa, con final abierto


Por Jorge Joury
“Hoy un juramento, mañana una traición”. Con letra de tango, aunque con música fúnebre, así podría graficarse el cuadro de situación en el Frente Renovador, hoy jaqueado por el desconcierto y la fuga de dirigentes. En el edificio de las Naciones en Tigre, que en otros tiempos fue sede de la euforia, hoy abunda la desazón. Algunos aseguran que Sergio Massa, a pesar de que siempre se muestra sonriente, está deprimido y con bronca. Su principal soporte es Malena Galmarini, la esposa que conserva pese a todo la buena cintura política para continuar el baile. Es la que lo auxilia cuando cae en el pozo. El tigrense ve fantasmas por todos lados y atribuye lo que le está pasando a “una operación del Gobierno”.
Luego de que Mauricio Macri bajara el martillo y cerrara la puerta para un posible acuerdo electoral con el FR, el diputado nacional decidió parar la pelota y tomarse el fin de semana para reflexionar. Será ni más ni menos que el preludio de la cuenta regresiva con la mirada puesta en el miércoles próximo, cuando vence el plazo para la presentación de alianzas.
Tal vez la decisión que adopte Massa tenga que ver con una pista que dio en las últimas horas Joaquín de la Torre, intendente de San Miguel y uno de sus hombres de mayor confianza: “Sergio no se baja y seguimos adelante con nuestro proyecto”.
Cómo continuar la campaña, es otro de los dilemas, ya que los empresarios que lo apoyaban, al ver la caída en las encuestas le retacean fondos y hasta el préstamo de aviones.
“Sábado y domingo me voy a dedicar a pensar. Lunes, reunión de equipo, y martes, conferencia de prensa”, le dijo el líder del FR a una de sus primeras espadas, dando a entender que se entra en tiempo de definiciones.
CON LA LETRA DE MALENA
¿Cómo trabajar en un proyecto presidencial en medio de un clima de semejante descomposición? Uno de los alfiles del planeta “Distinto”, se encogió de hombros y reveló que por el momento les pidieron que se manejen con la letra que hizo pública Malena Massa. La mujer del candidato fue la que tuvo más visión para salir del pantano: “Sergio es candidato a presidente, pero nosotros no buscamos cargos, hacemos política para cambiarle la vida a la gente y eso no depende tanto de un cargo. A nosotros nos mueven otras cosas”, dijo. Mientras tanto en la mesa chica sostienen que Massa no definirá sino hasta última hora. Ponen como ejemplo su candidatura a diputado, sobre la que no hubo certeza hasta el filo del cierre de listas.
Por estas horas, en las usinas de rumores se barajan los escenarios más impredecibles. Lo cierto es que los protagonistas del culebrón (Macri y Massa) juran que es falso un acuerdo.
El esquema parece repetir la película del  2013, cuando desde ambas veredas negaban cualquier tipo de acercamiento y  se terminó confirmando en las listas de candidatos. Sólo que en aquella oportunidad quien negociaba en inferioridad de condiciones era el Pro.
Mientras tanto, a  menos de una semana de la inscripción de alianzas y 17 del cierre de listas, Macri como buen ingeniero apela a que los cimientos de su oponente se derrumben, que siga cayendo en las encuestas y termine en soledad sin chances, ni recursos para jugar la patriada personal. Sostiene que a medida que pasan los dìas y pierde más dirigentes, Massa se verá obligado a entrar en liquidación.
El líder del Pro no está solo en su estrategia. Se siente acompañado también por el FPV . Ambos ejercen una acción de pinzas constante para sacar a Massa del medio.
TODO EL PESO DE DURAN BARBA
Macri prefiere entregarse a los consejos del gurú Jaime Durán Barba, quien sostiene que Massa está en caída libre, a punto de estrellarse y perderá a todos sus socios territoriales que eligen retornar al FPV, antes que migrar al PRO. Sin esa estructura y con los números acotados, Barba sostiene que no conviene tenerlo como socio. Hoy el PRO ya cuenta con una decena de intendentes en el territorio bonaerense: Jorge Macri, Camilo Etchevarren, Gustavo Posse, Esteban Hernando, Carlos Oreste, Sergio Biul, Enrique Tkacik, Jesús Cariglino, Oscar Luciani y Raúl Feito, casi un número para gritar que hay equipo.
Macri mira el reloj de arena. Sabe que cada hora que pasa y con cada fuga  que se produce, Massa aparece más debilitado. Algunos de sus operadores , en Bolívar 1 son crueles y aseguran que en octubre, medirá 5 puntos, igual que Carrió.
En las próximas horas, Macri se mostrará para la foto con Jesús Cariglino, el inoxidable intendente de Malvinas Argentinas, lugar en que el ingeniero tiene su quinta de fin de semana y donde suelen compartir asados. También posará con Oscar Luciani, el vecinalista que es alcalde de Luján. Los dos son ex massistas y entraron solos al espacio.
AMASANDO CON CARIGLINO
Con pasado de familia de panaderos, Cariglino sabe amasar relaciones mejor que nadie y ya se colocó la camiseta amarilla. En su quincho del cuarto piso de la comuna, agasajó al “Pro peronista” con un asado bien regado con vino Rutini.
