lunes, 15 de julio de 2019

Sombras y cables pelados tras el apagón

En medio del malhumor social por la marcha de la economía y un peronismo cada vez más encolumnado, en la gobernación existe enorme preocupación por los números que están acercando las encuestas. Además, María Eugenia Vidal tuvo su peor semana. La perturbó notoriamente el gigantesco apagón de la empresa Edelap en la zona Norte de Plata, que afectó a más de 20 mil vecinos y arrojó pérdidas estimadas en más de 1.100 millones de pesos.




La explosión de un cable de 132 mil voltios no hizo otra cosa que desnudar la falta de controles por parte de los organismos del Estado y la carencia también de inversiones. Hay que destacar que Edelap tenía suficiente billetera como para mejorar la calidad del servicio y evidentemente no lo hizo. Obtuvo ganancias por el 670% en 2018. Tiene que ver con que desde 2016, la gobernadora le concedió tarifazos por el 3.600%. Pero tanto ella, como el intendente de La Plata, Julio Garro, resultaron los principales heridos por las esquirlas de la situación social que se generó y que le dio armas a la oposición para disparar con munición gruesa contra el oficialismo. A pesar de que la gobernadora logró un importante resarcimiento para los pobladores, no alcanza para cauterizar las heridas que provocaron los días de caos familiar y el miedo a los saqueos. Edelap presentó los balances referidos a 2018. Ganó 2528 millones de pesos en 12 meses, cifra récord. ¿No tenía la plata suficiente para invertir?
Otra mala señal que impactó en los umbrales de la residencia de la calle 6, es que se agravó la desigualdad en el primer trimestre y la brecha de ingresos entre el decil más rico y el más pobre de la población se amplió de 20 a 21 veces en un año. Son datos oficiales del Indec y una fiel muestra de que la crisis no golpeó a todos por igual. En base a este informe y a otros datos oficiales, dos mediciones privadas calcularon que la pobreza se disparó al 35% en el "semestre móvil" que va desde octubre de 2018 a marzo de 2019, lo que implica que en un año hubo casi 4 millones de nuevos pobres. Así, alcanzó su peor nivel desde 2008.
Vidal sufre los impactos. Y ahora le toca  remar contra viento y marea para despejar la bronca. No obstante, el camino hacia las elecciones de octubre se le presenta espinoso. Allí pondrá en juego 34 bancas. Son 21 en Diputados y 13 en el Senado, que corresponden a los legisladores que ingresaron de la mano de su triunfo en 2015. Necesita al menos mantener ese posicionamiento para hacer frente al peronismo y el massismo en caso de ganar, o para resistir como oposición si pierde. Hay que tener en cuenta que Buenos Aires concentra casi el 40 por ciento del padrón electoral del país y es considerada la madre de todas las batallas. La pelea por el control de la Provincia  se anticipa decisiva para la carrera a la Casa Rosada.
LA VARA MAS ALTA PARA LA CLASE MEDIA BAJA
Las mediciones están señalando que la clase media baja probablemente sea la que defina la inclinación del voto en octubre próximo. Con este cuadro de situación, las primeras espadas de María Eugenia Vidal miran entonces hacia el conurbano. Allí está el nicho del 70% de los votos bonaerenses, que se identifican en su mayoría con ese segmento de votantes notoriamente castigados por la inflación, los tarifazos y la falta de empleo. 
Aunque se entusiasman con estas señales, en el PJ no se golpean el pecho. Reconocen que no hay que descuidarse, ya que en el PRO tienen destreza para jugar a fondo en los procesos electorales. No obstante, esta vez la cuestión económica pesa fuerte y pone al oficialismo contra las cuerdas. Para revertir ese estigma,  Vidal se ha propuesto salir a mostrar las obras que se hicieron en los diferentes distritos, ya sea cloacas, agua y pavimento y que en la gestión anterior brillaban por su ausencia. Pero el camino no es fácil. Además la gobernadora deberá comer votos de los intendentes, aprovechando algunas inquinas que genera la candidatura a gobernador de Axel Kicillof y el botín que logró La Cámpora en las listas.
LA BRONCA DE LOS INTENDENTES
La bronca es especialmente marcada en la primera sección electoral, donde un grupo de alcaldes sienten que no están debidamente representados en las nóminas ya que los lugares vacantes que dejó La Cámpora debieron ser cedidos a favor de las aspiraciones de Sergio Massa. El malestar fue confirmado por tres intendentes peronistas que, por ahora, se niegan a quejarse en voz alta a la espera de que se les "pague" por su desplazamiento en función del acuerdo con el Frente Renovador y La Cámpora. También manifestó su molestia un representante del PJ provincial, que instó a "limar las diferencias coyunturales" que dejó el cierre de listas. A cambio de ceder espacios en las nóminas de legisladores los alcaldes esperan tener cabida en un futuro gabinete nacional o provincial.
"Quedaron muy calientes", admitió uno de los hombres de peso que actúa como vocero de los jefes comunales. Los alcaldes tendrán representantes en solo 9 puestos en las nóminas de legisladores provinciales. Pero dos de esos intendentes llegarán en representación del massismo.
PREOCUPA EL AVANCE DEL KICILLOF
Mientras tanto, a  los operadores de Vidal les preocupa el crecimiento de Axel Kicillof, que está muy instalado en la opinión pública bonaerense. No hay que olvidar que el ex ministro de Economía viene sembrando desde hace tiempo. En tres años hizo 113 actos en 91 municipios. Con dos parlantes, un equipo de mate y un Renault Clío modelo 2011, ya lleva recorridos 50 mil kilómetros en un vehículo al que denominan "Kicimóvil". 
A la gobernadora además le preocupa el precio que pagará por el enorme apagón en la zona norte de La Plata que comenzó el sábado de la otra semana por la noche . Allí Edelap quedó en el ojo de la tormenta tras los cuatro días de caos, miedo, tensiones y piquetes que desnudaron la falta de inversiones por parte de la empresa y la ausencia de controles del gobierno de María Eugenia Vidal. Eso fue aprovechado por la oposición, que puso toda la artillería sobre ella y el intendente Julio Garro.
DOS VISIONES SOBRE EL FUTURO ELECTORAL
Mientras tanto,  otro dato a tener en cuenta es que el leve repunte del presidente Mauricio Macri en las encuestas no logra entusiasmar a la gobernadora, que en esta campaña electoral tiene como principal mandato potenciar las chances de su jefe político. A diferencia del optimismo que reina por Balcarce 50, en el gobierno provincial ponen en duda el triunfo del frente Juntos por el Cambio en las elecciones próximas, tanto en la provincia de Buenos Aires como a nivel nacional. No hay que olvidar que Vidal disputará la madre de las batallas, donde la elección se define por un voto y no hay segunda vuelta. En caso de perder dejaría a Macri nocaut.
Una de las coincidencias centrales entre los operadores de ambos gobiernos en el terreno electoral es que el postulante a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, es un "mal candidato". Sostienen que aún cuando en casi todos los sondeos aparece por arriba del jefe de Estado, sin embargo las opiniones están más repartidas respecto a la figura del ex ministro de Economía Axel Kicillof. En La Plata son más respetuosos por Kicillof. Lo califican como alguien "inteligente, con formación, trabajo, una foja limpia sin denuncias por corrupción y con llegada a la gente mediante un mensaje que cautiva. Subrayan que es poco querido por los intendentes peronistas" y le sugieren a Vidal trabajar por ese camino, En cambio, por el lado de Durán Barba aseguran que "María Eugenia no tiene de qué preocuparse, tiene en frente a un candidato de poca cuerda y encima vinculado a La Cámpora.
EL TEMOR AL VOTO ANTIMACRI
Luego de tres años y medio de gestión, en Balcarce 50 consideran que Vidal está mucho mejor posicionada que en el 2015, donde pocos la conocían. Aseguran que ahora es la dirigente con mejor imagen positiva del país, tiene una buena gestión sin mayores sobresaltos, ha logrado poner a los intendentes de su lado  y cuenta con el control del Estado y los recursos. 
Es distinto el análisis que hacen las primeras espadas de la residencia de la calle 6 en La Plata. Si bien es cierto que admiten que Vidal mantiene una alta imagen positiva, entre el 38 y el 40%, pero sostienen que es una incógnita si conseguirá sumarle votos a Macri en el principal distrito del país. O, por el contrario, el temor máqximo es que el presidente la arrastrará a ella a la derrota. 
Mientras tanto, Vidal es una jugadora fiel y continuará compartiendo actos con Macri. Hoy por hoy todas las miradas están puestas en las PASO. "Una cosa es si tenemos una diferencia de 3 o 4 puntos, algo que es remontable. Pero otra muy distinta es si esa diferencia es de 7 u 8 puntos", advierten desde el oficialismo bonaerense sacando cuentas.
RADIOGRAFIA DE UNA ELECCION ATIPICA
Algo de eso pensaron Vidal y su jefe de Gabinete, Federico Salvai, cuando se dispusieron a armar las listas de diputados de la provincia, lo que generó cierto malestar en la llamada "ala política" del Gobierno nacional, después de que el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se quedaron casi sin lugares. Según una fuente del Gobierno provincial, "Mariu puso a gente de su plena confianza, teniendo en cuenta que está latente la posibilidad de ir hacia un escenario en el que el oficialismo pierda". Tampoco está la candidatura de Aníbal Fernández, que generó en el 2015 un fenomenal corte de boleta que llevó a Vidal al sillón de Dardo Rocha.
En este escenario, la gobernadora teme quedar a la intemperie. Hoy las dudas son muchas.¿Pesará el voto bolsillo. O el Gobierno podrá imponer el voto transparencia y antimafia, como pretendió instalar Macri en Rosario, cuando disparó a la cabeza del camionero Hugo Moyano?. Nos encontramos frente a una elección polarizada entre espacios de identidades líquidas y aglutinamientos por conveniencia o rechazo al otro. Los politólogos coinciden en que habrá una decisión basada en emociones, llámese enojo, odio, decepción y miedo. Ante tantas inconsistencias, vaticinan que no será esta la elección de la coherencia sino la del descarte. El telón se ha levantado. Ahora habrá que ver de aquí a octubre, el menú qué tienen los actores para mostrar.

