martes, 27 de noviembre de 2018

El rumor bomba: "Cristina no juega"

    Llama la atención el silencio de Cristina Kirchner frente a la polémica caliente por el Presupuesto 2019 . Pero en las últimas horas una versión brotó por debajo de las baldosas con el ímpetu suficiente como para provocar un temblor en la Casa Rosada. También el rumor traspasó las paredes de la gobernación y llegó hasta el despacho de María Eugenia Vidal.


 Desde el Instituto Patria, el búnker de la ex presidenta, alguien lanzó un misil: CFK estaría dispuesta a bajarse de la carrera electoral el año próximo, con tal de lograr la unidad del peronismo y así poder eyectar a Macri del sillón de Rivadavia. Por ahora nadie confirma la especie, pero hay movimientos extraños que la robustecen y conviene analizar.
Son muchos los que sostienen que Cristina está convencida que el Presidente no podrá remontar la decepción de la mayoría de la gente, incluso la clase media que lo votó, frente a los pésimos indicadores económicos y sociales, así como el endeudamiento, que seguramente serán determinantes el próximo año en las urnas.
De darse esta situación, Marcos Peña tendrá que elaborar otra estrategia ya que la tan mentada polarización entre ella y Macri dejaría de ser la carta ganadora de Cambiemos en el 2019. Hasta en Wal Street evalúan la posibilidad cierta de la vuelta del peronismo al poder y se lo comunicaron al propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
Frente a este cuadro de situación, desde Balcarce 50 comenzaron a instalar en los medios la denuncia de un "pacto de impunidad" de la senadora con el peronismo federal o de centro. La teoría que esbozan desde el oficialismo es que ella no iría de candidata para que el justicialismo unido venza a Macri. Como contrapartida, la negociación implicaría -según el Gobierno- que le garanticen no avanzar judicialmente contra ella, ni sus hijos Máximo y Florencia.
El argumento de los operadores de Peña es el mismo que repetía en Brasil la oposición a Lula da Silva, cuando hablaban de un supuesto contubernio del líder del PT con sectores de izquierda para apoyar a un único candidato a cambio de su libertad. También hay que mencionar que en nuestro país existe un antecedente exitoso que fue la denuncia del pacto militar-sindical que Raúl Alfonsín disparó contra el peronismo en la campaña del 83.
Ahora la  Casa Rosada empezó a fogonear la idea de un "Pacto de Impunidad" entre Cristina y el sector que integran Sergio Massa, Miguel Pichetto y los gobernadores, para detonar un posible acercamiento y mantener viva la candidatura de la ex presidenta.
Frente a la imposibilidad de mostrar números optimistas en la economía, Peña sostiene que necesitan a Cristina para garantizar la reelección de Macri. Por eso, buscan incomodar a Sergio Massa, Miguel Pichetto y a los gobernadores al denunciar ese supuesto pacto de impunidad y dejarlos expuestos en caso de que acuerden llegar a una interna que incluya al kirchnerismo. 
Hay quienes aseguran que en la reunión de Cristina con el Movimiento Evita, la ex jefa de Estado habló de las PASO como formato electoral pero nada dijo de su candidatura. Ellos no mencionaron las primarias que alguna vez le reclamaron a gritos y dijeron que esponsorean a Felipe Solá para 2019. 
Resulta sugestivo que tras más de dos años a cara de perro, Cristina Kirchner y los jefes del Movimiento Evita, Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro, volvieron a verse cara a cara. Ocurrió la semana pasada en las oficinas del Instituto Patria. "Es más importante ganarle a Macri que las diferencias que podemos tener", le dijeron, con libreto calcado, en el entorno K y en el Evita. Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete K que recuperó el rol de operador todo terreno de otros tiempos, arbitró en la charla del "reencuentro". 
Tras la reunión, desde el Evita deslizaron una frase muy sugestiva: "Hay que armar un gran frente que exceda al peronismo, que sume a fuerzas que fueron históricamente aliadas y no aliadas del PJ. si queremos ganar y sobre todo volver a gobernar". También proyectaron un diagnóstico muy duro : "Se viene una crisis tan o más grave que la del 2001. Es el peor momento social desde 1983, y todo irá empeorando. Hay que prepararse".
Fuentes responsables  señalan que hay un sector de Unidad Ciudadana que empezó a decirle a Cristina que debería arreglar. Se apoyan en la última encuesta de Julio Aurelio, que preocupó en la Rosada porque la puso en pie de igualdad con Macri.
Los más entusiastas plantean que Cristina puede ayudar a construir un camino hacia el triunfo. Argumentan que si Macri gana en 2010 no va a parar hasta meter presa a Cristina y sus hijos.  
Una de las estrategias que se manejan es un acercamiento a Massa, que desde el Frente Renovador hasta ahora niegan que haya comenzado, pero no con demasiado énfasis.
El clima en el kirchnerismo hoy es más hacia un acuerdo que a generar confrontación. Procuran no agredir a Massa ni a otros referentes como Daniel Scioli que se acercan al peronismo de centro. 
Massa aseguró en las últimas horas que Argentina está preparada para otro Presidente y otro Gobierno. “Sí que hay otro camino, aunque Macri se postule para mantener un rumbo fracasado y doloroso”. Y agregó: “El camino de Cambiemos no tiene salida, ni futuro, ni solución. Argentina está preparada para otro Presidente y otro Gobierno. Hay alternativa”.
En tren de especulaciones, otra de las señales a tener en cuenta es que la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, sorprendió diciendo que tal vez lo mejor sería "que Cristina no vaya" de candidata y de su aval a otro. Aunque en esa lista vetó tanto a Rossi como a Solá, mientras que trató a Grabois de "pituquito". El clima electoral empezó a calentar motores y por ahora nada es seguro.

El país al borde de la asfixia impositiva

     El malhumor social crece a pasos agigantados por el avance de la presión impositiva. Mauricio Macri sabe que la economía no lo va a ayudar a ganar las elecciones de 2019. Sus asesores tendrán que elucubrar otras estrategias. A este paso, Macri se encamina ser el Presidente que mayor cantidad de impuestos dejará al abandonar la Casa Rosada. La conclusión de un trabajo que elabora el Iaraf, un instituto dedicado a analizar las cuentas públicas, dice que el 60% del ajuste fiscal proyectado para el año próximo será en realidad aumento de la presión impositiva.