Comentan que en un encendido discurso, el alcalde local ratificó que ayudará a “trabajar para contener y abrir al peronismo” fundamentalmente de la Primera y Tercera Sección electoral, pero “respetando los lugares de trabajo en donde el PRO ya está consolidado”. Compartieron la mesa los macristas Emilio Monzó, Marcelo Daletto, Jorge Triacca, Néstor Grindetti y el casi confirmado diputado nacional, el periodista Fernando Niembro.
Esa no fue la primera puntada del alcalde de Malvinas. Antes había recibido a Massa en su distrito para compartir unos mates y terminar de mostrarle la conveniencia de competir en la Provincia junto al PRO, pero por lo que se ve las intenciones naufragaron por la posición indeclinable de Macri.”Si Massa me llama le voy a decir que mi candidata a gobernadora en la Provincia es María Eugenia Vidal”, disparó el lìder del PRO en las últimas horas, dando a entender que no hay más margen para especulaciones.
Massa postergó para el lunes la reunión que tenía prevista para este vieres con sus intendentes y legisladores. “Sergio canceló toda la agenda. Va a apagar los teléfonos y tomar una decisión. El lunes hablará con los intendentes y el martes daremos una conferencia”, indicaron en el entorno del tigrense, para luego entrar en silencio de radio.
Solo y con su almohada, el diputado ahora tiene la palabra. En este escenario, nadie se atreve a escribir el final de la novela.

jueves, 4 de junio de 2015

El plan del Gobierno para barrer a Massa y ganar en primera vuelta


Por Jorge Joury
Hoy hasta  los diarios más opositores al Gobierno reconocen que Daniel Scioli está primero en las encuestas y que el oficialismo tiene posibilidades de ganar en primera vuelta. Massa está cada vez más confundido, por las fugas de poderosos intendentes de su espacio. Y encima Macri le cierra la puerta, como lo ratificó en las últimas horas, dejándolo virtualmente en soledad.  Pero en la Casa Rosada, preparan la última estocada para el tigrense. Se está urdiendo un plan en el mayor de los secretos, para terminar de asfixiarlo y sacarlo definitivamente de la carrera electoral. Uno de los armadores principales para la provincia de Buenos Aires es el secretario general de la Presidencia, Eduardo Wado De Pedro. Desde el día que dejó su banca de diputado para asumir en reemplazo de Oscar Parrilli, el joven camporista avisó que su rol se concentraría en la ingeniería electoral y eso está haciendo. Tiene línea directa con Cristina y Máximo Kirchner, con quien habla todos los días. Eso lo coloca e un escalón más arriba por sobre el resto de los integrantes del gabinete. Pero, De Pedro no está solo. Sus espadas son un tío, el diputado bonaerense Alberto España, y uno de sus hermanos de crianza, Gerónimo Uztarroz, que trabajan con él en el armado electoral. España, de hecho, es uno de los principales impulsores, junto con De Vido, de la candidatura a gobernador del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.
En el segundo escalón de operadores todo terreno, se ubica el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, uno de los hombres que más conoce de los vericuetos del entramado de los barones del conurbano. Precisamente él estuvo involucrado junto con De Pedro en los últimos pases massistas. Las fotos se hacen en su despacho, pero primero se cierran en el de Wado, como el caso de Sandro Guzmán, de Escobar, o el más reciente, el del intendente de Pilar, Humberto Zúccaro.
A LA CAZA DE LOS VOTOS
Todos son mosqueteros de CFK, hoy abocados a rescatar más un millón y medio de votos que abrevan en la cantera  de la Provincia en el  Frente Renovador y que servirían para una victoria en primera vuelta. Además de echar por tierra la posibilidad de una gran alianza de la oposición en un ballotaje y que se despierte la tormenta del voto anti.
En medio de la pronunciada sangría de dirigentes, Massa resiste como puede el descuartizamiento de su espacio en el que, paradójicamente, coinciden tanto el peronismo como los macristas. Desde ambos espacios, el objetivo, es sacarlo de carrera como tercera alternativa y llegar a la polarización pura bajo el lema: continuidad o el cambio. Hoy Massa es víctima de su propia maquinaria. Los intendentes bonaerenses que lo llevaron a la victoria y que hacen de la oportunidad una virtud, vuelven con la cabeza baja al oficialismo porque perciben el aroma a cala, la flor de los cementerios, que preanuncia el peor final.
Con el olfato desarrollado para seguir a quien tiene el poder, hoy muchos tratan de tender puentes con Aníbal Fernández, uno de los banderilleros K que alienta el éxodo. Luego Zannini los recibe con los brazos abiertos y con el marco adecuado para la foto.
En esta suerte  de cerco sobre el Frente Renovador, también el macrismo tira para su lado. Aunque recoja menos que el FPV, el escenario de la polarización los beneficia ya que una gruesa porción del electorado manifiesta su deseo de un cambio. Hasta ahora la migración en el territorio donde el massismo era más fuerte, ha llevado casi toda el agua para el molino peronista. No olvidemos que la elección bonarense se define por simple mayoría y aunque desde el FR se han mandado señales al PRO para compartir una interna, el macrismo le ha contestado que frente al poder de fuego del tigrense, prefiere jugar con fuego y con candidatos puros.