El terror de Macri a quedar pelado

La que viene va a ser una elección polarizada. Nadie lo duda. Pero también ajustada. Donde 5 o 7 puntos son determinantes para alzarse con la victoria. Ese número es lo que le dan las encuestas al economista neoliberal José Luis Espert, a quien desde la Casa Rosada quieren bajar, si es necesario a cañonazos.



Lo ven como un espectro. Es que los votos que puede arrastrar Espert son de la canasta del oficialismo, lo cual pondría en riesgo la elección de Mauricio Macri y le abriría las puertas del cielo a los Fernández. En su mayoría, se trata de votos jóvenes, que ven en el economista sin pelos en la lengua, aire nuevo en política. Más en estos tiempos plagados de borocoteadas y con peligro de epidemias de listas cortas. Pero si la jugada sale mal, saben las espadas de Marcos Peña que lo único que habrán conseguido es agrandar la figura del hombre que se armó su propia estructura mediática poniendo la vara bien alta en los programas más vistos de la TV. 
No obstante, Espert ratificó en las últimas horas que sigue en carrera. Con el apoyo de Unir en duda, a partir de las presiones del gobierno nacional, que lo quiere sacar de la cancha, irá formalmente a las urnas con el sello del partido Unite, el mismo con el que Amalia Granata consiguió una banca provincial en Santa Fe.
De esta manera, Espert no se rinde, a pesar de que la Justicia rechazó la lista de este espacio alegando que había errores en la carga de datos personales de los postulantes. Para el economista, se trata de una "maniobra persecutoria" por parte del Gobierno de Cambiemos para evitar que participe de las elecciones. En este sentido, consideró que "se sucedieron dos situaciones distintas con el mismo fin: que yo no participe de la contienda electoral, porque tienen miedo de que le quite votos al oficialismo".
Espert está convencido que existe una "persecución del Gobierno" contra el Frente Despertar respecto a, en primer lugar, la "traición"  por parte de Alberto Assef, quien iba a integrar la alianza en representación de su partido, UNIR, y terminó por pasarse a las filas de Juntos por el Cambio a último momento en el marco del cierre de listas.
Hay quienes sostienen que Assef  siempre fue un jugador dispuesto a vender su sello histórico y cubierto de naftalina, "al mejor postor". Para Espert, "hay un tufillo raro y un intento fascista para que no participemos" porque, según se enteraron en las últimas horas, "la Justicia electoral con competencia en provincia de Buenos Aires sacó la lista de nuestros candidatos porque los DNI aparecen adulterados". Espert asegura que en la sede del partido se cargaron bien los datos, ya que además es imposible hacerlo mal porque sino el programa no los toma. "Ahora, casualmente, todos los números de documento aparecen adulterados en un dígito", explicó. Esto lo llevarán a la Justicia ya que consideran imposible que los casi 100 inscriptos tengan un mismo error, un número adulterado del DNI.
La preocupación y las dudas por las maniobras de ajedrez de Espert, explotan como bengalas en los despachos de la Casa Rosada. La leve mejora de Macri en las encuestas, por el momento, no alcanza para asegurarse el pasaje a la segunda vuelta, razón por la que cada punto resulta vital en pos de garantizar la continuidad de la coalición gobernante en el poder. 
Las primeras espadas de Durán Barba cuentan los porotos y sostienen que "a nosotros nos sacan votos Lavagna, pero también Espert y Gómez Centurión. Necesitamos esos votos tanto en la primera vuelta como en el balotaje".
Sin embargo, no todos en Balcarce 50 están conformes con la metodología para correr al hombre que busca erigirse como el principal referente del liberalismo en la Argentina. La decisión de haber cooptado a Asseff, fue cuestionada en la reunión de Gabinete por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que se sorprendió al enterarse que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, -que estuvo ausente debido a que está en China en el marco de una misión oficial- fue quien le ofreció al actual legislador del Parlasur el puesto número 11 en la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires y no el candidato a vicepresidente del oficialismo, Miguel Ángel Pichetto, como se dejó trascender, aún cuando se quedó con la foto, un pedido del propio jefe de ministros.
En los pasillos de la Casa Rosada admiten que el miedo a perder en la primera vuela es tal que se trasladó al armado de listas en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, donde Macri y Peña tuvieron más injerencia de la esperada. "La bonaerense es la lista de la derrota. María Eugenia puso a todos candidatos suyos, ciento por ciento leales, por si llega a perder", apuntaron desde el ala política del Gobierno nacional, sector que quedó herido en un ala luego de que el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, fueron marginados al momento de decidir los postulantes de las boletas.
Monzó y Frigerio apenas lograron que el vice ministro del Interior, Sebastián García de Luca, quede en el noveno lugar en la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, muy lejos del tercer puesto que le habían prometido, pero al menos debajo de Asseff. Con el visto bueno de Peña, la decisión fue de la gobernadora, que mantiene hace tiempo una relación tensa con el jefe de la Cámara Baja, que a estas alturas ya entendió que la supuesta "peronización" de la alianza gobernante de la mano de Pichetto no fue más que un golpe de efecto.
Lo cierto es que hay un nuevo manual para ganar elecciones: incorporar peronistas donde antes no los había y apropiarse de los candidatos y votos del medio, de los llamados "tercera vía". Podría decirse que Juan D. Perón tuvo razón cuando expresó que "todos somos peronistas". Su sello sigue facturando.De los seis candidatos a presidente y vice de las tres principales coaliciones electorales, cinco son peronistas. Lo lamentable, es que la UCR, el partido con más estructura, quedó relegada a nivel nacional, mientras que mantiene cierta competitividad en los distritos electorales donde es fuerte, una suerte de premio consuelo.  


Inédita guerra de vicepresidentes llega en medio de los vientos peronizadores

Algunos analistas creen que por la potencia de los segundos en las fórmulas, la próxima elección será una suerte de Boca-River. Cristina vs Pichetto. Los dos son peronistas, pero hoy el destino los encuentra en orillas antagónicas y encarnando proyectos totalmente opuestos.



