viernes, 26 de junio de 2015

Nuevo desencuentro en el FPV por la presencia de Sabbatella


Por Jorge Joury
En el manual del justicialismo bonaerense hay claúsulas que no deben transgredirse, porque terminan en situaciones impredecibles. La historia tiene que ver con el frente de tormenta que se ha desatado en la interna del FPV. Se trata de pases de factura a Martín Sabbatella, el vice de Aníbal Fernández, considerado persona no grata para los jefes históricos y con mayor peso territorial. La figura del titular del AFSCA , a quien muchos le cuentan las costillas por sus raíces en el Partido Comunista y la manera en que  ha criticado al PJ desde larga data, despertó una verdadera tempestad. Hay registros del pasado con heridas sangrantes aún. Por un lado, las denominadas colectoras fueron letales en su momento para dispersar el voto de los barones del conurbano. Ahora la presencia de Nuevo Encuentro queriendo desplazar con sus candidatos a jefes en distritos clave, representa una señal de alarma que resta cualquier posibilidad de convivencia. Más aún frente a una elección crucial y reñida para el oficialismo, donde la unidad se hace más necesaria que nunca para garantizar votos.
Un intendente comentaba en las últimas horas que con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, “está todo bien, es un amigo, un compañero”. Pero en cambio el vocero comparó a Sabbatella con “una piedra en el zapato”. El informante puso de relieve que cuando Sabbatella era intendente de Morón “fue muy crítico de Néstor y Cristina. Lo mismo hizo con Scioli, llegando a calificar a su sistema de salud, como el peor del país”.
Otra actitud que no se le perdona, es que durante años acusó a Scioli “de ser de derecha, de llevar adelante una gestión muy mala cercana a las corporaciones como el Grupo Clarín y alejada del proyecto nacional”. Incluso Sabbatella llegó a competir con el ex motonauta por la gobernaciòn en 2011 con magro resultado, producto de sus colectoras.
La sombra de Sabbatella es una espina para la mayoría de los intendentes de la provincia que define cuatro de cada 10 votos nacionales. Los alcaldes no quieren saber nada con el precandidato de Aníbal y esta cuestión ha hecho que se inclinaran abiertamente por respaldar la fórmula que integran Julián Domínguez y Fernando Espinoza.
Uno de los dirigentes con mayor peso territorial calificó a la situación interna como muy tensa y recalcó que “la mayoría de los compañeros que más reman votos  juegan para Julián Domínguez. Sabbatella nos hizo mucho daño en el pasado. No hay que olvidar que provocó la derrota de Néstor Kirchner en 2009 frente de De Narváez”. Los alcaldes saben que el hombre del Oeste intentará disputar el control de algunos distritos como Ituzaingó, Tres de Febrero, La Matanza y Florencio Varela con listas para concejales, situaciones que pueden derivar en duros encontronazos de campaña. Hay intendentes que han puesto el grito en el cielo, como el de Ituzaingó, Alberto Descalzo . El histórico alcalde en las últimas horas disparó a modo de advertencia su preferencia por el binomio Domínguez-Espinoza y avisó que en su territorio no se van a producir “despelotes”.
Domínguez que ha aglutinado además gremios de peso en su campaña y es visto como una de las grandes reservas dirigenciales del PJ,  también sumó para su curriculum  el elogio de otro peso pesado, el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra. “Admiro a Domínguez porque es una persona muy comprometida con el peronismo y con este modelo nacional y popular”, anunció el presidente de la Federación Argentina de Municipios vía Twitter.
También hay un mensaje sublminal que recogieron los observadores tras una recorrida por el hospital de alta complejidad El Cruce-Néstor Kirchner junto con Domínguez y Espinoza. Allí Pereyra agregó: “Si bien ha estado en Varela en distintas oportunidades, la visita de Julián a este hospital en este marco habla de un hombre que se preocupa por la salud pública, que conoce la provincia y que quiere comprometerse con los desafíos que aún están pendientes”.
Según los trascendidos, Aníbal Fernández  está peocupado por el explosivo escenario. El se inclinaba por tener una mujer como compañera de fórmula, pero la Presidenta le pidió que fuera Sabbatella. Algunos creen que de esa manera, indirectamente Cristina inclinó la balanza hacia Domínguez, sabiendo que el moronense despierta escozor en la franja pejotista. El que más se opone a Sabbatella es el alcalde de Tres de Febrero, Hugo Curto, quien  puso todas sus fichas al binomio que componen el presidente de la Cámara de Diputados y el jefe comunal de La Matanza: “representa los intereses de todos los bonaerenses y es el que más nos contiene a los intendentes”, dijo.
Curto, uno de los barones del conurbano que además viene del tronco gremial con largas luchas en la UOM, argumentó que “Domínguez ha sido intendente de Chacabuco, ministro, presidente de la Cámara de Diputados, y Espinoza es el intendente del distrito más grande del país como La Matanza y presidente del Partido Justicialista en la provincia. Juntos conforman una fórmula imbatible”.
Aníbal Fernández en tanto, advirtió el horizonte negro y por las dudas abrió el paraguas. Hizo trascender que Domínguez y Espinoza les piden a los intendentes del Conurbano que escondan las boletas de su fórmula con Sabbatella. “Dijo que es un “gesto canallesco para que la gente no los pueda votar”. En la gobernación las primeras espadas de Scioli tomaron nota de los acontecimientos y están buscando una salida porque no quieren que la situación se desmadre.
Aunque bajo la carpa naranja se ejecuta la fórmula de la prescindencia, ya que el gobernador posó en las últimas horas con ambas fórmulas, hay otras cuestiones bajo análisis que entrarán en juego a la brevedad al escenario polìtico.El ex motonauta que es un gran consumidor de encuestas, considera más conveniente el tándem Domínguez- Espinoza, porque cree que le ayudaría a ganar en primera vuelta. Domínguez es un hombre con muy buena llegada al Papa Francisco y su imágen positiva puede bendecir una victoria en la provincia más rica en votos. Además en la residencia de la calle 6 recuerdan que pocos como Sabbatella han castigado a Scioli de manera tan despiadada y es más que una excusa para que no sea bien vista la posibilidad de que pueda desembarcar como vicegobernador. Por las dudas, Alberto Pérez principal armador de Scioli en la campaña, dejó en pié la candidatura de Pablo Navarro, contra Hernán Sabbatella, el hermano del titular del AFSCA que aspira a quedarse con la intendencia de Morón. Hoy más que “Nuevo Encuentro”, como se denomina, el partido de Sabbatella se ha convertido en un factor de desencuentro y levanta iras generalizadas en la geografía peronista.