De esta manera, la carga tributaria marcará así un nuevo récord histórico.
Se trata de un verdadero castigo para la clase media que votó a Cambiemos con la esperanza de que le mejoren el escenario. Pero todo ha empeorado de manera acentuada. Hoy se escucha cada vez con más fuerza el "antes estábamos mejor". Al Presidente también lo acompañará el triste récord de ser el jefe de Estado con mayor cantidad de nuevos y más variados impuestos creados desde el 83. Lo curioso del caso es que lo hará mientras en muchos momentos de su gestión se quejó por la alta presión impositiva que sufre la sociedad. Es más, incluso la señaló como una de las causas de la decadencia económica argentina.
Es un discurso que Macri empleó de manera reiterativa desde antes de llegar a la política. Lo mantuvo mientras comandaba Boca Juniors, lo ratificó al desempeñar la Jefatura de Gobierno porteño  y también formó parte de su campaña política 2015. Luego lo desplegó también como bandera cuando entró como inquilino a Balcarce 50.
VIDAL ALIENADA CON LA CASA ROSADA
Ahora también en sintonía con la Casa Rosada, el gobierno de la provincia de Buenos Aires  impone un aumento del impuesto inmobiliario, tanto urbano como rural, del 38% para 2019, lo que representaría ingresos extra por 8 mil millones de pesos, un monto cercano al que condonará al sector privado con rebajas en Ingresos Brutos (recibe 10.000 millones menos). 
El proyecto de Presupuesto para el año próximo de la gobernadora María Eugenia Vidal busca compensar con una mayor presión sobre los castigados bolsillos bonaerenses los recortes en la carga impositiva a empresarios que exige el Fondo Monetario.
Los especialistas sostienen que Argentina no puede crecer con este nivel de impuestos. Y si no se crece, no hay forma de generar el superávit primario del 2%-4% para que sea creíble que el país va a poder repagar su deuda y evitar el default.
Desde diciembre de 2015 hasta nuestros días, el archivo es una mancha negra para Macri, que siempre porfió por el nivel de presión tributaria. Argumentó a tambor batiente que con semejante situación es imposible pensar en un país en crecimiento y prometió trabajar para reducir las cargas impositivas, tanto en los porcentajes como en la cantidad. 
Ahora están con la idea de hacer un revalúo de todos los inmuebles del país. Semejante movida no tiene sentido porque las tasaciones no tienen que necesariamente relacionarse con el precio de mercado. El verdadero precio de las propiedades es el que se cobra cuando se realiza la transacción. El resto son tasaciones que, normalmente, poco tienen que ver con las operaciones concretas.
NO HAY PALABRA QUE VALGA
Sólo por citar uno de esos momentos en que Macri prometió lo que no hizo, fue en julio de 2017, en Córdoba. Allí el jefe de Estado  aseguraba que "si queremos que haya más trabajo y reducir la pobreza, tenemos que bajar los impuestos", ya que "nos están matando". 
Hace unos días, durante una visita a Trenque Lauquen, el Presidente reflexionó que "tenemos los impuestos más altos del mundo, hay que bajarlos". Pero luego en Córdoba, se desdijo al asegurar que "lamentablemente, una parte de lograr el déficit cero el año que viene es el aumento de impuestos y otra parte con la reducción del gasto". 
No es la primera vez que a Macri lo traicionan sus propias frases que suenan a hombre convencido. Son conceptos que se pelean a cara de perro con la realidad como lo fueron "lo peor ya pasó", "la revolución de la alegría". la llegada de "los brotes verdes" y hasta querer instalar que era conveniente jugar con hinchada visitante la gran final de América del superclásico.
 De hecho, mientras en Trenque Lauquen maldecía la presión impositiva, el Boletín Oficial publicaba las dos nuevas creaciones de su Gobierno: el tributo a las ganancias para las indemnizaciones a los gerentes y directores de empresas despedidos y el alcance del mismo impuesto para la compra y venta de inmuebles. Al mismo tiempo, se conocía el resultado de otra de sus creaciones: las retenciones 2.0 a las exportaciones argentinas le proporcionaban a la AFIP unos $8.000 millones en octubre. 
Un breve repaso contable muestra la cruda realidad con la que Macri, quiera o no avanzar con una presión impositiva récord, está gobernando con la mayor de la que se tenga memoria durante la democracia moderna. 
UN CACHETAZO A LA CLASE MEDIA
No hay que olvidar que su gestión comenzó con una traición tributaria a la clase media que, en parte, lo votó para que cumpla con una promesa de campaña: terminar, aunque sea paulatinamente, con la daga filosa del Impuesto a las Ganancias sobre el trabajo a través de los empleados en relación de dependencia.
Si bien hubo un primer intento del entonces ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay de reducir las escalas, aumentando la presión en las más altas, todo quedó en la nada. Y encima, al Congreso fue enviado un primer proyecto donde el resultado era que más gente pagaría el impuesto y con mayor presión. Hubo una negociación con el Frente Renovador para frenar el impacto, pero con el tiempo y la falta de actualización de las bandas, la presión de Ganancias quedó en un nivel de alcance mayor que el que dejó Axel Kicillof cuando terminó de ser ministro de Cristina de Kirchner. La diferencia es que aquel funcionario, hoy diputado nacional, lo hizo convencido. Realmente creía en que los empleados deben pagar un nivel alto del impuesto en una ofrenda a la redistribución de la riqueza. Macri aplica una presión mayor, pero maldiciendo el impuesto. 