Son el resultado de jugadas de ajedrez en este proceso electoral cargado de sorpresas, pero aún carente de proyectos cautivantes para terminar de seducir a los indecisos. El que viene será uno de los ciclos más difíciles de la historia, salpicado por la fragilidad económica de muchos años de decadencia, tanto de esta como de la anterior gestión. El ala política de la Casa Rosada  le está dando a todos los candidatos que se van sumando a las listas del oficialismo, una instrucción y un activo para utilizar en la campaña. El primero es casi un mandato estratégico electoral: se debe hablar lo menos posible de economía real. La razón es simple. Si bien la situación macro, para la visión del oficialismo, ya tocó un piso y difícilmente se vuelvan a ver perforaciones en la actividad industrial y en el mercado interno, los bombardeos de las variables que arrojará el INDEC continuarán siendo negativos. Algunos de manera lapidaria, hasta las elecciones de octubre y quizá, lo más preocupante, hasta el balotaje. Lo que sí se garantizó desde Balcarce 50, es que el dólar no sufrirá vaivenes. Lo que el oficialismo no puede contener, es que las malas noticias de la crisis, sobre todo la cifra de desocupación, justamente le están lloviendo en medio de la campaña. Por ejemplo, el desempleo saltó al 10,1%, el valor más alto en 13 años.Otro dato del
Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), señala que el 51% de los menores de 17 años son pobres. Habrà que poner atención, que estos chicos también votan.
En medio de este escenario, el Gobierno viene observando con preocupación los vientos peronizadores que  brotan con fuerza por los poros de las elecciones provinciales. Da la impresión que el sello del justicialismo es el que más factura en la oferta electoral. Pero lo cierto es que por primera vez en décadas y en una circunstancia inédita, la figura del vicepresidente, histórica e institucionalmente insignificante, vuelve al centro de la escena con singular ímpetu. Primero fue la decisión de  Cristina Fernández de auto postularse como precandidata a vicepresidente, eligiendo a Alberto Fernández, para que lleve las banderas del espacio. Y como contrapartida Mauricio Macri invitando nada menos que a uno de sus rivales, Miguel Angel Pichetto, a que acepte acompañarlo en la fórmula presidencial.
Pero hay que decir que  Macri recurrió a Pichetto casi por descarte. Fue tras las negativas de Juan Manuel Urtubey y Ernesto Sanz, más la certificación de que ya no había tiempo para instalar una candidata joven de recorrido y carisma, como para dar pelea pareja.Tampoco había forma de rescatar alguna otra figura competitiva en el radicalismo, al que Macri le prodiga una profunda desconfianza.
Pichetto es el resultado de ese descarte, y mal puede entonces adjudicársele el carácter de sorpresa buscada.
Podrá pensarse lo que se quiera de Cristina y su decisión, y de cómo vaya a salirle. Lo que no se puede es negar que ella elaboró la estrategia hace tiempo y de a poco, desde la recomposición de relaciones con Alberto Fernández. Pichetto es prácticamente el último lance de fórmula que le quedaba al macrismo y, si acaso les saliera bien, será por lo que haga el Gobierno de acá en adelante.
Pichetto también opina de los temas más sensibles. Dijo que si fuera Mauricio, ya le hubiera pedido la renuncia a Gustavo Lopetegui. Fue una reacción íntima, que reflejó el malestar que muchos dirigentes del oficialismo tienen por la gestión y actuación que tuvo el secretario de Energía durante el histórico apagón. También se reunió con Elisa Carrió en secreto y planificaron la estrategia de la campaña.
A LA CAZA DE LA BOLETA CORTA
En la cantera del oficialismo se asegura que Pichetto saldrá la próxima semana de gira por el interior del país con Rogelio Frigerio y Emilio Monzó. La idea es mantener bilaterales con gobernadores peronistas que podrían sumarse a la boleta corta, sin candidaturas presidenciales. También le prometió a María Eugenia Vidal sembrar en el territorio bonaerense para atraer a los desencantados de Sergio Massa. Fue el propio Mauricio Macri quien le abrió la tranquera al ala peronista del Gobierno nacional, después de la cumbre en Los Platitos, donde el candidato a vice de Juntos por el Cambio volvió a agrupar a todo el PRO peronismo, desde Diego Santilli y Cristian Ritondo, hasta Federico Salvai y el mismísimo Monzó.
Córdoba, Misiones, Río Negro, Chubut, Santiago del Estero y Neuquén fueron las primeras provincias en adherir a la “boleta corta”. Es decir, en las elecciones generales de octubre los oficialismos locales sólo presentarán papeleta para los cargos legislativos nacionales. El tramo presidencial irá aparte, desenganchado del resto de los cargos. En Casa Rosada estiman que de esta manera los PJ provinciales, a cargo de los Ejecutivos locales, evitarán arrastrar votos hacia el Frente Todos que lleva la fórmula Alberto Fernández-Cristina de Kirchner.
Las elecciones provinciales realizadas hasta ahora arrojan una combinación de datos abrumadores. El peronismo arrasa en muchas provincias, o gana más cómodo que antes, o pierde por menos diferencia. Pero en todos lados crece, y mucho. Es en general, un peronismo no K, y bastante conservador, pero peronismo al fin. Al contrario, Cambiemos se achica significativamente. Si se proyectara esa línea de puntos, la suerte de Macri estaría echada. Pero debemos ser cuidadosos. No conviene abusar de un método que ya resultó fallido en otras oportunidades. Macri suele parecer terminado semanas antes de toda elección y luego resucita.
No obstante, si se proyectan los votos en las provincias hacia octubre, la suerte de Macri estaría sellada.Pero ese método no siempre permite llegar a conclusiones correctas.
EN BUSCA DE LOS POROTOS QUE LES FALTA
Tanto Macri como Cristina, lo que buscan es atraer a la franja de indecisos y desencantados. Por eso han oxigenado sus espacios con fragancias nuevas. En el caso de Pichetto, hay que decir que terminará su mandato de senador el 10 de diciembre. Tendrá entonces 69 años. Nació en Banfield el 24 de octubre de 1950. Este viejo zorro de la política sabía que su nombre no figuraba entre los tres posibles candidatos a senador que pondrá en juego su provincia adoptiva, Río Negro. Entendió que la vida le levantaría una barrera que terminaría con su función de gran articulador del Poder Ejecutivo en el Senado y se subió al colectivo que pasó primero para no perder vigencia. 
Si recorremos su trayectoria, Pichetto cumplió como oficialista un papel clave en los gobiernos de Carlos Menem (primero como senador y luego como presidente de bloque), Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri. También había quedado atrás su sueño de gobernar Río Negro. Perdió dos veces las elecciones, en 2007 y en 2015. Y en 2011 ni siquiera llegó a candidato porque Carlos Soria le ganó la interna. Ni siquiera es presidente del PJ de Río Negro, que ahora busca expulsarlo como afiliado por considerar que alinearse con el oficialismo, en el plano partidario significa un acto de "traición".
Sin votos ni territorio ni Senado, a Pichetto se le acotaba la oferta de servicios. Le quedaba en cartera la información sobre vida y milagros de los jueces federales y sus nexos con la inteligencia local construidos entre otras vías a través de la participación en la comisión bicameral que debería seguir a los organismos de espionaje. No era poco, ni es poco ahora, pero Pichetto es un político audaz y un hábil declarante ante el periodismo. Es un productor de títulos interesantes, nunca titubea y se siente llamado a trascender.
Como candidato a vice de Macri, su plan de largo plazo es obviamente ganar. Si eventualmente Macri reeligiera, Pichetto recobraría poder y, desde la Presidencia del Senado, hasta podría disputar un espacio dentro de un peronismo que, en ese caso, quizás terminaría atomizado.
UN JUGADOR DE REFLEJOS RAPIDOS
El plan de largo plazo recién se sabrá en la primera vuelta del 27 de octubre o en la segunda  del 24 de noviembre. No obstante, en el interín Pichetto se pondrá el traje de un lobbyista de los Estados Unidos para mantener calmos a los mercados y no hacer olas en el FMI. Rápido de reflejos, Pichetto mandó mensajes en esa dirección, no bien fue ungido candidato a vice. Por ejemplo señaló que es partidario de un capitalismo moderno.  
Macri con él también jugó una carta sorpresa demoledora. Nombrar a un jugador de la oposición del peso de  Pichetto, en este caso ha logrado sacar de la escena el tema de la antinomia peronista, agranda el espacio y agrega un símbolo muy fuerte de gobernabilidad.  