La interna del FPV bonaerense desde la vidriera del Carreto


Por Jorge Joury
En el FPV bonaerense los dos ejércitos, ya se pintaron la cara para la gran batalla. A esta altura de las circunstancas, tal vez no sería atinado aventurar hacia dónde se puede inclinar la balanza, pero surgen algunas pistas. Tanto las fórmulas  Domínguez- Espinoza, como Fernández- Sabbatella, tienen lo suyo. Aníbal, como jefe de Gabinete y por su exposición mediática, es el que cuenta con mayor nivel de conocimiento en la opinión pública. Pero Julián Domínguez, arrancó antes la campaña y dispone de un fuerte armado en el frente gremial, además del apoyo de los principales intendentes.
La foto del sábado pasado en el mítico bar Carreto de La Matanza, dejó muchas lecturas. Fue la vidriera de una demostración de poder. Y no es casualidad que haya tenido por escenario un sitio emblemático para el PJ, donde en el 2007 se había presentado la fórmula compuesta por Daniel Scioli y Alberto Balestrini. Esta vez, el presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez y el intendente de La Matanza Fernando Espinoza se presentaron en sociedad para competir en las PASO. Y lo hicieron rodeados por más de 40 jefes comunales de alto peso territorial, entre ellos, Hugo Curto, Alberto Descalzo, Mariano West, Gustavo Pulti,  Francisco Gutiérrez y Julio Pereyra, entre otros.
A la guardia pretoriana de los barones del conurbano, se sumaron los diputados nacionales Carlos Kunkel, Verónica Magario, Adriana Puigross, Ariel Pasini, Gloria Bidegain, Carlos Cuto Moreno, Andrés Arregui, Gastón Harispe, Oscar Romero, Andrea García, Mario Oporto, Edgardo Depetri, Luis Cigogna, y María Esther Balcedo. También estuvieron los legisladores provinciales Cristina Fioramonti, Daniel Barrera, Alejandro Dichiara, Silvia Pérez, Manuel Elías, Roberto Fernández, Walter Abarca, Patricio García, Darío Golía, Valeria Amendolara y el rector de la Universidad de La Matanza, Daniel Martínez.
No faltó tampoco la presencia de la pata sindical, con  Antonio Caló, Secretario General del CGT; Omar Viviani, Secretario General del Sindicato de Taxis; Norberto Di Próspero, Secretario general de la Agrupación de Personal Legislativo, Enrique Suárez, Secretario General del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos y Julio Castro, secretario general de la CGT Regional La Plata, Berisso y Ensenada y que además comanda el SOSBA, el gremio de Obras Sanitarias bonaerense.
Para los observadores, esa postal,  en el histórico territorio matancero tracccionador de votos, más las numerosas referencias de los precandidatos a gobernador y vicegobernador provincial a la necesidad de gobernar “al lado de los intendentes”, terminó de instalar en el escenario la idea de que, en la pulseada interna contra la fórmula que integran Aníbal Fernández y Martín Sabbatella por la sucesión de Daniel Scioli, Domínguez y Espinoza cuentan con mayor respaldo. La presencia de Espinoza, intendente de La Matanza, también le da un valor agregado,  ya que garantiza en las urnas un aluvión de votos provenientes del distrito que define una elección.
Tampoco es un dato menor la ingeniería que aportarán a nivel territorial de los alcaldes del conubano, de vital imortancia para las chances electorales de los candidatos en la interna. El contundente alineamiento de los principales intendentes peronistas con el tándem Domínguez-Espinoza,  tiene además como trasfondo polìtico un soñado pase de facturas. Se trata del  conocido enfrentamiento y hasta en algunos casos personal, que separa a la mayoría de los “caciques” con el titular del Afsca, Martín Sabbatella, ex jefe comunal de Morón.
Sabbatella con sus colectoras, calificadas en su momento por algunos dirigentes como “carroñeras”, no hizo otra cosa que diversificar el voto peronista en varios distritos, generándole a los intendentes un visible enojo frente a la pérdida de peso propio en los Concejo Deliberante. “Nosotros trabajábamos, inagurabamos obras, asistíamos a los vecinos y ellos después pasaban a recoger parte de nuestros votos, sin moverse de los escritorios”, resumió uno de los caciques.
Hasta el día de hoy, la mayoría de los alcaldes no le perdonan a Sabatella que durante su mandato como intendente de Morón, lanzó una andanada de misiles contra sus colegas del Conurbano y el propio Scioli. Luego coronó con la presentación de listas colectoras del FpV para disputarle la intendencia a muchos de ellos, lo que terminó de abrir una grieta política que todavía hoy no puede cerrarse. Sabbatella, hombre que viene del Partido Comunista, logró ponerse bajo el ala del sector duro del kirchnerísmo, después de aterrizar proveniente del Frente Grande, junto con Oscar Laborde, ex intendente de Avellaneda. Algunos sostienen que Cristina, después del fracaso de la fórmula única con Randazzo en Provincia,  sumó a Sabbatella para inclinar la balanza indirectamente a favor de Domínguez.
Por estas horas, desde el  circulo íntimo de Domínguez, se golpean el pecho y sostienen que “nosotros tenemos el respaldo de la mayoría de los intendentes, además de la CGT. Ellos no tienen territorio”.
En estos primeros escarceos, desde el sector de Aníbal Fernández y Martín Sabbatella salieron a replicar que el binomio acredita más “experiencia de gestión” y que “expresa el kirchnerismo. La fórmula que compartimos con Aníbal muestra la potencia de hombres que forman parte del equipo de la presidenta y que tenemos una historia de gestión. Aníbal conoce la provincia de punta a punta, y yo fui diez años intendente de Morón y nuestra fuerza sigue conduciéndolo”, dijo el titular del Afsca, a quien muchos le reprochan que  según la Ley de Medios, no es legal que quien maneja ese organismo, esté simultáneamente en campaña.
Hasta el día de hoy muchos intendentes le imputan a Sabbatella, sus constantes cuestionamientos a Daniel Scioli, por ejemplo cuando señalaba que “la provincia tiene una inversión social por debajo del promedio de todas las demás”. Sobre este aspecto, una de las primeras espadas naranja comentó con sorna que “Daniel tiene todo en la memoria y aunque no lo dirá en público como es su estilo, sabe claramente de qué lado están las lealtades”.
Hoy la presencia de Sabatella en el escenario electoral, despierta escozor en los principales jefes territoriales del peronismo, quienes no obstante el respeto que guadan por Aníbal Fernández , afilan sus cuchillos esperando la hora de poder demostrar su poderío y pasarle al líder de Nuevo Encuentro, una cuenta de vieja data que le puede resultar cara para su futuro político.