A LA HORA DE HACER LAS CUENTAS
En tren de sumar insumos para un ansiado triunfo en primera vuelta, hay que agregar el casi seguro retorno al FPV del diputado Darío Giustozzi, quien hoy flojo de papeles, no le quedaría otro remedio que ir a pelear la intendencia de Almirante Brown, donde no la tiene fácil ya que ha crecido mucho el sciolista Mariano Cascallares hoy favorecido por las encuestas.
Además, los indultos del alcalde Merlo, Raúl Othacehé, el de Pilar, Humberto Zúccaro y el de Escobar, Sandro Guzmán, suman un enorme caudal de votos para el oficialismo. Sólo Othacehé cuenta con 140 mil adeptos en Merlo, sobre un padron de 240.  En la plantilla que analizan en La Rosada dan por seguro que tarde o temprano recalarán en el puerto cristinista, Joaquín de la Torre, jefe comunal de San Miguel y Gabriel Katopodis de San Martín .José Eseverri de Olavarría, quedó oficializado en las últimas horas, después que Randazzo lo abrochó en su último viaje. También está en gateras, el intendente de Mercedes, Carlos Selva. En este caso,  De Pedro lo está tentando con importantes ofertas.
Eseverri, que desembarcó en las últimas horas, es el octavo aliado que se aleja del tigrense en lo que va del año y el quinto que se acerca al Frente para la Victoria. Pero no era uno más en el esquema de Massa. Es un jugador clave, ya que tiene un asiento en la mesa chica del FR, junto a Joaquín De la Torre (San Miguel), Gabriel Katopodis (San Martín) y Mario Meoni (Junín).
SE QUEDARON PERPLEJOS POR LA NOTICIA
El olavarriense ya había provocado un verdadero tsunami la semana pasada, al compartir una foto y varios elogios con el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, aspirante a suceder a Cristina Kirchner y rival del gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Desde el massismo quedaron descolocados y en principio, explicaron ese gesto como una chicana contra Scioli. Cuentan en el búnker del Tigre, que cuando la foto de Eseverri y “Wado” comenzó a navegar por Twitter, quedaron perplejos.
Sucede que Eseverri había estado durante un cónclave el lunes por la noche en los Astilleros de Rincón de Milberg, en Tigre, junto a Massa y al resto de los intendentes del Frente Renovador. Algunos aseguran que ofició a Judas, ya que no le escucharon una queja y, de hecho, afirman que prometió acompañar hasta el final la estrategia política que siguiera el tigrense. “Estaba al lado mío. Nos estuvimos c… de risa hasta las 2.30 am”, se sorprendió uno de los comensales.
Con Olavarría, los ocho municipios perdidos por Massa representan más de 1,7 millones de electores, la mitad de los 3,3 millones que el FR ostentó en 2014. El problema es que otras fugas asomen en el horizonte. No obstante, el  retorno de los arrepentidos de Massa al FPV no es gratis. Todos deben enfrentar primarias para revalidar sus títulos. En lo que tiene que ver con las cuentas para captar votos los mosqueteros cristinistas apuntan al 2013, cuando el peronismo tuvo su peor elección histórica por debajo del 30%. Luego la mejoró levemente en octubre , cuando llegó al 33,5%, pero lejos del 42% que necesita capturar el PJ en la Provincia, para imponer al futuro inquilino de Balcarce 50
”Hay que mejorar en un millón y medio de votos la perfomance del 2013″. Son las metas que habría impuesto la jefa de Estado a sus alfiles. Es la ecuación que se necesita para empujar hacia arriba la boleta presidencial, y compensar resultados adversos en lugares como Capital y Córdoba. El objetivo es que el FpV en la provincia de Buenos Aires debe colectar más de 4 millones de votos para cumplir el sueño de ganar en la primera vuelta.
Hay quienes sostienen que en 10 días Massa resolverá su futuro. Las últimas encuestas le dan un 17 % a nivel nacional y arañando el 20´% en la Provincia, algo así como una caida de 4 puntos en un mes, con una tendencia que parece irreversible. Tampoco los números le son favorables a su socio, el gobernador cordobés Juan Manuel de la Sota, de quien se dice que no ganaría ni en su propia provincia.

Massa entre ser Rocky y el nocaut, en caso de postularse a gobernador


Por Jorge Joury
Las fugas de dirigentes, la caída en las encuestas y las tensiones internas, han convertido al Frente Renovador en una caldera a punto de estallar. El estado de confusión es tal, que en las últimas horas comenzó a circular con inusitada fuerza la posibilidad de que Sergio Massa termine siendo candidato a gobernador. La duda es si ya no es demasiado tarde para semejante desafío, ya que el tigrense agotó el crédito y perdió casi cerca de 600 mil votos que le arrimaron en su mejor momento los alcaldes que se fueron de su espacio. ¿Le alcanzará con el crédito que tiene hoy para ganar la madre de todas las batallas?. ¿Y si recibe el K.O final y termina fuera de combate?. Hoy son las preguntas que rondan en el espacio, convertido en una caja de resonancia.