Si alguien planteaba hace tres meses este escenario, hubiese parecido casi disparatado. Ahora habrá que esperar el paso de los días, para despejar las incógnitas. Otros en cambio, ponen en la mira en la futura relación de Pichetto con un hombre con la personalidad de Marcos Peña. ¿Cuánto durará la luna de miel entre ambos?. En la reunión de gabinete Pichetto dejó en claro que no está dispuesto a ser espectador, sino que también quiere espacios de poder y poner hombres suyos en lugares estratégicos, como la Cancillería.
La elección de Pichetto en términos políticos, es un pacto democrático que deja atrás el purismo PRO y le  permite a Macri recuperar la iniciativa política que había perdido desde que Cristina Kirchner se bajó de la candidatura a presidente. Además le abre un canal de diálogo inmejorable con gobernadores, sindicalistas y peronistas clásicos. Los mismos que siempre estuvieron para acordar y que Marcos Peña y Durán Barba desdeñaron con su tendencia a priorizar el escenario mediático por sobre las políticas de Estado. La paradoja es que en el límite, no fue Facebook, ni los trolls ni Whatsapp. El chaleco salvavidas lo acercó un señor que como el propio Macri se encarga de enumerar en un viejo video ahora viralizado, estuvo con "todos" los gobiernos peronistas. Es decir, un político profesional. Pichetto hace más de 20 años que presidente el bloque de senadores del peronismo. Lo hizo con Menem, Duhalde  y los kirchner. Los intendentes bonaerenses también lo respetan y casi todos le deben algún favor. Pichetto es un hombre de muy buena cintura política y le aporta gobernabilidad a Cambiemos. Ya que si a Macri le toca otro período, habrá que negociar las leyes con la oposición en el Congreso, donde no habrá grandes mayorías.
Hay que entender que elegir a Pichetto es elegir a Frigerio, a Monzó, a Cornejo, a Sanz, a Massot. Es darle la razón a todos los que Macri ubicó un escalón debajo del mandato tecnológico de Marcos Peña. Es tal vez un giro oportunista hijo de la necesidad, pero cristalizado en una fórmula presidencial.
LAS DUDAS QUE SE ALZAN SOBRE CFK
En cuanto a Cristina, muchos dudan que su función de vice vaya a ser solo de acompañamiento. La ven tomando decisiones en todos los planos. Otros en cambio sostienen que Alberto F la sacó un peso de encima y le permite enfrascarse más en la atención de la salud de su hija Florencia. Creen que la ex presidenta comprendió que la única manera de desalojar a Macri del poder, era por la vía de un jugador moderado como AF. Cristina entendió que había que resguardar los votos puros, pero también que se necesitaba de una inyección de cambio para sumar voluntades y ganar en primera vuelta. Cree que Alberto y Sergio Massa son la sociedad perfectapara hacer la diferencia y ganar en primera vuelta.
Alberto ya demostró su carácter, cuando dio un portazo y se fue del gobierno de los Kirchner. Fernández ya manejó las campañas de Néstor, la de Massa, cuando integró el FR y después la de Florencio Randazzo. Ahora repite en su entorno que él será su propio jefe de campaña "para volver a enamorar".
Próximo a cumplir 60 años, se mostró siempre conciliador, dialoguista que lejos está de ser un sinónimo de debilidad. Se reconoce como un militante y, sobre todo, un ferviente seguidor de Néstor Kirchner. En el libro Políticamente Incorrecto, que Fernández escribió en 2011, aseguró que Kirchner no sólo era su amigo sino su jefe político.
Fernández conoció a Kirchner en 1996 por iniciativa de Eduardo Valdés, quien le insistía en que se reuniera con el entonces gobernador de Santa Cruz que ya se había distanciado de la presidencia de Carlos Menem por considerar que había abandonado la lógica que Perón le había dado al movimiento nacional y popular.
Este vínculo se profundizó cuando Eduardo Duhalde comenzó a trabajar en una candidatura presidencial que sería derrotada por Fernando de la Rúa. Fernández integró el equipo de campaña del bonaerense y junto a Kirchner organizaron en octubre de 1998 lo que luego se conocerá como el Grupo Calafate o, que es lo mismo, el protokirchnerismo. A partir de allí, la relación entre Fernández con Néstor y Cristina se profundizó y se extendió en el tiempo.
UN NESTORISTA PARA VOLVER A ENCANTAR
De alguna manera se puede afirmar que Alberto Fernández fue el más “nestorista” de todos aquellos que participaron de los gobiernos de los Kirchner. Fue uno de los pocos que se animó a disentir con CFK y hasta de retirarse del gobierno por las diferencias que tuvo con la entonces presidenta. En ese contexto, Fernández emigró hacia el llano y poco después se acercó a Sergio Massa a quién acompañó durante su intento por ser el líder de “la ancha avenida del medio”. Pero no se convirtió en un massista lo que le permitió salirse de ese espacio para intentar reunificar el peronismo porteño. La ruptura con Massa no implicó un quiebre en la relación con el hombre fuerte del Frente Renovador.
En las actuales circunstancias, tal vez valga la pena mirar hacia atrás y destacar algunos mensajes que en ese sentido nos ha dado la historia institucional de la Argentina.
De los seis presidentes que en la Argentina gobernaron más de una vez, es decir, en al menos dos períodos presidenciales (Julio A. Roca, Hipólito Yrigoyen, Juan D. Perón, Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández), solo el difunto santacruceño lo hizo con el mismo vicepresidente: Daniel Scioli.
Aunque el lector se sorprenda, Kirchner ejerció su mandato presidencial en dos períodos consecutivos: en la última parte del período 1999-2003 (que había sido iniciado Fernando de la Rúa), cuando reemplazó a Eduardo Duhalde con el objetivo de finalizarlo, y en el período 2003-2007 para el cual había sido efectivamente elegido. En ambos mandatos fue acompañado por el ex motonauta.
Algunos recordarán el caso de Juan D. Perón, quien desarrolló su primer mandato presidencial en el período 1946-1952 acompañado por Juan Hortensio Quijano, quien fue reelecto junto al General para gobernar en el período 1952-1958. Sin embargo Quijano falleció antes de asumir por segunda vez el cargo de vicepresidente. En aquel momento se convocó nuevamente a elecciones y el pueblo eligió al entonces oficialista Alberto Teisaire para reemplazar al vicepresidente fallecido.
Significa entonces que Scioli, aunque fue elegido solo una vez para ser vicepresidente por el período 2003-2007, ocupó ese cargo en dos períodos (siete meses del período 1999-2003 y en el período 2003-2007). Mientras tanto Quijano, que fue elegido en dos ocasiones para ser vicepresidente de Perón, solo llegó a ocupar el cargo en un solo período.
SOLO KIRCHNER GOBERNO CON EL MISMO VICE
En definitiva, salvo el caso particular de Kirchner-Scioli, ninguno de los cinco presidentes que fueron elegidos dos veces para desempeñarse en sendos períodos presidenciales (tres en el caso de Juan Domingo Perón), gobernó las dos veces (o tres en el caso de Perón) con el mismo vice.
La ambigüedad antes referida hace que la figura del vicepresidente esté, en su dimensión institucional, caracterizada por fortalezas y debilidades.
Debilidades porque preside un órgano de cuya actividad legislativa no participa, ya que no tiene tareas asignadas en el órgano ejecutivo (allí cumple un rol en expectativa, debiendo estar preparado para reemplazar al presidente de la Nación en caso de ausencia), y porque la Constitución Nacional no prevé la obligación de reemplazar al vicepresidente en caso de ausencia.
Sin embargo la escasa magnitud del cargo vicepresidencial contrasta con algunas fortalezas que no pueden ignorarse: es un funcionario con legitimidad democrática de origen -ya que es elegido por el pueblo a través del sufragio-, no puede ser removido de su cargo por el presidente –toda vez que eso sólo puede hacerlo el Congreso Nacional a través de un juicio político-, y a pesar de tener una escasa relevancia institucional, de pronto puede convertirse en la primera figura política del país, en la medida que, de ocurrir un deceso, renuncia o destitución del primer mandatario, aquel debe ocupar su cargo hasta la finalización del período presidencial.
Pues la historia también nos indica que esto último efectivamente ha ocurrido en seis oportunidades: Carlos Pellegrini reemplazó a Miguel Juarez Célman cuando éste renunció a su cargo en 1890; lo mismo ocurrió con José E. Uriburu, quien debió reemplazar a Luis Saenz Peña al presentar éste su renuncia en 1895. También José Figueroa Alcorta asumió la presidencia cuando falleció Manuel Quintana en 1906. Roberto Ortiz fue reemplazado por Ramón Castillo por haber presentado su renuncia en 1942, y Juan D. Perón fue reemplazado por su entonces esposa al fallecer en el año 1974. La coyuntura y la historia de la mano, en un contexto en el que la figura del vicepresidente pareciera haber despertado de su letargo institucional.  
Lo que parece claro es que el sello peronista ya no genera rechazo ni antipatías.Tanto es así que hasta Macri impulsa que algunos de sus jugadores canten la marchita.¿Le alcanzará al Gobierno esa música para cruzar la recta final y revalidar títulos?.