No obstante, el prospero camino tributario del actual mandatario continuó a fines de 2016 con la creación del impuesto a la renta financiera, el primer tributo con el que Macri quedará en la historia como su ejecutor. Se lo reglamentó en dos versiones: no residentes, que comenzaría a aplicarse desde abril de este año; y residentes, desde 2018 a pagarse en 2019. El ex ministro de Finanzas Luis Caputo recordará por siempre esta idea. Fue el 24 de abril cuando los futuros tributantes del impuesto hicieron cuentas, evaluaron el riesgo-país y el nivel de deuda argentino, y optaron por la venta masiva de tenencias, iniciando la crisis más seria de la economía criolla desde el estallido de la convertibilidad. No puede decirse que la culpa es de ese impuesto a la renta financiera. Pero sí puede asegurarse que fue su detonante. 
SEMBRANDO FALSAS ESPERANZAS
Pero no es todo. La aventura impositiva del oficialismo continuó en septiembre pasado. Al comienzo del mes, los exportadores supuestamente beneficiados por la megadevaluación acumulada a agosto se enteraban de que comenzarían a pagar una nueva familia de retenciones, llamadas en la jerga 2.0, y explicadas por el propio Presidente con esta curiosidad: "Sabemos que es un impuesto malo, malísimo, que va en contra de lo que queremos fomentar, que son más exportaciones para fomentar más trabajo. Pero les tengo que pedir que entiendan que es una emergencia y necesitamos de su aporte". El aporte es contante y sonante. Se recaudarán por esta vía más de 200 mil millones entre octubre de este año y diciembre de 2019. Una cantidad de dinero que, dada la experiencia local deriva en una amarga conclusión: difícilmente un jefe de Estado renuncie en el futuro a semejante fuente de ingresos. Para muchos, las retenciones 2.0 son el "impuesto al cheque de Macri" que seguramente continuará a perpetuidad como una de las cajas más rutilantes del Estado. 
Pero el listado de incongruencias se prolonga. El Gobierno suspendió en el Presupuesto para 2019 el ajuste por inflación prometido a las empresas, algo que hubiera derivado en una mayor inversión real. También incluyó una mayor presión hacia la clase media del Impuesto a los Bienes Personales, con el objetivo de incorporar de prepo en principio unos 500 mil contribuyentes que podrían ser más, la mayoría clase media, todos potenciales votantes macristas, además de una máxima que nunca falla: los que ya pagaban pagarán más.
FLOJO DE PROMEDIO EN LA COMUNICACIÓN
No obstante, la frutilla de la torta del Gobierno de Macri fue un constitucionalmente dudoso alcance del Impuesto a las Ganancias para los despidos de ejecutivos, como si sólo por serlo debieran ser castigados y el impuesto a la renta por la compra y venta de inmuebles si estos generan algún tipo de beneficio para el propietario. 
Ambos impuestos sólo muestran una verdad: su creatividad y su redacción porfiada y hasta vengativa sólo pueden ser justificadas por la existencia de una administración que todos los días piensa 24 horas como poder avanzar cada vez más en los dineros de la sociedad.
Frente a tantas idas y vueltas, los  profesionales de comunicación empresaria de la Argentina respondieron a una encuesta en la que debían calificar del 1 al 10 la política de comunicación del Presidente. Para algunos, es muy buena, para otros, pésima. El promedio fue 4,3. Es flojo para un mandatario que supo ser un león en campaña electoral en cuanto a su comunicación.
La nota fue producto de una encuesta realizada la semana pasada por la revista Imagen, especializada en comunicación empresaria. Se requirió de un panel de más de 300 comunicadores corporativos y consultores de prensa, a la que respondieron 91 profesionales.
UNA IMAGEN EN PICADA
A pesar de haber logrado cierta tranquilidad en los mercados, Macri ha fortalecido a sus adversarios con sus propias contradicciones. Por estas horas hay demonios que lo rodean. En la cima del poder comenzó a filtrarse un sondeo de la consultora Aresco que desnuda como nunca antes la profundidad de la caída del Presidente. La encuesta que monitoreó Federico Aurelio, una de las tres que llegan con regularidad a los despachos de Balcarce 50, pone en pie de igualdad a Macri y a Cristina Fernández de Kirchner. El Presidente acumula una imagen positiva del 38% y una negativa del 58%. Creer o reventar: su predecesora reúne cifras casi idénticas. A un año de la batalla final por las presidenciales tiene 39% de positiva y 58% de negativa.
La preocupación de la Casa Rosada es que Macri no sólo cae al mismo nivel de su principal rival, a la que hasta diciembre del año pasado le llevaba cerca de 20 puntos -lo que también establece que a ella no se le escapa una sola adhesión, pese a la acumulación de procesamientos-, sino que el mismo sondeo revela que su desempeño personal está a la par del de su gestión, cuando hasta ahora había estado por encima. 
La muestra de Aresco que pasó por las manos de Marcos Peña acaso sea la más representativa de las que circulan en el mundillo político: se compone de 4.600 entrevistas en distintos puntos del país. También se comenta que Cristina Kirchner apunta a la conformación de un frente y aceptaría ir a las PASO para que se defina el candidato peronista. A casi un año de las elecciones generales, el Gobierno se enfrenta a sus propios fantasmas, con el riesgo de que la sociedad le pase la factura con el más duro de los castigos en las urnas.