Mientras tanto, Massa no quiere dar la imágen de un perdedor, Ratificó en las últimas horas su continuidad como candidato a las elecciones nacionales pese a que, dijo, “nos quieren bajar a cualquier precio”. Es más, se comparó con ” Rocky, ya que me pegan, me pegan y sigo peleando. Por ahí en el round 15 aparece el KO a los K‎”, disparó, sacando pecho con el último aliento.
Además se mostró a favor del debate entre los presidenciables porque es su “obligación” contarle a los ciudadanos las propuestas y adelantó que “a partir del 10 de junio” desde su espacio opositor dejaremos en claro “que vamos a hacer, como y con quién, lo vamos a hacer”.
Consultado si mantenía su postulación a presidente, aseveró: “Si, el sábado consolidamos una idea muy fuerte de candidatura y de debates”, en alusión a una encuentro del espacio UNA, donde su Frente Renovador se alió al peronismo del gobernador cordobés, José Manuel de la Sota. “El 10 de junio, día de cierre de alianzas, vamos a estar con De la Sota en el primer debate presidencial, en un país en el que nadie quiere debatir” y donde “pareciera que la discusión no es de ideas si no solo de propaganda o de arrebato de dirigentes”, advirtió en alusión a la fuga de intendentes que sufrió su espacio.
Massa apuntó que en el panorama electoral observaba “una enorme preocupación por ver como nos pueden correr de la cancha. ¿Tánto miedo nos tienen?.Nos quieren empujar a cualquier precio”, se quejó el legislador.
Detalló entre otras cuestiones que “nos genera un poco de orgullo que nosotros somos una estructura política sin el gobierno nacional, de la provincia, de la ciudad, sin prácticamente gobernadores, salvo el trabajo que realiza José (De la Sota) en Córdoba”. “Vemos que a pesar de todo eso hay una enorme preocupación por ver cómo nos pueden correr de la cancha”, insistió y se mostró confiado de cara a los comicios: “vamos a ganar nosotros”.
ESPECULACIONES DE TODOS LOS COLORES
Más allá de los discursos para la tribuna, en el massismo admiten que habrá “definiciones” en los próximos 10 días y que seguramente por su envergadura, serán titulo de tapa.  No obstante, aún no hay unanimidad en la dirigencia sobre qué camino seguir. “Sergio sigue siendo candidato a presidente”, retrucan quienes empujan a Massa a la pelea mayor con espíritu triunfalista y ensayando el último aliento. “Va a ir a las Paso con De la Sota”, añaden como para salir decorosamente al cruce de los rumores que se instalaron con fuerza en las últimas horas.
La novedad no es una posible postulación de Massa en la Provincia. De hecho, del tema se habló, y mucho, en las conversaciones que el PRO y el Frente Renovador buscaron encaminar, sin éxito, hace algunas semanas para unificar al arco opositor. El dato mayor es que el tigrense estaría analizando esa alternativa en el marco de su alianza política con el cordobés José Manuel de la Sota.
La especie circuló como reguero de pólvora durante el acto que ambos dirigentes encabezaron en capital federal. Y se completaba con la posibilidad de que Francisco De Narváez, el postulante en la Provincia, iría encabezando la lista de candidatos al Parlasur, o como vice, ya que aportó mucho dinero a la campaña y no hay que dejarlo con las manos vacías, murmuran en el entorno.
Algunos sostienen que una posible bajada de Massa a la Provincia, sería el último monotazo de ahogado. De esa maner, podría instalar una suerte de tapón al drenaje de dirigentes que viene sufriendo el Frente Renovador. La movida del sábado en la Rural  exhibió que ese escurrimiento no ha cesado. Ese día no estuvo, por caso, el intendente de Olavarría, José Eseverri, un blanqueo de que, aún sin foto oficial, ya está abrevando en aguas del kirchnerismo. En cambio apareció por el predio de la Rural el alcalde de San Martín, Gabriel Katopodis, a quien el oficialismo dice tener casi en la ganchera para llevarlo a sus filas.
Las noticias son malas para Massa. En los pasillos  de la Casa Rosada se comenta con insistencia que en los próximos días habría un reingreso al FPV de tres de sus espadas. Además de los dos nombrados ubican en ese trío al jefe comunal de Arrecifes, Daniel Bolinaga. Katopodis ya le había avisado a Massa que no contara con él si el tigrense insistía en una alianza, al parecer frustrada, con Mauricio Macri. Otros alcaldes apuntados son Mario Meoni de Junín y Luis Acuña de Hurlingham. Ambos estuvieron ayer en la Rural, pero están en la cresta de la ola de que abandonarían el espacio.