La profecía que puede llevar a Scioli al sillón de Cristina


Por Jorge Joury
Nadie podrá decir por estas horas que a Daniel Scioli le ha sido fácil ser candidato único por el FPV. Está hoy en el tramo final de coronar el sueño de sentarse en el sillón que dejará vacante Cristina. Fue un largo vía crucis el que soportó. No obstante, siempre puso la otra mejilla. Aún al recibir la humillación del propio Florencio Randazzo, cuando  el ministro dio su peor cátedra ante Carta Abierta. Los intelectuales hasta el día de hoy no saben cómo volver del ridículo de haber aplaudido aquella ocurrencia negra. Hoy Scioli vive y Randazzo ha quedado fuera de combate. Cascoteado por algunos funcionarios y con su tropa moribunda, sin lugares en las listas.
“El Flaco” era el candidato más deseado por los intendentes, para dar la madre de las batalles en la Provincia. “Con él ganamos caminando”, sostenían algunos. Cristina misma le había pedido el esfuerzo. Pero no hubo caso. Tal vez por eso tenga que volver a Chivilcoy, antes del 10 de diciembre. Es evidente que la relación está quebrada . El propio Aníbal Fernández marcó en las últimas horas que lo que hizo el ministro no pertenece a la esencia del peronismo.
Gabriel Mariotto, fue otro de los hombres que Cristina le puso a Scioli en 2011 como vicegobernador para mantenerlo alineado con el dogma kirchnerista y patearle los tobillos cada vez que se pudiera. No obstante, también terminó tirando la toalla y resguardándose bajo la carpa naranja. El gobernador  es como un corcho, Siempre termina flotando frente a los peores embates. Hasta los cañonazos del propio matrimonio presidencial, lo dejaron con vida.
Scioli sabe ahora que Cristina se ha blindado con tropa propia frente al próximo gobierno, para continuar siendo la jefa del espacio. CFK dispondrá de sólido anclaje en el Congreso, en el Poder Judicial, y en la enorme telaraña que supo tejer estos años bajo el tinglado del Estado.
Scioli comprende el cerco  y asimilará además como guardián del proyecto a Carlos Zannini. Eduardo De Pedro será diputado por Buenos Aires.  Máximo Kirchner, debutará con una postulación por Santa Cruz. Axel Kicillof encabezará la lista de diputados en territorio macrista. Eso diría algo pero, a lo mejor no todo. Su deslizamiento al ruedo electoral no significaría una renuncia a su deseo de continuar timoneando la economía. La diputación le garantiza a Kicillof un espacio en la maquinaria K en caso de que venciera un presidenciable de la oposición. Si eso no ocurre, podría flanquear a Zannini desde el ministerio actual para enseñarle el rumbo a Scioli.
Si Scioli materializa en las urnas su sueño presidencial, no debe olvidar que fue vice de Néstor Kirchner y que ese derrotero marcó a fuego al país. El bonaerense deberá resguardar algunos de esos preceptos. No hay que olvidar que Kirchner construyó su legitimidad sobre la base del antagonismo con el pasado neoliberal.
Y si Scioli pretende un cambio económico, lo tendrá que hacer gradualmente, alejado de cualquier receta de ajuste y mega devaluación. Además, por su estilo dialoguista, apuntará a restaurar la carcaza del PJ para construir poder propio.
En los pasillos de la gobernación, algunas de las primeras espadas apuntaron que la semana pasada Scioli recordó mucho a su padre por una frase que lo marcó . A modo de profecía, cuando el  gobernador era secretario de Turismo de Eduardo Duhalde. José Osvaldo Scioli, quien falleció a los 73 años en 2002, llegaba todas las mañanas a su casa del Abasto a desayunar con su hijo. El dato es que siempre lo saludaba del mismo modo: “Vas a ser presidente”. Hoy esa frase resuena más fuerte en los oídos del mandatario, que siente que está ahora frente al desafió final de ir a elecciones para conseguirlo.
También en su entorno admiten que el ex motonauta el viernes pasado le dijo en voz alta a sus colaboradores: “¿Vieron? Al final el candidato soy yo”. Fue un recordatorio para aquellos que le sugirieron más de una vez romper con el kirchnerismo, porque Cristina terminaría eligiendo a Randazzo.
Scioli ya pergeñó con Zannini el primer tramo de la campaña y en los próximos días ya se los verá juntos en actividades cómo la fórmula presidencial del FPV. Será todo un desafío para el Chino, quien a través de 12 años mantuvo un bajo perfil, no obstante ejercer el poder en las sombras. A Zannini no le agradan mucho los periodistas, pero de eso se encargará el gobernador. que es un especialista en hacer cintura.
Desde la oposición chicanean con que Scioli puede ser el títere de Zannini, pero no hay que subestimarlo. Basta recordar el caso de Kirchner, cuando se decía que era el chirolita de Duhalde y después se catapultó como líder absoluto. Hay quienes sostienen que siempre el candidato termina como verdugo de quien lo lanzó, pero no necesariamente la frase es un apotegma.
Si hay que calificarlo por sus dotes, el gobernador es un mimbre. Tiene años de entrenamiento ante situaciones límites devenidas del poder. Nunca perdió el eje, porque su meta estaba clara. Lo practicó hasta en los peores momentos, cuando Néstor Kirchner era presidente, él su vice y le prohibió entrar a su despacho en Casa Rosada y le quitó todo el poder, Scioli siguió siendo la misma persona. A tal punto que nunca se permitió criticarlo, lo mismo que a Cristina, aún cuando atravesaron por los peores momentos, como cuando no recibió fondos para pagar los aguinaldos, hasta que a último momento llegó el auxilio de Balcarce 50.
Hoy Scioli tiene en claro que él es la única carta del Gobierno para ganar en octubre en primera vuelta. Con las listas definidas, solo piensa en el último tramo de la campaña y en fortalecer su relación con La Cámpora, que tendrá un peso fuerte con la futura estructura que orquestó la lapicera de Cristina. El mandatario bonaerense es paciente y como gran tiempista, estilo que aprendió jugando al ajedrez, de aquí en más pensará cómo armar su esquema de poder propio si logra ganar las elecciones. A quienes participan de la mesa chica siempre les repite: “No me subestimen”. Tal vez sea el tiempo de prestarle más atenciòn para ver hacia dónde empieza a encaminar sus pasos.

miércoles, 17 de junio de 2015

La bendición de Scioli con “el guardián del proyecto”