Regalo de Papá Noel y la bajada de línea que la guerra será con Cristina

     "El Presidente manda a decir que el adversario a derrotar en las elecciones del año próximo será Cristina Kirchner". La voz del jefe de Gabinete sonó a grito de guerra en la reunión de gabinete en la residencia de la calle 6 en La Plata. Todos los ministros se miraron, pero luego de las explicaciones teóricas, Peña se despachó con la noticia más esperada. El funcionario aclaró que de lo que reclama Vidal para equilibrar sus cuentas llegarán 19 mil millones de pesos vía decreto. Será una suerte de "regalo navideño" del Presidente. Pero se concretará recién después que se apruebe en el Senado el Presupuesto 2019 para evitar que los gobernadores sigan tensando la cuerda.



Después de varios escarceos  y una interna que se puso al rojo vivo, la paz está garantizada en Cambiemos. Los fondos que reclama Vidal serán una suerte de regalo de fin de año. Macri convertido en una suerte de Papá Noel, llegará en su trineo y colgará en su árbol navideño la compensación por el fondo del conurbano. Es una señal para asegurarle a la mandataria la tranquilidad de poder sortear con mayor cintura los desafíos futuros y llegar con ímpetu a las elecciones del año próximo. En esa instancia, la gobernadora tendrá la enorme responsabilidad de traccionar los votos que necesitará Macri para su reelección y convertirse en el primer presidente no peronista que terminará su mandato.
Para no levantar olas, la estrategia de la Casa Rosada es evitar someterse a las estridencias políticas del Congreso. Los 19 mil millones de pesos que recibirá la Provincia, saldrán a través de la firma de un decreto presidencial una vez que se termine de convertirse en ley en el Senado el Presupuesto 2019. 
SEÑALES DE CONVIVENCIA HACIA ADENTRO DE CAMBIEMOS
Mauricio Macri no quiere que el resto de los gobernadores vengan a golpearle la puerta de Balcarce 50 y a seguir condicionándole la denominada Ley de Leyes. En todo caso, si después surgen más reclamos, será un tema a manejar con algunas compensaciones, sostienen en el entorno de Rogelio Frigerio, el hombre que con buena cintura política ha llevado el acuerdo con la oposición a buen puerto. 
El Presidente y María Eugenia Vidal se encargaron durante la semana de mandar la señal de convivencia partidaria, al exhibirse en Trenque Lauquen como una unidad de gobierno luego del fuego cruzado generado entre sus ministros por el diseño del Presupuesto Nacional 2019 que recorta el gasto de la provincia de Buenos Aires.
Tras dar por superadas las diferencias con la Nación, la gobernadora tiene como prioridad procurar que de cara a diciembre no suceda nada raro en el territorio bonaerense. En ese marco, descartó complicaciones relacionadas con el descontento social, aunque se mostró alerta por “grupos radicalizados”, los cuales relacionó con el kirchnerismo.
SE AVANZA EN ACUERDOS CON EL MASSISMO
Vidal por estas horas está enfrascada en la discusión del Presupuesto Provincial 2019. Por ese motivo, se reunió con Sergio Massa para negociar su aprobación en la Legislatura bonaerense.
En concreto el Presupuesto bonaerense para el año próximo contempla subas de los impuestos inmobiliario y rural que rondarán el 40%. También busca aprobar la mayor toma de deuda de su gestión, que será de unos 100 mil millones de pesos, según un primer borrador que circuló en la Cámara Baja. En 2018, la Provincia se endeudó por $58.890.000.000 (3.5% más que en 2017).
Para lograr el endeudamiento Vidal tiene que contar con el aval de dos tercios de los legisladores en Diputados y Senadores, por eso el rol de los aliados massistas es, una vez más, fundamental.
La decisión de Macri de que la Provincia se haga cargo de los subsidios al transporte y la totalidad del costo de la tarifa social de Aysa, sumado a la exigencia del FMI de hacer un recorte de cercano a los $25.000 millones, acorralaron a Vidal  que, a base de polémicas públicas, consiguió que de Nación le garantice los 19 mil millones de pesos extra para el año próximo.
Pero con el decreto que firmaría Macri no alcanza para obras y sortear las necesidades de un año electoral, por eso la salida elegida serán el aumento vertiginoso del endeudamiento y la suba generalizada de impuestos, entre ellos uno al juego. 
CFK EN EL CENTRO DE LAS MIRADAS DEL OFICIALISMO
La tensión entre Nación y Provincia que hizo entusiasmar a la oposición, obligó  a Marcos Peña a sentarse en la reunión del Gabinete bonaerense donde, además de su optimismo inercial, llevó dos datos concretos: El jefe de Ministros del gobierno nacional aseguró que Cristina de Kirchner será candidata presidencial el próximo año y que es la rival a vencer. El funcionario no lo planteó como un desafío ni como una primicia sino como un alivio en términos electorales para arengar a la tropa de Cambiemos. 
Según sostienen los alfiles de Balcarce 50, la ex presidente sería la única adversaria que le garantiza a Macri su reelección en balotage. Pero esas especulaciones abren un nuevo interrogante en el oficialismo. A saber:
¿Qué resulta más conveniente en términos de proyección de votos para Macri? ¿Ganarle a Cristina por pocos puntos en la primera vuelta o salir segundo por una escasa diferencia? En el primer caso, la senadora de Unidad Ciudadana podría atraer el voto anti-Macri en la segunda vuelta. Pero si Cristina resulta la más votada en la primera vuelta electoral, como le ocurrió a Daniel Scioli en 2015, el macrismo podría traccionar todo el voto anti kirchnerista.
Por su parte, el gurú Jaime Durán Barba reconoce que: “La mejor Cristina, para nosotros, es la que deambula por tribunales, pero también mantiene las chances electorales”. Pero en Wall Street tiemblan con esta hipótesis. Sostienen que esa estrategia política se convierte en un bumerán económico: nadie va a arriesgar plata en serio en la Argentina, mientras que Cristina tenga alguna posibilidad de ganar. Ahora las encuestas están parejas. Ese fue el mensaje que transmitió Manhattan al Gobierno: van a esperar a febrero-marzo para conocer cómo están los números y recién decidir que hacen con el dinero.
LA DESCONFIANZA DE LA EX PRESIDENTE
En los laboratorios amarillos descuentan que Cristina será candidata y ofrecen una serie de razones que consideran de mucho peso. Una de ellas, es que CFK necesita que su fuerza no desaparezca y sus votos no se dispersen entre el resto del peronismo y la izquierda. También descuentan que Cristina entiende que menos acumulación política es un camino más directo a la cárcel, o, en todo caso, al arresto domiciliario. Otra de las miradas es que a su hijo Máximo se le vence el mandato en la Cámara de Diputados, y va a seguir necesitando los fueros para mantener la libertad ambulatoria, de allí que aparecería en la lista bonaerense.
La  última hipótesis tiene que ver con el narcisismo político de la ex mandataria, una mujer que sigue pensado que no hay nada mejor que ella para enfrentar a Macri y eventualmente ganarle.
La presunción del Gobierno es que por  debajo de Cristina hay gente que fogonea en las sombras intentar un acuerdo con Sergio Massa e incluso con Miguel Ángel Pichetto, dos de los peronistas no kichneristas que pelean para convertirse en el candidato a presidente. Dirigentes como Andrés "el Cuervo" Larroque tantean que es posible un entendimiento que incluya un pacto para evitar que Cristina vaya presa, y los votos de "la jefa" se trasladen al postulante con mayores posibilidades de ganarle al actual presidente.
Pero el problema de fondo es la desconfianza. La ex mandataria no le cree una palabra ni a Massa ni a Pichetto. Y Massa y Pichetto no confían ni en ella ni en los representantes de La Cámpora, ahora afectados por la causa de los cuadernos de Centeno.
Las esperanzas del Gobierno se enfocan también en una posible mejora en el bolsillo de la gente.Creen que el 2019 puede ser mejor que este año. Imaginan una agenda que incluya el desfile de Cristina por los estrados de los juicios orales de Comodoro Py, de manera tal que llegue con la lengua afuera para la gran batalla. Si esa posibilidad se mezcla con un cierto alivio en la economía, más perceptible entre agosto y octubre, cuando se vote primero en las PASO y después en las generales, la cuenta para el oficialismo cerraría de manera perfecta. Pero en materia electoral, por ahora no hay números exactos que garanticen los sueños de nadie.

martes, 30 de octubre de 2018

Macri pide tregua, pero la interna en el Gobierno quema y Vidal los torea

La relación entre la Casa Rosada y la gobernadora bonarense María Eugenia Vidal volvió a tensarse. Luego de que el ministro de Gobierno bonaerense Joaquín De La Torre apuntara contra la Nación por repartir "el dinero de los bonaerenses a espaldas de la Provincia", tanto Marcos Peña como Rogelio Frigerio trataron de imponer una tregua. Sin embargo, en las últimas horas se declaró otro incendio a partir de declaraciones explosivas atribuidas al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, quien habría señalado en público : "si quiere ser presidenta, que sea con su plata".