Acuña afronta una delicada situación electoral en Hurlingham donde su principal opositor, el kirchnerista Juan Zavaleta, aparece arriba en las encuestas. El alcalde mantiene una buena relación con Jesús Cariglino, el intendente de Malvinas Argentinas que se acaba de incorporar al armado electoral del PRO en la Provincia, por lo que no sería extraño que se ponga la camiseta amarilla. Pero por ahora se mantiene expectante en las filas massistas.
Meoni también tiene que hacer frente a un escenario complejo. Va por la reelección y deberá lidiar con un candidato del PRO que aparece bien ponderado en Junín. El jefe comunal tiene llegada al macrismo vía el presidente de Boca, Daniel Angelici. Pero también es una pieza codiciada por el FpV.
HACIA UNA POLARIZACION CON EL KIRCHNERISMO
En el massismo todavia no hay suficiente consenso sobre la idea de Massa Gobernador. “Iríamos hacia una polarización con el kirchnerismo”, evaluaban algunos dirigentes y, de paso, minimizando a la coalición radical-PRO que empuja en la Provincia a María Eugenia Vidal. Además están los que fogonean en procurar un acuerdo con Macri, aun cuando las puertas de ese entendimiento aparecerían clausuradas y con candado.
Las bases del Frente Renovador empiezan a crujir y a pedir cada vez con más fuerza que el tigrense juegue en la Provincia de Buenos Aires, donde consideran que pese a lo que pase en Nación, los rivales son “más que accesibles”.Creen que frente a los kirchneristas Domínguez, Espinoza y Fernández y la macrista María Eugenia Vidal, Massa podría superarlos con comodidad ya que está muy instalado y una prueba son los votos que consiguió en la legislativa. En el estado mayor massista, el agua perforó el casco y quieren evitar el naufragio a toda costa, ya que muchos de ellos están muy jugados y no quieren perder el poder territorial.
En la parte superior de la boleta quedaría el cordobés José Manuel De la Sota. La idea le gusta a muchos, sobre todo a los cientos de dirigentes del interior bonaerense que se sienten totalmente desamparados. Necesitan de Massa, que juegue, que aparezca en la papeleta. Ahora es tarde para cambiar. Y por otra parte, se les haría imposible jugar solos, con una boleta corta.
Massa viene de cerrar una semana negra. Ni su propia familia lo ayuda. Su suegro, Fernando Galmarini, le regaló una declaración de esas que espantan adhesiones .”Yo volvería a colgar el cuadro de Videla”, dijo en un progama de televisión. Y como si fuera poco, encima De Narváez, le acaba de obsequiar con un cajón incenciado a lo Herminio Iglesias, casi desvaneciendo a golpes al editor de una  agencia de noticias que publicó una nota difamatoria sobre su vida íntima. En este cuadro de situación, Massa juega sus últimos cartuchos con el riesgo de quedar fuera de combate. Tiene algo a favor, está lejos de los 50 años y puede consultarlo con la almohada. En política, siempre hay revancha.

Razones del tobogán de Massa y la imparable fuga de dirigentes


Por jorge Joury| 

“Prefiero quedarme con los intendentes con valores y no con los que tienen precio”, salió a disparar Sergio Massa con enojo, queriendo justificar las fugas en cadena. En las últimas horas su proyecto presidencial sufrió una nueva baja, la del inoxidable alcalde Merlo, Raúl Othacehé, el séptimo intendente que se suma al FPV. Pero no es el último. Randazzo en su visita a Olavarría aseguran que abrochó el retorno del jefe comunal Helios Eseverri, una de las primeras espadas del tigrense. Estas movidas han desatado una ola de rumores, a tal punto que ponen en duda la continuidad de otros cuatro jefes comunales: Gabriel Katopodis, de San Martín, Carlos Selva, de Mercedes, y Mario Meoni, de Junín. Y por si fuera poco, Raúl Feito, intendente de Trenque Lauquen adelantó en las últimas horas que están avanzadas las negociaciones con el PRO, porque se siente ninguneado en el FR.
La sangría es preocupante. En la abultada la grilla de los que pegaron el portazo, aparecen también los alcaldes Humberto Zúccaro, de Pilar, Sandro Guzmán, de Escobar, Gustavo Posse, de San Isidro y Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas. El diputado nacional e intendente de Almirante Brown en uso de licencia, Dario Giustozzi también hizo las valijas, al igual que el senador Baldomero Alvarez de Olivera y el armador territorial y ex alcalde de Hurlingham, Juanjo Alvarez.
En el plano nacional, también tomaron distancia de Massa el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y el diputado Mario Das Neves, que quiere sumar la boleta presidencial de Scioli a su candidatura a gobernador en Chubut.
Extraña coincidencia: en todos los casos coincidieron en manifestar sus disidencias con la conducción por el “manoseo” y el “trato personalista” de Massa que no deja lugar a las opiniones de sus alfiles. “El último que apague la luz”, murmuran algunos en el entorno del tigrense ante semejante éxodo.
Hay quienes sostienen que el espacio está necesitando una verdadero baño de humildad. Una autocrìtica profunda para zafar del tobogán.
Otros sostienen que Massa se la creyó. Pensó que tenía el partido ganado y no supo mantener activa a su audiencia de votantes. Ni siquiera sembrando nuevas expectativas desde su banca de diputado, donde fue señalado con rojo en el boletín de ausentes a las sesiones.