Por Jorge Joury

La Presidenta pateo el tablero polìtico con la fórmula menos pensada y provocó un doble efecto. Por un lado bendijo a Daniel Scioli como candidato único, al ponerle al lado a alguien de su riñón y dejó a Florencio Randazzo fuera de carrera para aspirar al sillón de Rivadavia. Por si fuera poco, además terminó con las especulaciones de que el compañero de fórmula pudiera ser su hijo Máximo. CFK bajó dos pájaros de un tiro, como es su estilo y volvió a dejar en claro que es la única que manda y por ende, será la gran electora. Los encuestadores sostienen que la presencia de Zannini, es la pata polìtica de kirchnerísmo en el futuro gobierno y que en nada modificará el impacto en las urnas, ya que nadie deja de votar a su candidato por su vice.
Además habla también que el kirchnerismo está muy confiado y se muestra más disciplinado y ordenado que la oposición. En una primer lectura podría decirse que se trata de una fórmula de unión, que apunta al consenso y no presenta conflictos.
Zannini aparece en la mirada de los observadores, como una suerte de “guardián del proyecto”. Se trata de colocar en lo más alto del poder a un garante del modelo, el hombre de mayor confianza y de larga data en la historia del matrimonio Kirchner . Es el que más conoce la enmarañada trama judicial gubernamental, ya que ejerce el rol estratégico de conductor de la Secretaría Legal y Técnica.
Zannini nació en 1954 en la localidad cordobesa de Villa Nueva y permaneció en su provincia hasta concluir la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba. Arrancó en la militancia en los 70 y se sumó a la Vanguardia Comunista- maoísta. Por eso lo llaman “El Chino”. Durante la última dictadura permaneció privado de su libertad durante 4 años en La Plata. Luego volvió a Córdoba, se recibió de abogado y se mudó a Santa Cruz donde conoció a Kirchner y formó parte de sus gestiones en la intendencia y en la gobernación.
Cuando Kirchner asume como intendente de Río Gallegos el “Chino” lo siguió como su secretario de Gobierno. Ya como gobernador, Zannini siguió a su lado, donde llegó a ocupar el cargo de presidente del Superior Tribunal de justicia de Santa Cruz. La relación con el matrimonio presidencial es tan fuerte, que los hijos de Cristina lo llaman tío.
Con la llegada de los Kirchner a Casa Rosada, el ahora candidato a vicepresidente se trasladó a Buenos Aires para ocupar el cargo de Secretario de Legal y Técnica. Zanni además ostenta otro récord que marca su peso polìtico en el gobierno. Desde el 25 de mayo del 2003, junto al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, es uno de los pocos funcionarios que mantienen su cargo . Quienes están cerca de la jefa de Estado aseguran que no hay proyecto estratégico que Cristina no consulte con él. Por su cargo y su perfil erudito, es el arquitecto legal de todos los proyectos de ley importantes y decretos.
Zannini es de perfil muy bajo. Es raro que sobresalga por declaraciones periodisticas. Más bien sus apariciones se vinculan a momentos donde el kirchnerismo necesita un fuerte respaldo a algún proyecto o acto. Es vox populi que integra, junto a Máximo Kirchner, la mesa chica del universo K y por ende con estrecho vínculo con La Cámpora. Otro de los méritos que se le reconocen es que en los últimos tiempos, junto al secretario de la Presidencia Eduardo “Wado” de Pedro fue el arquitecto del retorno de intendentes que se habían pasado a las filas massistas. Además hay que destacar que Zannini queda a cargo cuando la Presidenta viaja, cuando estuvo internada y en cada episodio médico. Uno de ls gestos mediáticos que se le recuerda, es cuando en marzo del año pasado se quebró en el Congreso de la Nación al defender el acuerdo con Repsol tras la reestatización de YPF. En esa oportunidad no lloró, pero se tragó las lágrimas mientras contaba la historia de un delegado petrolero en Cañadón Seco, “El Negro” Jorge Solohaga que se quedó con las acciones de la petrolera y es accionista. Zannini es respetado por todo el arco polìtico y la mayoria de los intendentes del conurbano, que ven el él una suerte de protector.
Recuerdan los memoriosos, que una muestra de su perfil politico quedó en evidencia en abril, cuando cerró el acto en conmemoración del triunfo de Néstor Kirchner en el Mercado Central. Allí bajó línea dura en defensa del modelo. Una lección 100% K y un reclamo a los presidenciables para que digan -como suele pedir Cristina -qué harían si llegaran al poder. Paradógicamente, uno sólo de los candidatos, Sergio Urribarri, lo escuchó en el escenario. Los demás, Scioli y Randazzo entre ellos, se habían retirado antes de su discurso. Muchos hoy se preguntan si Scioli presentía la llegada de Zannini. Si fuera así, el bonaerense volvió a mostrar sus reflejos al kirchnerisarse antes de tiempo para ganarle a Randazzo la carrera.