martes, 18 de junio de 2019

El plan secreto para volver a enamorar

Sobre todo, ha puesto su mirada en el conurbano, donde Cristina supo construir gran parte de su fortaleza política con los más necesitados. AF es un viejo zorro.




Hay quienes aseguran que Felipe Solá disparó ante Alberto Fernández una frase que le iluminó la mirada. "En política tu verdadero rival no es el que habla mal de vos, sino el que seduce a tu electorado". Alberto tomó al pie de la letra la frase. Después de sumar a Sergio Massa al espacio Todos, ahora apuesta a la moderación en los discursos, los acuerdos territoriales y al poder de fuego del PJ bonaerense. Sobre todo, ha puesto su mirada en el conurbano, donde Cristina supo construir gran parte de su fortaleza política con los más necesitados. AF es un viejo zorro. Fue el armador del espacio de Néstor Kirchner para llegar a la Rosada. También de Sergio Massa y hasta del propio Florencio Randazzo. Tiene criterio propio y experiencia en el campo de batalla. Asegura a quienes lo rodean, que escuchará los consejos de los más veteranos, pero aclaró que no va a confiar ese lugar a nadie. Planea ser su propio jefe de campaña y lo dice a tambor batiente: "Es muy difícil que pueda transferirle el diseño del camino a alguien. La idea y la conducción, será mía".
Los que conocen tanto a él como a Cristina, niegan la posibilidad del doble comando. Aseguran que ya se dijeron todo y se perdonaron rencillas del pasado. Alberto no es manejable y descartan de plano que se convierta en el Chirolita de CFK, aseguran en su entorno. Ponen como ejemplo cuando se fue del Gobierno pegando un  portazo. Fue cuando estaba vivo su amigo Néstor Kirchner y Cristina tenía todo el poder. Además, los que frecuentan a CFK, dan cuentan de largas conversaciones que comparten ambos en Recoleta o en Congreso. Las fuentes señalaron que a ella se la ve mucho más distendida y hasta aliviada de no cargar con todo el peso de la campaña. Eso le permite enfocarse más en el cuidado de la salud de su hija Florencia, quien es atendida en Cuba y pasa por una situación de gran tensión emocional por las causas judiciales que la agobian.
EN BUSCA DE UN URNAZO EN EL CONURBANO
La receta mágica de Fernández, es no salirse del carril del medio tono. Pero los analistas opinan que ese medio tono no alcanza por ahora, a menos que el macrismo vuelva a sus errores económicos no forzados o tenga otro naufragio en el océano financiero globalizado. En materia estratégica, solo quedaría, si a Cristina no se le ocurre otra alquimia sorpresa, prenderle una vela a la fórmula Lavagna-Urtubey, para que pinche la bolsa de votos que temerosamente atesora el Gobierno y pegar el gran golpe en primera vuelta. 
Para eso Alberto centra su estrategia en Buenos Aires, donde está el vergel de los votos. Apuesta a un urnazo en el conurbano, donde más late la bronca contra el Gobierno por los efectos de la crisis. Tiene en claro que María Eugenia Vidal define a cara o cruz su suerte el 27 de octubre. Los puntos que trae Sergio Massa son determinantes para hacer la diferencia. Y ya no hay un Aníbal Fernández para motorizar un corte de boleta, como el que tuvo la gobernadorta en el 2015. No hay que olvidar que en este territorio se gana por un voto. En cambio, a Macri le quedaría una bala más si hubiera ballotaje. 
GENERAR UN SHOCK ELECTORAL
Alberto reflexiona en su circulo íntimo que si Vidal cae en octubre, el shock electoral puede ser fulminante para la Casa Rosada. En un escenario de posible derrota para cambiemos, muchos indecisos se inclinarían en la segunda vuelta por el peronismo. Por eso AF pone toda su energía en la vasta geografía bonaerense. 
Más allá de haber dado un golpe sorpresa con la incorporación de Miguel Angel Pichetto, la candidatura de Alberto Fernández y su cuota de moderación en la fórmula que conforma con Cristina, es la gran preocupación del oficialismo.
Sin colectoras, también las metas de María Eugenia Vidal son claras. Apuntan a que Macri llegue lo mejor posicionado posible e ir a buscar el corte de boleta en las otras fórmulas, aunque no en la kirchnerista. 
 Acostumbrado a manejar los hilos de la política, Alberto cambió su actitud y ahora está en el centro de la escena. El es quien genera una imagen más tranquila y a quien rodean con la expectativa de que atraiga los votos que CFK no puede captar.  Besa gente, estrecha manos y reparte abrazos en sus apariciones.
A quienes más escucha son a Felipe Solá y Fernando Chino Navarro, entre otros. Lo hace por los conocimientos de ambos en el mapa provincial. Solá le sugirió salir a caminar el país y convertir a Cristina Fernández en una "leyenda. Que la vean, que la toquen, que estén cerca de ella, pero que vean que el manejo es tuyo". Solá, que estuvo más de una década sin hablarle a la ex presidenta no muestra rencor . Está convencido que ella, con el empuje y respaldo de Fernández, puede volver a enamorar a gran parte de los argentinos en el contexto actual y desde un segundo lugar.
LOS INTENDENTES EN UN PAPEL CLAVE 
También a  AF le aportan valor agregado los intendentes. Le sugirieron que se muestre para las cámaras rodeado de vecinos, en lugar de asistir a actos políticos. 
En el plano político, otro de sus asesores clave, es Víctor Santa María, presidente del PJ porteño y dueño del diario Página 12. Es quien además retomó el diálogo con Gustavo Béliz, el ex ministro kirchnerista que estaría por finalizar su cargo en el BID. El líder de los trabajadores de la propiedad horizontal trabaja dentro del peronismo porteño aunque prefiere el espacio que impulsa la candidatura de Victoria Donda frente a la de Mariano Recalde. Con o sin PASO, al final todos confluirán en el mismo proyecto al que sumarían a Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, con quien el precandidato charló hace unos días en su departamento de Puerto Madero.
Nicolás Trotta, rector de la UMET, universidad del gremio de Suterh que lidera Santa María, y la ex senadora Virginia García (ex cuñada de Máximo Kirchner) coordinan los equipos técnicos del albertismo con los del Instituto Patria de Cristina. Se sumaron  también quienes venían trabajando con Daniel Scioli, entre ellos el equipo de imagen que lideraba el consultor Juan Courel.
LA PATA ESTRATEGICA DEL GRUPO CALLAO
Otro de los que teje acuerdos fundamentales, como los que hizo con Victoria Donda o en la provincia, es Eduardo 'Wado' de Pedro, el diputado de La Cámpora en el que más confían quienes no pertenecen a esa agrupación y el que más habla con Máximo Kirchner .