"El Presidente pidió una tregua y es sensato que todos colaboremos. Pero esto no significa ceder. Por el contrario, la gobernadora no se bajará del justo reclamo. Conociendo su carácter, la va a pelear hasta el final. No entregarle a María Eugenia  los fondos coparticipables que le corresponden a Buenos Aires, para quedar bien con el resto de los gobernadores, es un golpe bajo y un suicidio electoral para Cambiemos. Es como servirle en bandeja al peronismo el terreno para 2019. Nos están poniendo un candado financiero". La frase salió de boca de una de las primeras espadas de la gobernación, después del encuentro entre Vidal y el ministro del Interior, el "Tapír" Rogelio Frigerio. La foto entre ambos en Dock Sud fue para sellar una paz transitoria en la tensa relación con la Casa Rosada. Pero la cuerda volvió a tensarse en las últimas horas. Vidal también está enojada con Nicolás Dujovne. Llegó a sus oídos que el ministro de Hacienda habría dicho: "Si quiere ser Presidente, que use su propia plata". Hay quienes aseguran que la frase Dujovne la disparó el martes pasado durante el partido de River, en un palco del Monumental repleto de empresarios y políticos. En la gobernación creen que fue adrede, porque entre otros estaban allí Rogelio Frigerio, Felipe Solá, Rodolfo D'Onofrio y varios ejecutivos. La supuesta provocación del ministro tardó minutos en llegar a Vidal. 
"Espero que esto no sea cierto. Sería oportuno que el Ministro lo aclare", disparó Joaquín De la Torre, titular de la cartera de Gobierno, habitualmente uno de los espadachines elegidos por Vidal  en este tipo de disputas. De hecho, el martes fue quien empezó la polémica con Frigerio, cuando le cuestionó el reparto de fondos del Presupuesto y el presunto perjuicio a la provincia de Buenos Aires en la negociación con el resto de los gobernadores.
Ya es un murmullo constante por los pasillos de la residencia de la calle 6, que la bronca viene porque la cantidad de volumen que aporta la Provincia a la renta federal es de las más grandes del país, ya que el 55% de la industria nacional está radicada en ese territorio y produce el 37% del PBI del país y recibe el 23%. Encima las quejas se acumulan porque es vox populi que el Gobierno nacional abrió la billetera para lograr quórum en la negociación con el resto de los gobernadores. Por ejemplo, se cita el caso de San Luis que recibió 380 millones de pesos.
Para tener mayor capacidad de movimiento y contener las demandas de los 9 millones de pobres que hay en su territorio, además de hacer frente a los sueldos, Vidal pretendía adelantar la actualización por inflación del Fondo del Conurbano a los ejercicios 2018 y 2019, en lugar de esperar a 2020 como lo establece el consenso fiscal firmado entre los gobernadores en diciembre del año pasado. Eso le permitiría recuperar 19 mil millones, una buena parte de los 25 mil millones que deberá desembolsar para afrontar los costos de los subsidios a la energía y el transporte que el Estado nacional la transfirió.
Ni siquiera la sorpresiva visita de Marcos Peña a la gobernación para participar de una reunión del gabinete provincial que se realizó a puertas cerradas y que fue un gesto político de la Casa Rosada, sirvió para cauterizar las heridas. Sin embargo hubo sonrisas cuando todos posaron para la foto final, para sellar la postal de una normalidad que no existe. La llegada del jefe de Ministros de Mauricio Macri no había sido anunciada por el gobierno provincial y su presencia sorprendió a los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno.
CORTOCIRCUITOS POR LA CAMPAÑA ELECTORAL
Esta es la primera vez que Peña participa de una mesa de gabinete en la Provincia. A fines del mes pasado, el funcionario había hecho lo propio pero en la ciudad de Buenos Aires, también en medio de versiones de malestar entre Balcarce 50 y Horacio Rodríguez Larreta. Además de las cuestiones coparticipales, existen diferencias políticas no zanjadas. No es casual que en el ajedrez vidalista, en las últimas semanas hayan aflorado trascendidos vinculados a supuestas estrategias electorales para aplicar el año próximo, distintas al plan que ya empezó a diseñar Peña y el equipo de campaña nacional, que ya trabaja para la reelección de Macri.
Lo cierto es que, en privado, Vidal tampoco puede ocultar sus molestias por los efectos de la crisis y las recetas acordadas con el FMI. Ya arrastraba además un profundo desencanto por la causa de los aportantes truchos en la campaña bonaerense del año pasado, porque según sus colaboradores, no se la defendió públicamente como ella hubiera querido.
La "visita" de Peña algunos dicen que obedeció a una sugerencia expresa del Presidente para poner paños fríos, justo en medio de la discusión parlamentaria del Presupuesto. 
Tampoco se puede ignorar que en las últimas semanas, negociadores de Vidal mantuvieron reuniones frenéticas para acordar con Nación incluir una modificación en el presupuesto que permita actualizar por inflación el Fondo del Conurbano.
A LA ESPERA DE UN DECRETO SALVADOR
Hay quienes aseguran que el ministro de Gobierno bonaerense, Joaquín De la Torre, que rompió todos los protocolos, se mandó con un guiño de su jefa. Así fue como salió con los tapones de punta contra el ministro del Interior, Rogelio Frigerio por acordar con el resto de los gobernadores un ajuste que, según su punto de vista, perjudica a la provincia de Buenos Aires. "No es razonable que al dinero que generan los bonaerenses lo reparta Frigerio con los gobernadores a espaldas de la provincia", disparó el funcionario, aunque luego trató de baqjar la vara, señalando que el "problema" no es el ministro del Interior sino "el sistema" que le da la responsabilidad de "repartir los impuestos". 