Sin De Narváez, el FR tira la moneda para la gobernación


Por Jorge Joury
Con Francisco De Narváez desaparecido hace más de una semana, el Frente Renovador tiene que resolver en las pròximas horas su candidato a gobernador de Buenos Aires.Algunos aseguran que se está haciendo un último intento para convencer a El Colorado. Massa en persona encabeza el operativo, en medio de un cerrado hermetismo, con el dilema que ya no le quedan jugadores de peso para encarar la madre de todas las batallas en el distrito con mayor peso electoral. Dificilmente De Narváez si se planta en no competir, vuelva a tener una tercera oportunidad en la polìtica. No olvidemos que el dirigente ha sufrido su desgaste. Saltó al estrellato con su triunfo electoral legislativo en la Provincia de Buenos Aires en 2009. Le ganó en aquel entonces a la  lista testimonial de las estrellas que integraban Kirchner, Scioli y Massa, nada menos. Pero aquel sueño fue fugaz. Luego se durmió en los laureles y sobrevinieron resonantes derrotas en 2011 y 2013. Además fue socio político de Macri. Algunos dicen que la relación terminó muy mal y casi a las trompadas. Luego se alió con Scioli, al lado del cual siguen trabajando algunos de sus más cercanos  colaboradores.
Después de desembarcar en el FR, donde armó un gran batifondo interno, De Narváez logró imponer su imágen en campaña y despertó celos en base a  desparramar millones de pesos en publicidad. Lo cierto es que después de una enorme inversión para posicionarse, el ex dueño de Casa Tía tiró todo por la borda y se hizo humo. Desde que resignó su candidatura bonaerense para propiciar el frustrado acuerdo entre su jefe y Mauricio Macri, el empresario colombiano ya no frecuenta teritorio massista. Ni siquiera la explosiva diputada Mónica López,  lo tiene en cuenta en su habitual tiro al blanco.
La última vez la mediática legisladora le descargó toda la cartuchera, acusándolo de ser ” un topo de Scioli para contaminar el Frente Renovador”. De aquí al sábado, día del cierre de listas, sinó logra covencerlo, Massa deberá buscar un alfil para reemplazar a su  jugador millonario, teniendo en cuenta que Felipe Solá no quiere saber nada después de tántos manoseos. Queda sólo Mónica López de aquella grilla que supo ser rica en dirigentes como Gustavo Posse, Darío Giustozzi y hasta Jesús Cariglino, hoy la pata peronista bonaerense del PRO. Problema mayúsculo para el líder del FR, ya que carece de un candidato de cartel, después de que más de la mitad de los intendentes que lo llevaron a la vìctoria en el 2013, se cruzaron a la vereda del FPV en medio de la diáspora.
Hay quienes sostienen que la  suma de potenciales electores que los intendentes del FR retornados al FPV arrastran en su fuga supera el millón y medio de votantes. La sangría parece imparable. Esto inquieta al massimo, o a lo que va quedando de él.
A De Narváez las intenciones de gobernar la provincia de Buenos Aires le duraron sólo cinco meses. Nada queda hoy de aquella foto triunfante de principios de año con Sergio Massa. En el balance general, muchos sostienen que fue la  incorporación más polémica, que sólo le sirvió para sumar problemas y terminó  con una declinación que es gesto de nada.
La descubridora de De Narváez  fue Hilda “Chiche” Duhalde. De su mano en el 2005  logró una banca como diputado por el Partido Justicialista, que lo ubicó como el primer extranjero en tener un cargo en la política argentina. Ya en 2007 pegó el salto y quiso ser gobernador bonaerense en una alianza con el PRO que llevaba a Jorge Macri como vice. Fue en su momento, ayudado por un enorme aparato marketinero, el ideólogo de “el mapa del delito”, un sistema de denuncia de supuestos lugares peligrosos. Así fue como hizo de la seguridad su marca política, aunque nunca terminó de mostrar públicamente la efectividad de su plan. Su olfato mediático también le sirvió para sacarle el jugo a la pantalla de Marcelo Tinelli, con un imitador que lo catapultó con la pegadiza frase: “Alica, alicate”
Su turno llegó en el 2009, cuando después de  la crisis del campo, se dio el lujo de ganarles a Néstor Kirchner y Daniel Scioli en las elecciones legislativas por apenas dos puntos y así renovó su banca de diputado, también empujado por Mauricio Macri. La suerte en cambio no lo acompañó en 2011 cuando se sumó a una alianza con la UCR de la mano de Ricardo Alfonsín. En esa ocasión quedó segundo, lejísimo con el 16,12% de los votos, atrás de Daniel Scioli, con una diferencia de casi un 40 por ciento.
Paradójicamente, el ex empresario, que a fines de los 90 desmanteló la tradicional Casa Tía y dejó más de tres mil trabajadores en la calle, terminó aliándose con Hugo Moyano y arañó el 5% de los votos en las legislativas de 2013, donde Massa tuvo su primer y hasta ahora único triunfo con su flamante Frente Renovador.
De esta forma, tras haber nacido a la política en el PJ, haber pasado por alianzas con el PRO, para luego terminar en la UCR, en 2015 probó suerte con el Frente Renovador. El 8 de enero se abrazó con Massa en el Centro de Operaciones de Tigre e incomodó a los otros precandidatos a gobernador bonaerense como Darío Giustozzi, Felipe Solá, Gustavo Posse y Mónica López. Ese amontonamiento de precandidatos fue el principio del fin. Las tensiones que se desataron fueron difíciles de contener por parte del fundador del FR y empezaron las primeras huídas del espacio.
El acto del 1 de mayo en Vélez fue un intento fallido de retención, Giustozzi se fue esa misma semana, pero Francisco resistió estoico. Luego harían las valijas intendentes y otros dirigentes de peso, y empezó a hablarse de la posibilidad de un Massa como precandidato a gobernador bonaerense. ¿Será ese el final de la pelìcula?. La moneda está en el aire.