Los referentes del Grupo Callao son otra pata fundamental para AF. Es parecido a lo que fue el Grupo Calafate para Néstor Kirchner. Santiago Cafiero, nieto de Antonio, es quien coordina las acciones. Es la persona más cercana e inseparable de Fernández. También hay que mencionar a Cecilia Todesca, Guillermo Cháves, Matías Kulfas y Fernando Peirano, que son algunos de los técnicos de ese equipo a los que por fuera se suma Guillermo Nielsen, quien ya manifestó su deseo de convertirse en el ministro de Economía si la fórmula de los Fernández llegan a lo más alto del poder.
Aunque aparecen algunas señales de celos y resquemores en los entornos, algo absolutamente natural cuando gira la ruleta del poder, la mayoría de los dirigentes intentan ser cuidadosos y consultan tanto a Cristina como a Alberto o piden ordenar las actividades para no invadir áreas de otros. Por ahora el esquema no presenta espinas en el camino. Tanto el presidente del Consejo Nacional Justicialista José Luis Gioja como el apoderado del partido Jorge Landau hablan y se reúnen con los dos.  
También aparece en la grilla Fernando 'Chino' Navarro, del Movimiento Evita. Con Felipe Solá son piezas fundamentales en el armado. Solá es uno de los más leales y además antepuso su deseo personal de ser candidato a presidente, a su convicción electoral. Fernández es muy receptivo de lo que le aconseja Solá. Escuchó su plan para recorrer y sembrar en el Noroeste y Noreste argentino. También en la Patagonia, donde está el 6% del padrón.
Hay quines sostienen que los Fernández ya tienen acordado repartirse el territorio nacional y las actividades. Los entusiasman algunas cuentas. Saben que para la vuelta de este neo kirchnerismo a la Casa Rosada necesitan el 55% de los votos del NOA y NEA y el 55% de los votos de la Patagonia; más el 60% en el segundo cinturón bonaerense con ADN peronista (Tigre, José C. Paz, gran parte de La Matanza, Ezeiza, Esteban Echeverría, Almirante Brown, Florencio Varela, Berazategui, Hurlingham, Ituzaingó y Quilmes).
LOS NUMEROS SOBRE LA TERRITORIALIDAD
Los operadores señalan que se conformarían con el 35% en el primer cordón donde el peronismo divide intendencias con Cambiemos. Esta es la franja que comprende a San Isidro, Lomas de Zamora, Avellaneda, Vicente López, La Matanza, San Martín, Lanús. Para vencer a Mauricio Macri necesitan también el 25% del interior, incluidas las grandes ciudades como Mar del Plata y Bahía Blanca. "Hay que concentrarse en ampliar diferencias en el tercer cordón", se le escuchó aconsejar a Solá sobre una región que fue peronista pero donde Cambiemos arrebató algunos distritos: General Rodríguez, Pilar, Escobar, Berisso, San Vicente, Presidente Perón, Marcos Paz y La Plata, entre otras ciudades conforman ese anillo.
Alberto Fernández se resiste al márketing político y no quiere una campaña basada en las redes sociales aunque las tendrá que usar. Está convencido de que este año para los votantes vale más el ticket del supermercado que las noticias de los diarios o los tuits de los trolls. "Por eso está Macri", se molesta y atribuye su presidencia a un trabajo con las nuevas tecnologías que para él no tienen correlato con la realidad. De todos modos al grupo de íntimos volvió Juan Pablo Biondi que coordina la comunicación mientras profesionalizan las fotos e imágenes que se toman y difunden a los medios y en todas las redes con el apoyo creativo de Courel.
LA ECONOMIA EN EL CENTRO DE LAS MIRADAS
En la plataforma que acordó con Sergio Massa, una de las prioridades es reactivar la economía ayudando a las pymes para volver a crecer. Tambien sostiene que "es imperdonable que se blanqueron 120 mil millones de dólares sobre los que no pesa ninguna carga y el trabajador pague Ganancias. El que trabaja no debe pagar Ganancias". Acabar con el hambre, la pobreza, recuperar el poder adquisitivo del salario de los trabajadores y los jubilados, están dentro de sus principales objetivos. También cree que habrá que sentarse con el FMI para renegociar los plazos sensatos para pagar las obligaciones de la deuda. Primero hay que poner en marcha el aparato productivo para conseguir los dólares,aseguran sus alfiles económicos.
El ex jefe de gabinete de los Kirchner entiende que sería imposible un nuevo default, pero piensa que el FMI comprendería una postergación consensuada de los pagos. Por otro lado, los economistas que se mueven cerca suyo ven difícil que la cotización del dólar se siga dejando librada a los vaivenes del mercado. Los temores que abrigan es que un gobierno de Alberto “en un comienzo puede recibir presiones de adentro y de afuera” para desestabilizarlo económicamente. Explican entonces la necesidad de desdoblar el mercado de cambios, con un precio destinado a las importaciones de determinados bienes y otro más alto para el turismo o el ahorro. La de Alberto Fernández es la tradicional mirada peronista que entiende que “en un país en el cual el consumo representa más del 70% del PBI, es imprescindible revitalizar el mercado interno”.   
Alberto Fernández tiene en claro que defender a su compañera de fórmula de las acusaciones en su contra es central. Lo hará como lo hizo desde la reconciliación. Considera que el que calla otorga, por lo que no piensa esquivar ninguna pregunta en las entrevistas. "Que sepan lo que pienso, no voy a mentir, y después si me eligen bien" responde sobre todos los temas urticantes, sean de política exterior o economía, mientras propone una estrategia en etapas para uno de los debates más polémicos: la interrupción voluntaria del embarazo. Su posición a favor de la despenalización como paso previo aleja a los celestes pero tampoco es 100% compartida por la posición verde."Cristina es muy importante en la campaña, arrastra un caudal importante, es central", repite. Se ven casi a diario, salvo excepciones, y cruzan al menos cinco comunicaciones telefónicas cada jornada. 
Las primeras encuestas determinaron que el senador Miguel Angel Pichetto solo le aportaría un 2% extra de votos a Macri, mientras que Alberto Fernández sigue arriba con 40% en primera vueta y se impone por cinco puntos en un ballotage. Así dio cuenta un relevamiento de la consultora Oh! Panel. Se trata de la primera medición desde el lanzamiento de Pichetto como candidato a vicepresidente de Macri. Queda demostrado así, que el anuncio movió poco el amperímetro electoral. Alberto Fernández y Cristina Kirchner mantienen el liderazgo con 39 puntos de intención de voto, mientras que Macri – Pichetto alcanzan el 34%. Todavía es muy temprano como para proyectar el final de la película. 
 