Por estas horas, tanto Mauricio Macri y María Eugenia Vidal buscan dar señales para descomprimir mediáticamente la tensión. Los asesores de uno y otro lado tienen en claro que la suerte de la gobernadora y la del Presidente al menos por ahora se juegan en la misma mesa. Y se juega bastante más que 19.000 millones de pesos.
En medios cercanos a Vidal analizan dos alternativas cruciales. La primera tiene que ver con que la erosión sufrida por el Fondo del Conurbano a raíz de la escalada inflacionaria, junto al ajuste que afecta a la Provincia para achicar el déficit nacional, "complica seriamente" la gestión. En la segunda, se abriga la esperanza que una vez saldado el trámite del Presupuesto, hacia fin de año y según como vaya funcionando la economía, el reclamo bonaerense tendría una respuesta concreta a través de un decreto que podría oxigenar las finanzas bonaerenses.
Una señal  se la dio Frigerio a Vidal durante un acto en Dock Sud. El ministro, deslizó la posibilidad de que finalmente la Nación compense, sin pasar por el Congreso, al tesoro de la Provincia de Buenos Aires por el efecto de la inflación sobre el Fondo del Conurbano, aunque el dato desató una dura réplica del senador Miguel Pichetto, quien advirtió que eso complicaría el tratamiento del Presupuesto nacional en la cámara Alta.
Frigerio reconoció la necesidad de actualizar los montos y no descartó que el mecanismo para esa indexación sea el decreto: "eso hay que evaluarlo", se limitó a señalar tras ser consultado al respecto, al tiempo que Pichetto aseguró que “‘si el presidente Mauricio Macri le da por decreto’ a Vidal los $19 mil millones que reclama para compensar el impacto de la inflación en el Fondo, altera las reglas de juego de presupuesto”.
Pichetto cuestionó que “‘la devaluación le comió $40 mil millones a Vidal porque le hicieron poner plata en Lebacs. La mujer apostó a Lebacs, a pesos y le devaluaron de manera fenomenal’, agregó.
UN RECORTE DE 41 MIL MILLONES DE PESOS
Verticalista como buen peronista, Rogelio Frigerio es un hombre del Presidente para manejar las tormentas. De buena cintura política, las peleas que libra para blindar la gobernabilidad, en este caso la aprobación del Presupuesto 2019, le generan roces internos en Cambiemos y también externos con los gobernadores del PJ. Su acercamiento a Vidal , después de la fumata blanca entre la gobernadora y Peña obedece a una orden de Mauricio Macri. 
El Presidente ordenó instalar un clima ecuménico en la política de Cambiemos y comenzar a cerrar frentes abiertos internos y externos. Sus prioridades, además de terminar el mandato, son la sanción del Presupuesto 2019 y el nuevo desembolso del dólares del Fondo Monetario Internacional para cubrir la agenda de vencimientos en 2019. 
En Cambiemos le reprochan de manera sorda a Frigerio que cuida a los gobernadores peronistas y perjudica a los propios. El trabajo de orfebrería política que lleva adelante el ministro, con Cambiemos en minoría en ambas Cámaras del Congreso, es delicado y se despliega por objetivos a pedido de Macri. La envergadura política, y comunicacional, que adquirió Frigerio desde que Peña entró en cuarentena le generó tensiones no sólo con jefatura de Gabinete sino también con la provincia de Buenos Aires donde el recorte presupuestario pegó más fuerte que en otros distritos. 
Queda claro que el Presupuesto 2019 implicará para Vidal la mayor sangría. Es un recorte total de $41.000 millones que ya no irán a obra pública, salud ni educación. No habrá nuevas rutas, viviendas, escuelas ni hospitales, y los que hay, agravarán su precariedad.
En la gobernación reconocen que Vidal no va a alzar la voz para que los medios instalen un clima de conventillo. Pero llevó adelante una acción fuerte: le pidió a la oposición que defienda en el recinto el dinero que se les quita a los bonaerenses. Graciela Caamaño, una de los alfiles del Frente Renovador, le cumplió: “¿Qué carajo quieren? ¿que estalle el Conurbano?”, vociferó.
La Casa Rosada deberá ser cuidadosa y no perder la mirada en el año electoral. Complicar la gestión de la gobernadora no sería una buena receta, aún como precio para lograr el aval del PJ de los gobernadores y sacar adelante el Presupuesto nacional, objetivo considerado central por el macrismo en el marco del acuerdo con el el FMI. Si Macri se quedara sin nafta para ir a la reelección por los efectos de la crisis, Vidal es la única dirigente para mantener en alto las banderas de Cambiemos y mantener a raya al peronismo. Y si el Presidente pudiera cumplir su sueño de llegar a octubre con crédito para dar pelea, Vidal también será fundamental para traccionar los votos bonaerenses que siempre definen una elección nacional.
A diferencia de Daniel Scioli que no se animó nunca a golpearle la puerta a Cristina, Vidal desde que asumió siempre ha jugado fuerte para recuperar el Fondo del Conurbano. Planteó el asunto ante la Corte Suprema como elemento de presión sobre los gobernadores del PJ y logró en parte su objetivo. Fue reconsiderada la cifra de base congelada en la etapa kirchnerista, para restarle autonomía a la provincia y colocar a Daniel Scioli en la necesidad de negociar permanentemente la asistencia nacional y también fue acordado un sistema de actualización por inflación.  
Desgastar a la gobernadora en estos momentos, considerada una pieza clave en el andamiaje oficialista, es como jugar con fuego. Macri sabe que algo tiene que hacer para apagar el incendio. Si no logra una buena performance electoral en territorio bonaerense, sus chances de ser reelecto habrán de esfumarse. De ninguna manera, puede soltarle la mano a su as de espadas.  