Scioli y Macri sacan cuentas pensando en la polarización


Por Jorge Joury
Parece un axioma difícil de revertir .¿Continuidad o cambio?. En ese esquema,  Daniel Scioli y Mauricio Macri comenzaron a sacar cuentas porque ya imaginan un escenario de polarización.Massa parece haber quedado entrampado en su avenida del medio, tratando de remover los escombros para  recuperar parte de los votos perdidos durante la diaspora. Hoy Scioli y Macri se muestran convencidos de que las primarias abiertas del 9 de agosto tendrán el sentido de una primera vuelta electoral. También sus asesores intuyen que el 25 de octubre encaminará a sus candidatos a una inevitable polarización que podría evaporar la alternativa del balotaje. Frente a ese posible escenario, de la vereda naranja sostienen que gran parte de los votos del FR terminarán cayendo en la bolsa del FPV. Por el lado amarillo, sueñan con que el “voto antiperonista”, sea el que defina  la gran final.
Con la elección polarizada, al Gobierno le interesa que Sergio Massa mantenga su candidatura a presidente y se divida el voto opositor. Ese interés se estaría traduciendo en algunas acciones políticas y financieras concretas, admiten fuentes ministeriales.
En este escenario, muchos no se explican la debacle de Massa. ¿Se la creyó.¿No supo contener a su ejército?.¿Su inexperiencia le jugó una mala pasada?. ¿No escuchó los reclamos internos?. Son todos interrogantes que pertenecen al fuero íntimo del candidato y que solo han revelado a cuenta gotas algunos de los que hicieron las valijas y migraron antes de la debacle. No obstante, el lìder del FR en su afán por dar una explicacion,  puso sobre el escenario la duda de un pacto secreto entre Scioli y Macri para sacarlo de la cancha.
Hay quienes sostienen en los cuarteles del tigrense que un indicador de esas componendas fue el presunto mensaje de WhatsApp que le habría dirigido días atrás el gobernador bonaerense al jefe de gobierno porteño, asegurándole que no afloje ante las propuestas, porque Massa estaba al borde del knock out.
Desde el sciolismo aseguran que “no existieron” los mensajes. Manifestaron que todas las veces que se cruzaron Scioli y Macri fueron públicas y que, en la mayoría de los casos, hay fotos que lo certifican. Apuntan además que los mensajes son una excusa de Massa para tener un argumento y bajarse definitivamente el 20 de junio, fecha en que se inscribirán las candidaturas. En el PRO también intuyen que el lìder del FR tirará la toalla proximamente.
No obstante, en los entornos tanto sciolistas como macristas, admiten que existe una suerte de pacto de no agresión entre ambos. Algo así como no criticarse “debajo de la línea”. Si bien es  cierto que habrá munición gruesa, pero no  golpes bajos.
Mientras tanto Massa encargó un estudio para saber por qué la mayoría de sus votantes lo abandonaron y sobre esos resultados decidiría qué hacer para no terminar en el olvido.
Si en realidad fuera cierto el plan para sacarlo de la cancha, se supone que un candidato de la envergadura de Massa y su equipo de asesores, deberían haber estado con la guardia en alto  y  preparados frente a cualquier trampa. Hace meses que  las encuestas encendieron las cicharras. Massa y compañía creyeron que con los  votos del 2013 en la bolsa, parte de la suerte estaba echada, pero subestimaron a sus socios territoriales. Los que se sumaron en su momento al FR, fueron los primeros en abandonar el barco, al intuír que Massa se evaporaba. Ni lerdos ni perezosos, entonces migraron hacia las estancias de los ganadores.