En el entorno también se comenta que la llegada de Francisco de Narváez fue el principio del fin y hasta sostienen que “Massa vendió su alma al diablo, ya que se le agotaban los recursos de campaña y no tenía otra salida”.  El Colorado le provocó un verdadero tsunami que comenzó con la salida de Darío Giustozzi, el hombre que mas votos le había arrimado en la Tercera sección y que se sintió traicionado por su jefe.
Como todo espacio nuevo, al Frente Renovador que surgió formalmente en junio de 2013, hace menos de dos años, le faltó madurez. El propio Eduardo Duhalde, un zorro viejo en estas lides, le había aconsejado a Massa aliarse con Scioli y pelear la gobernación. El ex presidente sostenìa que por su juventud, siendo Buenos Aires una vidriera, podía construír mayor experiencia y aguardar otro turno.
Massa no comprendió que las legislativas marcan un comportamiento distinto en el electorado. Es allì cuando el pueblo en general le pone controles al Gobierno, pero cuando hay que elegir presidente, el peso en la balanza es otro.
Es notorio y evidente que algo falló en el libreto de Massa, hoy tercero lejos en las encuestas y fagocitado por la polarizacion que supieron construir tanto Scioli como Macri. En su arranque, el nuevo partido empujaba a su líder e intendente de Tigre y a su número dos Darío Giustozzi, jefe comunal de Almirante Brown, para que llegaran al Congreso. Lo lograron y el siguiente desafío fue sumar dirigentes de distintas fuerzas. Aprovecharon, principalmente el descontento dentro del Frente para la Victoria tras la derrota electoral en los principales distritos del país.
Sin embargo, en los últimos meses el escenario empezó a mutar.
Muchos de los dirigentes del massismo se alejaron. La pérdida más importante tuvo lugar cuando Giustozzi, uno de los dirigentes originales, anunció que se iba de sus filas, meses antes de las elecciones, cuando se acerca la fecha límite para cerrar las listas de los partidos. Pero la fuga de dirigentes había empezado bastante antes. Basta con recordar que en junio de 2014, el ex fiscal federal Pablo Lanusse que se había sumado a los gabinetes técnicos del Frente Renovador en abril, admitió que ya no formaba parte de la fuerza que conduce Massa aunque no brindó mayores detalles sobre los motivos del alejamiento.
Otro caso para apuntar es el diputado provincial Orlando Yans. Llegó al Frente Renovador en 2013 y se fue en julio de 2014. Oriundo de Pergamino, se alejó de la banca massista en la Legislatura bonaerense para armar un bloque unipersonal bajo el lema de Unión Pro. Ese mes también se hizo las valijas, Ramiro Tagliaferro, concejal de Morón y esposo de María Eugenia Vidal, la precandidata del PRO a la gobernación.
Pero allí no se agota la lista, ya que entre fines de 2014 y comienzos de 2015, el diputado bonaerense Mariano San Pedro también pegó el portazo para pasarse al kirchnerismo en la Legislatura provincial. Poco después hizo lo propio el intendente de Escobar, Sandro Guzmán. Según la versión del massismo, el líder del partido le había aclarado a Guzmán que su candidato sería Leonardo Costa. Incluso, cuentan que hasta se plantó con una advertencia: “Al que le gusta bien y al que no, que vaya al psicólogo o al kirchnerismo”. Desde el oficialismo, en cambio, hablaron de un “desencanto” de Guzmán con Massa. Gustavo Posse, otro de los intendentes radicales que le había sumado votos a Massa en San Isidro también se agregó a la lista de desertores al sentirse ningueado en aus aspiraciones de competir por la gobernación, por la llegada de De Narváez.
En abril de 2015  se sumó a la grilla de desertores el senador  Baldomero “Cacho” Alvarez, ex alcalde de Avellaneda, a quien Massa le había encomendado armados territoriales. El ex intendente de Avellaneda y ministro de Desarrollo Social se había enfrentado al kirchnerismo en 2013 para sumarse al armado de Massa en la provincia. Menos de dos años después, volvió al FPV para apoyar la candidatura presidencial del gobernador Daniel Scioli y según explicó se sintió manoseado por los arrebatos de Massa que le imposibilitaban cumplir con su estrategia. Lo siguió el senador Coll Areco que amagaba con acercarse a Pro. El legislador bonaerense que respondía a un jefe comunal massista de San Miguel, coqueteó con el Pro, pero finalmente también pasó a las filas de Scioli. El caso de Jesús Cariglino, el actual jefe comunal de Malvinas Argentinas, es otro ejemplo de las malas polìticas en el espacio. Cariglino también le habìa acercado al lìder del FR arrimando un gran porcentaje de votos, no solo en su distrito, sino en los de San Miguel y José C. Paz, donde también tiene peso territorial. El idilio con el tigrense terminó mal y hasta dijeron que lo habían echado. Lo cierto es que el malvinense de guareció en el PRO junto con su hermano y senador provincial, Roque Cariglino. Tambien se comenta en el estado mayor massista, que tuvieron que contener a Felipe Solá, a quien se le habrìa escuchado decir que “estamos en medio de un nido de víboras”, por el clima interno que se vive en el espacio. Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, es otro de los que tomó distancia del tigrense, para que no lo arrastre la onda expansiva.