En los sectores de poder temen que Macri no pueda sobrevivir a la crisis

En el mundo financiero existe el temor que el Presidente se quede sin resultados económicos para mostrar a los votantes sensibles en los bolsillos en las elecciones del 2019. Los fantasmas que perturban por estas horas el sueño reeleccionista del oficialismo son la recesión, la pérdida de poder de compra por la caída del salario, bajo empleo, la inflación imparable, las altas tasas de interés y la pobreza creciente.



Este cuadro de situación ha impactado fuertemente en los niveles de aprobación de Macri, que bajaron a 26.2% en octubre, el menor registro desde que comenzó su administración.
La misma política monetaria también condiciona la llegada del crédito a las familias y, con ello se restringe la capacidad de consumo de bienes durables. Si los salarios continúan en picada y el empleo no mejora, difícilmente se pueda observar en los primeros meses del año próximo un derrame en la economía que vuelva a despertar esperanzas en el electorado de Cambiemos.
El principal adversario del Gobierno no es el peronismo, sino la realidad. La situación económica del país es muy grave y parece irremontable, por lo menos, en el corto y mediano plazo. Tal como se desprende del proyecto de Presupuesto 2019, se deben destinar $1.100.000 por minuto para el pago de intereses de la deuda externa y unos $1.600 millones por día. Esto representa  en todo el año el equivalente a 69 millones de jubilaciones mínimas, casi 56 millones salarios mínimos y la construcción de por lo menos 20 mil jardines de infantes que ya no se harán. La gran duda que hoy existe en los mercados internacionales es cómo termina este dispositivo financiero, de la flotación entre bandas cambiarias con supertasas de interés que en nada se parece a un plan económico.
Si bien el financiamiento del FMI permitirá el pago de una buena parte de los vencimientos de 2019, en 2020 aparece un "agujero negro" de financiamiento que va a incidir más bien rápido que tarde en los mercados porque en breve hay que refinanciar deuda pública. Y tales refinanciaciones comenzarían a vencer en 2020. La pregunta del millón es: ¿Quién se arriesgará a prestarle al Estado argentino con vencimientos que van más allá de 2019 si se sabe que sólo quedarían u$s 7.000 millones del FMI de financiamiento para ese año? Y para colmo las fechas de repago de estos u$s 57.000 millones que el Fondo presta empiezan a caer en 2021 y no aparece en el horizonte nada de crédito a largo plazo.
La combinación de una recesión extendida y elevadas tasas de interés no solo le pone un techo a las paritarias, sino también al aumento en el empleo, lo que deja al Gobierno con poco margen para intentar maniobrar con un poco de populismo electoralista.
PREOCUPACION EN DOS INDUSTRIAS TESTIGO
También en el mundo laboral existe marcada preocupación en dos de los principales motores de la economía, como lo son la construcción y el rubro automotriz. En el primero la evaluación que se hace que en el último trimestre del año y el primero del próximo, es que se perderán entre 50 mil y 60 mil puestos de trabajo. Los datos disparan las alarmas, ya que desde abril pasado, cuando empezó la corrida cambiaria, todos los meses disminuyeron los permisos de edificación concedidos en 60 municipios de todo el país. Según el relevamiento del Indec, las bajas oscilaron entre el 13 y el 20 por ciento en la comparación interanual. Los permisos de edificación privada constituyen un importante indicador de las intenciones de construcción por parte de los particulares, anticipando la futura evolución del sector.
Otra industria testigo es la automotriz que atraviesa un derrumbe de la demanda interna por el efecto combinado de una aceleración de precios y el impedimento de terminales y concesionarias de asistir a los compradores con créditos razonables. El achicamiento de las ventas contrajo las estimaciones de producción para el año a 483 mil unidades, con un avance del 2 por ciento respecto de 2017, cuando en enero la perspectiva de las automotrices era llegar a las 565 mil, 20% más que el año anterior. Esa situación derivó en la suspensión de operarios en la mayoría de las fábricas de vehículos. Para 2019, a esta altura, trabajan con la hipótesis de una caída de producción del 3%, hasta las 470 mil unidades. Por lo tanto no hay planes de recuperación de puestos sino más bien lo contrario. Las terminales emplearon en 2017 un total de 29.063 trabajadores en forma directa. En 2015 eran 30.137 y en 2013, cuando se alcanzó un pico de producción de 791 mil unidades, fueron 35.426. Es decir que el declive en materia de ocupación que ha provocado Cambiemos en esta industria se acentuaría el próximo año. En buena medida las proyecciones dependen de la evolución del mercado brasileño, principal destino de exportación de los vehículos nacionales, lo cual por ahora es una gran incógnita porque las empresas desconocen qué hará Jair Bolsonaro en caso de imponerse en los comicios, como la mayoría supone.
Detrás de las terminales, los problemas se multiplican en el sector que genera más actividad y empleo en la cadena automotriz: los proveedores de autopartes. “Desde diciembre a fines de febrero serán meses muy difíciles porque prácticamente no habrá facturación. Lo habitual en la industria son paradas a lo largo de un mes, pero la indicación que tenemos de las terminales es que el próximo verano serán más de dos meses con muy poco trabajo”, coinciden la mayoría de los empresarios de este mercado. “Es una complicación grave por los costos financieros que hay que seguir afrontando, con tasas de interés que superan el 80 por ciento en los adelantos en cuenta corriente”, advierten. Entre las autopartistas hay empresas de un amplio abanico de rubros y el 75 por ciento de ellas son pymes. Las hay de los sectores del plástico, caucho, metalúrgico, textil, del vidrio y químico, entre otros. La capacidad de absorción de las presiones de costos con escasa facturación es limitada para numerosas empresas. Entre las autopartistas también crecen las suspensiones, los planes de retiro voluntario y la no incorporación de personal frente a jubilaciones u otras bajas. En conjunto los proveedores de las automotrices emplean a 55 mil trabajadores.
EL SINUOSO CAMINO DEL OFICIALISMO
En agosto próximo empieza el calendario electoral presidencial y el clima político podría enrarecerse ante las dificultades del oficialismo por mostrar buenos resultados en las encuestas y una ofensiva de la oposición por ganar terreno. También la presunción de los observadores es que la calle se calentará ante la posibilidad cierta de mayor conflictividad social.
Frente a este escenario, a  nivel internacional existe el temor que la actual situación pueda tener un alto costo para Mauricio Macri cuando busque su reelección en 2019. La presunción emerge del panorama recesivo actual, con tasas de interés del 73%, una inflación anual que podría alcanzar el 50% y una economía que se contraerá 2.6%, en parte gracias al ajuste fiscal y monetario al que se compromete el gobierno por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. 
Esta radiografía ha impactado fuertemente en los niveles de aprobación de Macri, que bajaron a 26.2 por ciento en octubre, el menor registro desde que comenzó su administración, de acuerdo con el último informe de la consultora Sinopsis. El mercado está tomando nota de todo y analizando también con una lupa los pasos sigilosos del peronismo, además del acercamiento del camionero Hugo Moyano con Cristina Kirchner y la Iglesia. 
La diferencia en el rendimiento que exigen los inversores para el bono de Argentina denominado en dólares que vence en abril de 2019, durante la presidencia de Macri, y el que habrá que afrontar dos años después, ya terminado su primer mandato, fue subiendo ante la preocupación de un cambio de gobierno. 
 "Tenemos un ciclo electoral el próximo año y el mercado preferiría la continuidad política", alertó Siobhan Morden desde Nueva York, jefe de estrategia de renta fija en América Latina. "Necesitaríamos otro mandato de Macri para un mayor potencial de crecimiento y un superávit fiscal primario", aclaró. El Presidente ya anunció públicamente que se prepara para la reelección en octubre de 2019, pero si los bolsillos de la gente no mejoran, difícilmente la Casa Rosada pueda remontar las esperanzas de volver a bailar entre globos de colores. 