Hoy Massa descarga las culpas donde puede. También señala a La Cámpora de mandarlo al ostracismo por  haber sido el artífice de que, tras los comicios de 2013, el kirchnerismo sepultara el proyecto para una Cristina eterna. El lìder del FR cree leer en la presencia fotográfica del secretario general de la Presidencia,  Eduardo “Wado” de Pedro, el exponente de la revancha.
Está convencido que el funcionario oficia de una suerte de maestro de ceremonias en cada encuentro con los intendentes eyectados del massismo. Por eso el tigrense busca culpas ajenas y sostiene que el Gobierno maneja el látigo y la chequera. El argumento no parece creìble. De ser cierto, cuando sus desertores se alejaron del FPV, Cristina aún timoneaba  las cuentas de su ejército.
Los próximos días serán cruciales. Definirán dos enigmas que sobrevuelan el tablero electoral : el papel de Cristina Kirchner en las elecciones .¿ Será candidata a diputada nacional, al Parlasur o a ambas cosas?. También las dudas se abaten sobre los compañeros de fórmula de los principales precandidatos presidenciales. Tampoco aún no se visualiza el final de la novela bonaerense. Las dudas son si habrá fórmula única o a lo sumo dos, para suceder a Daniel Scioli en el sillón de Dardo Rocha.
Hoy las primeras espadas del gobernador  sostienen que su candidato a vicepresidente debería ser una figura capaz de atraer a un 15% del electorado independiente que puede votar al peronismo, pero que discrepa con el estilo kirchnerista. El que más entusiasmo despierta, es el salteño Juan Manuel Urtubey, con quien Scioli se fotografió en estos días mandando una señal de complacencia. Otro de sus preferidos es el mandatario sanjuanino, José Luis Gioja, aunque la mayoría sostiene que predominará el criterio de Cristina, quien terminará poniéndole al gobernador entrerriano Sergio Urribarri, más afín al paladar kirchnerista.
En el macrismo también hacen las cuentas. Reconocen que, ante una polarización, se deberá seducir a una parte del electorado que busque un cambio con algo de continuidad. Tal vez por esa razón, además del economista desarrollista  Rogelio Frigerio y el leal armador Marcos Peña, haya quienes piensen una vez más en el perfil humanista que podría aportar Gabriela Michetti a la fórmula amarilla.
Todas las opciones están abiertas. Incluso en la carrera presidencial que no está exenta de operaciones políticas. Algunos empiezan a plantear que en un escenario de polarización no tiene sentido dividir el voto en las primarias y sostienen que el kirchnerismo debería presentar un solo candidato que le gane desde el principio a Macri sin dejar dudas.
Ahora el desafío entre Scioli y Macri reside en cómo diferenciarse a los ojos del votante. Por ahora la opción es “continuidad o cambio”. De lado del oficialismo plantearán que el PRO es sinónimo de ajuste. Los macristas devolverán “gentilezas”, señalando que Scioli es Cristina y que gobernará La Cámpora, en caso de que gane. Son las reglas del juego de la pirotecnia verbal.
De todas maneras, el escenario de casi triple empate registrado en las útimas horas en Santa Fé, enciende una luz roja para Macri  y lo coloca frente al dilema de corregir su armado. Quedó claro que con candidatos “puros” como Del Sel, no le alcanza para ganar y menos aùn frente a un oficialismo que viene en alza, como lo demostró el avance que experimentó el candidato del FPV Omar Perotti.