Hay quienes sostienen que con  la mudanza de candidatos Massa pierde más de 600 mil votos, ya que se trata de intendentes con fuertes armados territoriales, que lo empujaron en su momento a la victoria. Por citar alguno de los ejemplos, Raúl Othacehé en Merlo cuenta con unos 140 mil adeptos, sobre un padrón de 240 mil votantes. Aunque no lo diga en público, Massa sabe que sinó construye una alianza con Macri, su sueño presidencial se agota inexorablemente. El mismo admitió que está en la avenida del medio. Lo que no observó, es que sus rivales lo están sacando de carrera por haber circulado en contramano, algo que en polìtica se paga con fuertes multas.

Para sorprender en el cierre de listas con Cristina gobernadora


Por Jorge Joury

Quedó claro que Cristina Kirchner quiere prolongar el modelo y espera “un verano número 13″, como dijo en el acto patrio en la Plaza de Mayo en las últimas horas. La Presidenta demostró con su plaza llena que mantendrá la centralidad política hasta que las urnas manden. Además no dudó en mostrarse como la principal electora para cuando en agosto comience a delinearse el futuro gobierno. A la luz de las encuestas y la baja perfomance de la oposición, el oficialismo se muestra entonado y ahora pone la mirada en la provincia de Buenos Aires. Los apuntes de manual indican que generalmente una elección de define en ese territorio, donde se concentra casi el 40% de los votantes. La preocupaciòn del Gobierno por estas horas es que aún no se ha perfilado allí ninguno de sus mosqueteros con la pechera de ganador. De todas maneras, los analistas coinciden que mucho tendrá que ver a la hora de las urnas, el candidato a presidente. Será el responsable de tracionar sufragios y sobre quien se depositará todo el peso del comicio.
No obstante, aunque se lo desmiente oficialmente, existiría un “Plan B”. La versión volvió a circular en corrillos el último jueves, durante la inagururaciòn del Centro Cultural Néstor Kirchner. Tiene que ver con instalar sobre la hora del cierre de listas, en la medianoche del 20 de junio, la candidatura de Cristina a gobernadora. Sería la ficha con la gran apuesta para descolocar a la oposición. Hay quienes sostienen que Aníbal Fernández, se ha convertido en una suerte de dron de este proyecto, para ir midiendo desde lo alto como se comporta el electorado bonaerense ante esa posibilidad. Los laboratoristas ultra K no quieren arriesgar a la mandataria hasta tener los números seguros.Todo se está moviendo rápido en el oficialismo. Una encuesta que aún no terminó de procesarse, pero cuyos datos preliminares están en conocimiento de Scioli, muestra que Aníbal Fernández pasaría a ser el candidato a gobernador mejor posicionado, incluso por encima de Martín Insaurralde y Julián Domínguez. Más atrás en las preferencias vendrían María Eugenia Vidal, ratificada como único alfil de Mauricio Macri en la Provincia y luego Francisco de Narváez.
Una de las hipótesis que circulan, es que  el actual jefe de Gabinete, de manera encubierta es el principal promotor de Cristina, con el objetivo de sentarla en el sillón de Dardo Rocha. La Presidenta nació en La Plata y tiene años de residencia suficientes como para acreditarse como representante bonarense. El quilmeño se imagina acompañarla como vice y logró que le hiciera el juego José Ottavis, uno de los referentes de La Cámpora y vicepresidente de la Cámara de Diputados de la provincia. Ottavis se promueve como vice de Aníbal, pero a su entorno aseguran que le comenta que el jefe de Gabinete es sólo un “tapón” para acortar la lista candidatos y consagrar a Cristina el último día.
El encuestador Hugo Haime tiene la certeza de que ” hoy en la provincia de Buenos Aires, no hay una figura rutilante que arrastre votos. Aníbal Fernández y Francisco de Narváez no tienen imagen positiva. A Julián Domínguez y María Eugenia Vidal no los conoce el cincuenta por ciento del electorado. Insaurralde tiene tanta imagen positiva como negativa. Aun en el caso de que, con Espinoza, haya cuatro candidatos oficialistas, el electorado va a mirar la boleta de Scioli o de Randazzo”.
En la gobernación saben que si  Cristina oficializa su candidatura para comandar la nave insignia bonaerese, arrastrará votos. También sospechan que en la interna le pondrá fichas a Randazzo para que el ex motonauta no le gane por amplia diferencia, ya que podría ser leído como una derrota que podría cargar ella. Las encuestas marcan que Scioli terminará siendo el candidato a sucederla, pero CFK quiere sujetarlo y convertirse también en la traccionadora de los votos. Por eso se asegura que su nombre estará en las listas como una suerte de brújula, ya sea como candidata a ocupar el sillón de Scioli, a encabeza la lista de diputados o al Parlasur.