La letra chica del café de los Cristinos

Por las vacilaciones de los protagonistas y el apego al misterio, es fácil deducir que no se terminaron de desatar la mayoría de los nudos políticos del acuerdo.



Son muchas las dudas que surgen por estas horas, después del café que terminaron compartiendo Alberto Fernández y Sergio Massa. Tras el largo chichoneo, hay quienes aseguran que la borra que quedó en el fondo de las tazas, no permite aún leer mayores precisiones de cómo estará conforma la sociedad en el futuro. Por las vacilaciones de los protagonistas y el apego al misterio, es fácil deducir que no se terminaron de desatar la mayoría de los nudos políticos del acuerdo. Si bien es cierto que los dos volvieron al seno materno del Kirchnerismo y se convirtieron en Cristinos, se murmura que aún entre ellos existe recelo, desconfianza mutua y temor a las traiciones.
Lo puntual hasta el momento, es que la coalición opositora se llamará “Todos”. Ni “Frente patriótico” como proponía el peronismo cristinista. Ni “Nueva Mayoría”, como fogoneaba el Frente Renovador. Ahora comenzó otro tenso capítulo de negociaciones. Allí se definirá si los dos ex jefes de Gabinete se medirán en la PASO presidencial del 22 de agosto con la boleta unificada para los cargos legislativos nacionales, municipales y para las intendencias. Hay que tomar nota que el Frente Renovador renueva seis diputados nacionales y 9 legisladores bonaerenses.
La mayor preocupación que se observa en el armado, es el costo político de habilitar una PASO entre dos jugadores de tanto peso. Tampoco se conocen las reglas de convivencia que se fijaron hasta el 22 de agosto . Las dudas además abundan en cuántos heridos/as internos dejaría de cara a la elección general contra el tándem también ahora con condimento peronista, de Mauricio Macri-Miguel Pichetto.
UNA COTIZACION QUE FUE PERDIENDO VUELO
Lo concreto por ahora para la lectura política, es que Massa acordó volver al cristinismo. No se sabe aún que lugar acordó o en realidad le irán a dar. Eso deberá esperar probablemente otros café en los próximos días. En medio de tantos tironeos, quedó claro a la lectura de los observadores que a Massa lo devaluó la candidatura de Pichetto. Hay quienes sostienen que el tigrense se durmió. Tenía otro precio cuando estaba abierta la posibilidad de un arreglo con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Ahora para el kirchnerismo, el pase cotiza mucho menos.
Está en veremos su propuesta de una PASO o si se acomoda o lo acomodan entre los diputados de Cristina. O si finalmente se queda afuera. Lo que si fue uno de sus logros, que Massa se quedó con el control del Municipio de Tigre. En términos prácticos,  la jugada se instrumentó con la designación de un apoderado partidario que responde al líder del Frente Renovador. Su nombre es Eduardo Cergnul y tendrá la lapicera para formalizar el cierre de listas de cara a las Primarias. Hay que señalar que el actual intendente, Julio Zamora, que aspira a obtener la reelección, es uno de los heridos graves de la jugada de Massa, que pretende instalar en el sillón del coqueto distrito a su esposa, Malena Galmarini. Zamora llegó al poder de la mano del jefe del FR y en los últimos meses saltó a Unidad Ciudadana, el partido de Cristina Kirchner.  Desde ese lugar creía tener asegurada la posibilidad de competir en octubre o al menos dirimir candidaturas en las PASO. Sin embargo, uno de los puntos del entendimiento sellado en la creación del "Frente de Todos" complicó sus planes.
LA PELEA DE PAGO CHICO QUE DEJA HERIDOS
El lord mayor de las islas asegura que pedirá hasta última instancia la chance de ir a una interna adentro del PJ, aunque en su entorno admiten que hay varias ofertas en el mostrador. Rápidos de reflejos, en el gobierno de María Eugenia Vidal miran con atención el escenario de Tigre y encuentran una oportunidad frente a una pelea que escaló a un nivel impensado. 
En ese territorio, Cambiemos tiene un candidato local, el ex actor Segundo Cernadas, que ganó la elección legislativa en 2017 pegado a la boleta de Vidal. En rigor, esos resultados fueron los que torcieron definitivamente el destino de Zamora, que en ese entonces empezó a concretar su pase definitivo al PJ de la mano de los intendentes. 
Si bien en Cambiemos por ahora no hablan de bajar a Cernadas, funcionarios muy cercanos a Vidal admitieron que están abiertos a charlar con Zamora para "analizar" opciones. Mientras algunos opinan que el candidato local comprendería que el arreglo es "por un bien mayor", otros sugieren que se puede hacer otro tipo de acuerdo para que ambos sean candidatos. Nadie ignora que, de competir, el intendente le restaría votos a Galmarini y podría llevar a una victoria de Cambiemos.
EL PELIGRO DE JUGAR A DOS PUNTAS
Otro dato que hay que tener en cuenta en esta alianza con los Fernández, que a Massa no lo acompañan todos sus jugadores. Graciela Camaño, la reina madre del FR, hizo las valijas y se fue con Lavagna.
Juan Manuel Urtubey, es otro que se bajó del colectivo de la franja del medio. Se quedó con las ganas de ir a unas PASO en la dinamitada Alternativa Federal, aunque mantuvo su coherencia política y se sumó como vice de Lavagna. Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba, de buen diálogo con Macri y Pichetto, es otro de los enigmas que podría jugar con la boleta corta para que se cuelguen los presidenciales, lo cual podría beneficar a Macri.
En su entorno, admiten que Massa tiró mucho de la cuerda y jugó muy finito. Apostó a que Cristina se bajaría a último momento por la salud de su hija Florencia y terminaría no siendo candidata. Soñaba con la fórmula presidencial Massa- Alberto, en ese orden. Por eso,  jugó a dos puntas de entrada. Por un lado negoció con Wado De Pedro y Máximo Kirchner y por el otro con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Demasiada ambición, sin evaluar el costo político, porque aún no se sabe como reaccionarán sus votantes ante su nuevo estatus.
Ahora se avecinan días cruciales. Tras los muros de las oficinas ubicadas en San Telmo, donde se cocina la rosca fernandista, se asegura que antes de anunciar la letra chica del acuerdo, la estrategia será esperar que baje la espuma del anuncio de la fórmula Macri- Pichetto. Lo que se quiere, es recuperar la centralidad y reforzar mediáticamente la alianza. Los operadores de ambos bandos vaticinan que lo que viene será una semana llena de mensajes de consensos y más fotos de unidad. 
La tensión ahora pasa por el plano más sensible. Si Massa y Fernández acuerdan ir a las PASO, el proyecto es tener hacia abajo una boleta compartida, lo cual implica una división de lugares entre los espacios de ambos donde también se cumpla en la Provincia lo prometido a los intendentes del PJ. 
PARA EVITAR UNA FRACTURA TERRITORIAL
Los negociadores saben que las esquirlas de lo que fue la interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez en 2015, que derivó en el triunfo de María Eugenia Vidal, todavía arden en el peronismo. Cristina vetó la PASO bonaerense para esta elección y consagró a Axel Kicillof y Verónica Magario como fórmula única. A pesar del interés de Massa por encabezar la boleta para el Ejecutivo provincial.
Habilitar al jefe del Frente Renovador a competir en una Primaria presidencial representa una Caja de Pandora para el peronismo. No sólo porque legitimaría el reclamo de Daniel Scioli para sumarse a esa disputa. También porque el efecto contagio a nivel municipal podría representar una fractura territorial abierta en plena campaña. A cambio de ceder en su reclamo de PASO presidencial, a Massa le ofrecen encabezar la boleta de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. La propuesta no lo desvela. Prefiere diferenciarse del kirchnerismo en una PASO presidencial que, según sus cálculos, tendría final abierto. Massa es terco y aún se golpea el pecho. Se autopercibe como el único capaz de derrotar a Mauricio Macri en un balotaje. Mientras tanto tiene garantizados cuatro lugares en la boleta legislativa nacional por la provincia de Buenos Aires. Esos espacios son para Raúl Pérez, artífice invisible del acuerdo junto al neocamporista Eduardo “Wado” de Pedro, quien ocuparía el Ministerio de Justicia en caso de que Alberto F. gane la Presidencia. 
 El tira y afloje recién comienza. Se pondrá esfuerzo para que las rispideces no ganen estado público. Pero la negociación será áspera y con fuego de artillería.En  las filas de los Fernández existe un clima de pronunciado fastidio porque Massa cada vez les pide más. En principio, el líder del Frente Renovador hablaba de ubicar un candidato por sección electoral, con la excepción de la Primera, donde su espacio tiene más peso, en la que quería meter dos. Desde el kirchnerismo le replicaban que le darían cinco. 
UNA FICHA A LA FORMULA LAVAGNA-URTUBEY
La negociación también se replica en muchos municipios. En los gobernados por el Frente Renovador, la idea sería que el kirchnerismo baje a sus candidatos, aunque puede haber excepciones. Lo mismo correría para los gobernados por intendentes afines a Cristina, donde Massa también evitaría competir. La zona gris ocurre en los municipios hoy gobernados por Cambiemos -como por ejemplo Pilar- donde tanto el kirchnerismo como Massa tenían candidatos propios.
A pesar del primer impacto, la  noticia que más entusiasmó al búnker kirchnerista en las últimas horas, es la fórmula Lavagna, Urtubey. En todas las muestras de laboratorio, las adhesiones que obtengan con Consenso Federal 2030 provendrían de la cantera del macrismo .Si su coalición prospera en detrimento del oficialismo, podría ampliarse la diferencia entre Todos y el macrismo. Lo más peligroso para el Gobierno, es que se presenta un escenario en el que esa distancia sería capaz de determinar el triunfo de Fernández-Kirchner en primera vuelta y hasta Vidal  terminaría en la rodada. No hay que olvidar que en Buenos Aires se gana por un voto.
Otro condimento que tendrá esta elección, es que será una suerte de Boca River. Cristina vs Pichetto. Los dos son peronistas, pero hoy el destino los encuentra en orillas antagónicas. Son el resultado de jugadas de ajedrez en este proceso electoral cargado de sorpresas como nunca se ha visto. Por primera vez en décadas, la figura del vicepresidente, histórica e institucionalmente insignificante, vuelve al centro de la escena con singular ímpetu.  La moneda está en el aire. 

La Pata peronista de la gobernabilidad

 En pocas horas el escenario electoral se dio vuelta. El presidente sacó un conejo de la galera.