viernes, 12 de junio de 2015

Rumores y operaciones frente al trazo de la lapicera de CFK


Por Jorge Joury
Que hay operaciones, nadie lo puede negar. Rumores de todos los colores, también agitan en el oficialismo el escenario bonaerense. La alcancia de chimentos se va llenado de a poco con la mirada puesta en el 20 de junio. Ese día se producirá el cierre de listas para las PASO. En esa dirección, uno de los frentes de especulaciones, tiene que ver con que en las últimas horas se empezó a comentar con fuerza en el FPV la posibilidad de ir a una fórmula única para la gobernación. Otra de las posturas apunta en que a lo sumo queden dos. El que puso la bengala en el cielo con la primera de las teorías y desató un mar de especulaciones, fue el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, al advertir que una interna entre los candidatos del kirchnerismo podría obsequiarle la tapa del diario del lunes a favor de María Eugenia Vidal. “Es un desgaste innecesario. Si vamos con tres listas y sacamos 45% de votos y dividimos en 15 cada uno, en ese escenario, el PRO con 17% te ganó la elección en la provincia de Buenos Aires”, disparó el alcalde. Ferraresi además le dio cierta lógica a su postura, señalando en el trazo fino que la competencia podría generar roces y un cierto desgaste en el frente interno, teniendo en cuenta que  ninguno de los candidatos muestra diferencias o matices muy distintos de lo que hay que hacer tanto en la Provincia, como en  el acompañamiento en la Nación.
Algunos sostienen que  Ferraresi lo que hizo fue oficializar el pensamiento de la mayoría de los intendentes de la poderosa Tercera sección electoral, la más rica en votos, quienes propugnan que el Gobierno se incline por un candidato único para la gobernación o acotar al máximo la grilla de postulantes, como una forma práctica de sintetizar la propuesta y evitar la dispersión de la oferta electoral.
La semana pasada, los jefes territoriales del bastión con mayor caudal de votos, tuvieron encuentros por separado tanto con Aníbal Fernández, como con Domínguez, donde el tema también habría sido motivo de análisis.
Otros aseguran que el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, ya tendría la propuesta sobre su escritorio para definirla de manera inminente con la Presidenta. Cristina es  la verdadera dueña de la lapicera y según se sospecha, este fin de semana durante su descanso en El Calafate, daría los últimos trazos en la grilla de postulantes. Hoy quedan cuatro candidatos en carrera con el sueño de acceder al sillón de Dardo Rocha. Son el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, el de menor exposición en código de armado y campaña.
En este escenario, Espinoza aparece como blanco de todas las miradas. Si bien el matancero está obstinado en no bajarse del caballo, no fue bien vista la jugada que armó presentando  a la diputada nacional Verónica Magario como su delfín para sucederlo en la intendencia de La Matanza. Algunos de sus pares lo ven como una demostración de fuerza en vano, ya que en definitiva será  Cristina la que definirá la contienda en la última depuración de su oferta electoral.
En ese marco, trascendió que desde la Casa Rosada se habría encargado al gobernador Daniel Scioli la tarea de abrir una instancia de diálogo con Espinoza con el objetivo de que el jefe comunal y titular del PJ bonaerense termine de definir su renuncia a la postulación. Espinoza es uno de los que reafirmó su candidatura luego de la larga lista de dirigentes anotados para competir por la sucesión de Daniel Scioli que decidieron bajarse tras el “baño de humildad”, que pidió la Presidenta. Esa lista dejó por el camino a Fernando “Chino” Navarro, Diego Bossio y Martín Insaurralde, entre otros. En cuanto a Berni, ya estaría definido. El propio funcionario nacional dijo la semana pasada que si bien se mantenía en carrera no era una decisión “caprichosa”, ni que no tuviera “marcha atrás”.
Los rumores también apuntan a que Cristina aún no se definió en reducir a dos o a una las fórmulas. Además se había hecho circular la versión de que el tándem Florencio Randazzo-Aníbal Fernández podría ser finalmente la fórmula provincial. Ambos funcionarios desmintieron rotundamente bajarse de sus respectivas candidaturas y atribuyeron  las especies a “operaciones de prensa para ensuciar la cancha”. Y por si fuera poco, en medio de semejante oleaje, en las últimas horas volvió a reflotarse la posibilidad de una candidatura de Máximo Kirchner, al darse a conocer una encuesta que entusiasmó a toda la dirigencia. No es para menos, el hijo presidencial, según el sondeo, mide 27 puntos de base en el conurbano.
Ahora todas las miradas están puestas en el último trazo de la lapicera de la jefa de Estado, quien deberá definirse con fecha límite el 20 de este mes, día del cierre de listas. Hasta ese momento nadie se anima a pronosticar que jugadores disputarán la gran final. Mientras tanto, todos querrán sacar provecho de la situación, llevando agua para sus molinos y dejando que el rio suene, una vieja estrategia peronista para mantene el foco de atención.