Federico Aurelio, otro de los encuestadores de mayor prestigisuele decir que para modificar la tendencia a favor  de Scioli en la interna del FpV, la Presidente no sólo debe declarar su favoritismo por Randazzo sino debería, además, excomulgar políticamente al gobernador, algo que podrìa ser un arma de doble filo,
Más aún cuando los gobernadores peronistas están probándose el color naranja. Los mandatarios provinciales del PJ, cuyo poder territorial no es para nada desdeñable y que durante más de una década pusieron al servicio del kirchnerismo, comenzaron a profesar en privado un sciolismo de la primera hora, convencidos de que el bonaerense puede asegurarles a muchos de ellos su continuidad en el cargo y a otros el triunfo de sus delfines en el poder distrital o bien un lugar en el gabinete nacional si triunfa el Frente para la Victoria.Un operador cercano a Scioli suele comentar en off que “los gobernbadores no van a hacer nada demasiado público hasta las PASO. Después con la carta en la mano, van a jugar a fondo con el ganador, casi destacado, con Scioli. La lógica de los gobernadores es la misma, a escala pequeña, que la de los intendentes del conurbano bonaerense: ganar sin importar con quien ni con qué modelo.
Es entonves cuando una victoria de CFK al frente del transatlántico bonarense, cobra más vigor. Terminaría condicionando a Scioli en caso de llegar a La Rosada. Lo mismo ocurriría ante un eventual triunfo opositor. Convertiría a Cristina en la jefa de su espacio y mantendría así todo su poder político. Las primeras espadas naranja están de vigilia. Intuyen que este será el mes más difícil a sortear, ya que se está a poco más de tres semanas del cierre de listas, cuando realmente se aclarará el panorama.
Los niveles de aceptaciòn con que cuenta la jefa de Estado, hacen que Scioli no descuide su apoyo hacie ella. Estos guarìsmos no  son solo tracccionados desde el oficialismo. De acuerdo a los números que maneja el macrismo, la Presidenta tiene un 40% de imagen positiva en el Conurbano. El delasotismo dice que esa variable alcanza un 35% en territorio corbobés. Son cifras reales, nada complacientes, porque vienen de fuerzas opositoras que están lejos de ensalzar su liderazgo. No obstante, reconocen que la Jefa de Estado conserva el apoyo de un sector importante de la sociedad -no mayoritario aunque significativo- y que por ende tendrá un rol preponderante en el proceso electoral en ciernes
Más allá de su armado nacional, Scioli quiere avanzar con la construcción bonaerense y donde a Macri más le cuesta hacer pié. Está convencido que la gente acompañará la buena gestión de sus intendentes, más aún después de las fugas en el FR, donde de acuerdo a informaciones confiables, el tigrense habría perdido más de 600 mil votos con el éxodo de figuras de peso. El más perjudicado es De Narvaez, quien avisó que si la oposición sigue así, Cristina terminará gobernando el país.
El interrogante que se repite en los laboratorios, tanto naranja, como amarillo es: ¿qué pasaría con los votos de Sergio Massa en el caso de que una fuerte polarización entre Scioli y Macri termine diluyendo al líder del Frente Renovador?.
Aunque Massa y todo su equipo se empeñan en aclarar que “no se bajará de la presidencial y peleará hasta el final”, la realidad muestra un pronunciado retroceso desde hace varios meses. En el sciolismo es donde más abundan las certezas. Creen que la matriz del votante que acompaña a Massa es peronista y, sobre todo, bonaerense. Por esa razón, es que se muestran seguros de que el 70 por ciento elegiría al gobernador de la provincia, donde están cuatro de cada 10 votos nacionales. “La división es 70 para Daniel Scioli y 30 para Macri. Pero el tema no pasa sólo por ahí, sino que los dirigentes que aún acompañan a Massa no creo que le quieran entregar el poder a Macri, más aún de la manera en que les cerró la puerta para una gran interna opositora”, razonó una fuente cercana a Scioli.
En el estado mayor macrista relativizaron esos guarismos y anticiparon un escenario de paridad. “Se dividen en forma pareja. Pero que quede claro: los dirigentes no somos los dueños de los votos de Macri. Lo de Massa no nos sorprende. Se está cumpliendo nuestro plan de trabajo. Se está derritiendo como un helado”.
Los encuestadores vislumbran un escenario volátil. “En realidad, es difícil medir así porque el comportamiento electoral es muy complicado. Tomado como una aproximación, el 60% de los votos que acompañan a Massa son proclives al oficialismo, en este caso representado por Scioli. Mientras que el otro 40% es para la oposición”, describió Fabián Perechodnik, titular de Poliarquía Consultores.
Mariel Fornoni, directora de Management & Fit sostiene que “el problema es que la elección termina polarizándose entre el cambio y la continuidad. Y Massa quedó posicionado, como él mismo dice, en la amplia calle del medio. Los votos que perdió primero fueron los que vieron en Macri el candidato del cambio y los que luego dejó en el camino se inclinaron por la continuidad, que es lo que representa Scioli”. El reloj de arena empezó a funcionar y las sorpresas están en camino.