En pocas horas el escenario electoral se dio vuelta y lanzó luces de bengala sobre el oscuro firmamento de las especulaciones. En una jugada que sorprendió al andarivel mediático, el Presidente sacó un conejo de la galera y confirmó que el senador peronista Miguel Pichetto será su compañero de fórmula. Con esta jugada, Macri rompió la tradición de lo que fue el PRO. Ni radical, ni mujer, ni propio, ni propia. Pero, para ello hay que entender que nada es casualidad en el mundo de la política. Pichetto tiene pergaminos que garantizan consensos a futuro. Fue presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria (FpV) durante toda la gestión de Néstor y Cristina Kirchner, fue menemista, duhaldista y uno de los armadores de Alternativa Federal, un espacio que apuntaba a cerrar la grieta pero que terminaron dinamitando las fugas de Roberto Lavagna y Sergio Massa. Los intendentes del conurbano también lo respetan y en su gran mayoría le deben favores.
 Por la información recogida hasta ahora, la oferta al rionegrino fue acordada con la UCR y la propia Elisa Carrió que no puso reparos. A pesar del hermetismo sobre la opinión del radicalismo respecto a Pichetto, en la Casa Rosada acotan que el primero en recibir la propuesta, en boca de Macri, fue el ex titular del partido Ernesto Sanz, que no aceptó la oferta. A partir de la negativa radical, el Gobierno habría apostado sus fichas a acelerar los intercambios con Pichetto, dentro de la estrategia de mostrar apertura y garantizar gobernabilidad si a futuro a Macri le toca revalidar títulos en el sillón de Rivadavia.
UN BALDE DE AGUA FRIA EN EL CRISTINISMO
Casi al mismo tiempo, desde la muralla peronista se conocía el encuentro entre Sergio Massa y José Luis Gioja, presidente del PJ, con la intención de ponerle la frutilla de la torta a un acuerdo que muchos dan por casi cerrado, pero que aún falta darle las formas en el reparto del poder territorial. Esta es la foto de la política, que apura el paso ante la fecha de cierre de las alianzas. Lo de Pichetto le paralizó el pulso al peronismo. Sobre todo, impactó como una lluvia ácida en el edificio Patria, el bunker de Cristina Kirchner.
Inmediatamente de anunciada, la flamante fórmula del oficialismo generó euforia en los mercados y el riesgo país cayó bajo los 850 puntos. Es evidente que al mercado no le gusta la incertidumbre y la confirmación del tándem presidencial aceleró la suba de los títulos públicos en una jornada en la que el humor internacional daba aire a los emergentes y hacía subir al Merval 2%.
La lectura que se impone entre los analistas financieros es que con este acuerdo ganó el pragmatismo político sobre el purismo ideológico y que Mauricio Macri buscó un compañero de fórmula que garantice gobernabilidad. Pichetto es concebido como un hábil operador político capaz de tender puentes con la oposición. Así, el mercado voló luego de la confirmación de la fórmula presidencial y contagió a las acciones tanto en el mercado local como el Wall Street.  
UN JUGADOR QUE VENIA DANDO SEÑALES
Pichetto manifestó que el Presidente le hizo la invitación en las últimas horas. Sin embargo, el senador venía reacomodando su discurso desde que empezó a naufragar la posibilidad de la tercera vía peronista, Alternativa Federal, cuya última reunión fue el 28 de mayo. Desde allí, empezó a acercar posiciones con el macrismo hasta llegar a definir que, en un hipotético ballotage entre Macri y la fórmula Fernández-Fernández, optaría por la continuidad macrista. "Yo voy a estar del lado del espacio democrático, que es la continuidad de un gobierno que tiene mirada democrática, inteligente, responsable a pesar de los errores", respondió ante la consulta periodística, en su presentación en el canal NET.
Hay quienes señalan que Mauricio Macri en los últimos tiempos lo consultó en varias cuestiones estratégicas y encontró en él una suerte de maestro político.  
Para los observadores, la designación de Pichetto no puede leerse en términos numericos sino simbólicos. Es el aporte clave en el vínculo con los mandatarios de la oposición y la aceptación que encuentra entre los representantes del círculo rojo, quienes venían reclamando previsibilidad para calmar los mercados.
UN ALIADO CLAVE PARA LO QUE PUEDE VENIR
Si bien es cierto que los jugadores que le quedan de Alternativa Federal no pueden aportar muchos votos, pero  Pichetto encarna la figura de un buen postulante a vice en la etapa que viene. Si se diera un segundo gobierno de Cambiemos, allí el senador puede convertirse en un aliado clave del Presidente, ya que en ese escenario donde no abundarán las mayorías, será necesario acordar con los gobernadores y negociar con el peronismo para sacar las leyes que sean necesarias.
Con el cierre de la inscripción de alianzas, las primeras espadas de la Casa Rosada esperan tener más herramientas para ver cuál es el margen de maniobra que tendrán para el armado electoral a nivel nacional.
En las últimas horas se observó entusiasmoi, no sólo por haber conseguido la primera foto oficial de cómo quedará configurado el escenario político, sino también que ahora tendrán un panorama más claro de dónde buscar dirigentes sueltos dispuestos a abandonar el rol de opositores luego de sumar a Alternativa Federal.
Los estarategas de la campaña al ex ministro de Economía Roberto Lavagna lo dan por descartado. Desde Cambiemos sostienen que el economista está decidido a presentarse sólo para quedarse con la ancha avenida del medio, más ahora que Sergio Massa podría cerrar en las próximas horas con el kirchnerismo.
Quienes conocen el perfil del futuro socio de Macri, lo señalan como un político de gran cintura, que antepone las razones de Estado por encima de los intereses particulares e, incluso, de los suyos personales. Tiene la visión opuesta de los que buscan el respaldo de los electores, normalmente críticos con la política y mucho más si son profesionales. 
UN IRREVERENTE DE LA POLÍTICA
Hay momentos en que se torna irreverente. No le tiene miedo a lo incorrecto ni espera el aplauso de los sectores más progresistas de la sociedad. Desde que se liberó de las presiones que lo agobiaban sentía  en tiempos K, dice lo que piensa. Así, a los macristas que lo critican porque no habilitó la suspensión de los fueros de Cristina Fernández de Kirchner para que fuera detenida en prisión preventiva les contesta con la "tradición del Senado". Y a los zaffaronianos los asusta cada vez que pide orden en las calles para limitar el accionar de los piqueteros.
Parece que Pichetto es capaz de decir cualquier cosa, pero apenas dice lo que piensa. En el documento que le entregó a la prena Pichetto dejó en claro que cree en una Argentina con un  capitalismo moderno, integrada al mundo occidental y bajo la amplia tutela del hermano mayor de la región, Estados Unidos. No piensa que es un vendepatria por eso. Es solo un pragmático, porque puesto a elegir, no duda cuál es lado que prefiere.
Pichetto acaba de terminar con una tradición dentro del PRO, la de llevar una mujer en la fórmula. Desde 2007 el equipo amarillo, y luego Cambiemos, se enfocó en una figura femenina para lograr un equilibrio. Lo hizo con Gabriela Michetti, con María Eugenia Vidal y de nuevo con Michetti. Se trataba casi de un dogma, abonado sobre todo por Marcos Peña y el estratega Jaime Durán Barba, atentos a la sociedad moderna y más equitativa con el rol femenino.
EL PRESIDENTE PATEO EL TABLERO
La jugada maestra de Macri de llevar a Pichetto como compañero de fórmula, significa romper las cadenas de la teoría que lo llevo al poder, asentada en esa política blanda, donde lo político es despreciado por lo que tiene de "transaccional". Es evidente que el Presidente comprendió que para la etapa que viene, necesita un maestro de consensos. Pichetto es la expresión de la negociación en su estado puro. Es todo lo contrario a lo que él macrismo y y sus arquitectos, despreciaron desde sus inicios. Pichetto es el símbolo de la construcción de consensos en serio y no solo para las fotos, porque exige escuchar al otro y sus circunstancias, entenderlo y ayudarlo, para que finalmente coronar un "ganar/ganar".
Pero en el caso de Cambiemos también expresa los límites a la gobernabilidad que tuvo y, sobre todo, tendrá que enfrentar si Macri es reelegido. El Congreso desde el año próximo será una espina. Y Macri será un pato rengo el 11 de diciembre de 2019 si no construye una coalición más amplia, como la que le reclamaron a tambor batiente los radicales en su convención de Parque Norte.