martes, 23 de octubre de 2018

Sospechan de un sicario y tiene olor a ajuste de cuentas, el ataque al rector de la UTN de La Plata

"Esto huele a ajuste de cuentas", dijo un avezado investigador sobre el misterioso caso. Los problemas aparecieron en mayo de 2016 cuando la ONG Poder Ciudadano realizó una denuncia ante la justicia platense por supuestas irregularidades en un convenio entre el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con una fundación de la UTN de La Plata durante los años 2009 y 2015, por 181 millones de pesos.



"Esto huele a un ajuste de cuentas por donde se lo mire", dijo un avezado investigador sobre el misterioso caso que tiene como protagonista al decano de la Facultad de la Regional de La Plata de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Carlos Eduardo Fantini. Este ingeniero platense de 72 años fue baleado por un desconocido el viernes pasado por la noche cuando ingresaba a su casa ubicada en las inmediaciones del Parque Saavedra.
Fantini comenzó a formar parte del personal de la UTN de La Plata en 1974 de acuerdo a registros previsionales: durante más de cuarenta años protagonizó una carrera sin altibajos. Sin embargo, los problemas aparecieron en mayo de 2016 cuando la ONG Poder Ciudadano realizó una denuncia ante la justicia platense por supuestas irregularidades en un convenio entre el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con una fundación de la UTN de La Plata durante los años 2009 y 2015, por 181 millones de pesos.
La misma fuente que habló con Diario Full, agregó que "no sería de extrañar que el episodio podría tener que ver con algún vuelto, en el marco de las maniobras que se investigan y en el cual hay mucha gente involucrada. Son muchos los millones en danza. Por las características del hecho, quienes lo planificaron pudieron haber contratado a un sicario. Es gente profesional que nunca deja huellas, pero que tampoco falla. En este caso un dato que pone un signo de interrogación es si el atacante falló porque tal vez lo que se buscó es dejar un mensaje mafioso a la manera de advertencia. Todas las hipótesis están sobre la mesa y ninguna se descarta", agregó el vocero que también señaló que se analizan las cámaras de seguridad de la zona para investigar al agresor. No obstante, se señaló que las imágenes son muy oscuras y por el momento no arrojan certezas para el esclarecimiento. 
El violento episodio tuvo por escenario en 14 y 62 cuando Fantini fue abordado después de las 21 por un individuo parapetado en las sombras, en momentos en que ingresaba a su domicilio. El desconocido, sin mediar palabra se abalanzó sobre el Volkswagen Passat y efectuó tres disparos. Uno de los proyectiles, tras rebotar en la carrocería, hirió en un omóplato al decano. Tras esto, el agresor se dio a la fuga en un vehículo que ofició de apoyo y que lo aguardaba en las inmediaciones.
Fantini, inmediatamente fue asistido y llevado en una ambulancia al Hospital San Martín, donde quedó internado en situación estable y recibió el alta a las pocas horas.
Según las fuentes consultadas por Diario Full, el último viernes, cerca de las 19, el decano Fantini, acudió a las instalaciones de la UTN para inaugurar un nuevo laboratorio de química. No imaginaba entonces que dos horas después su vida quedaría a merced de un hombre que lo atacaría a balazos en la puerta de su casa.
Los investigadores del caso a cargo de la UFI Nº6 del fiscal Marcelo Romero -que calificó el expediente bajo el delito de abuso de armas- entrevistaron a Fantini y realizaron diversos análisis sobre lo sucedido. La conclusión de los especialistas parece ir en una sola dirección: no se trató de un hecho delictivo común ni un intento de robo. El ataque a tiros en la entrada al domicilio del decano sería un posible ajuste de cuentas. La misma fue policial que habló con Diario Full cree que "lo fueron a quemar, o fue un aviso para dar a entender que en la próxima no fallamos".
Fantini no dio demasiadas precisiones sobre lo ocurrido ni sobre los motivos por los cuales se pudo producir el ataque. En medio de un relato confuso, apenas se remitió a afirmar que los disparos vinieron desde su espalda, que nunca llegó a ver al atacante y que se dio cuenta de todo al recibir el impacto del proyectil cerca de uno de sus hombros.
El dueño de un almacén ubicado frente al domicilio donde se perpetró el hechom señaló que "estaba despidiendo a un proveedor y hablando con un cliente. De repente se escuchan las detonaciones del arma de fuego y el hombre que quiere ingresar al interior de su casa. Vi los fogonazos y que el auto se metió adentro del garage, nada más. El atacante disparó, caminó un par de metros y se fue caminando para el lado de la calle 63", explicó.
Si se analiza en detalle la trama oscura que rodea al episodio, hay que señalar que Fantini se encuentra imputado en una causa investigada por el juez federal platense, Ernesto Kreplak, por el presunto desvío de 181 millones de pesos del Ministerio de Acción Social, durante la gestión de Alicia Kirchner. La operatoria era para ejecutar obras por medio de fundaciones de la facultad sin llamado a licitación.
Fantini está investigado por el presunto desvío de 181 millones de pesos provenientes del Ministerio de Desarrollo Social entre los años 2009-2015. De acuerdo a lo que consta en la causa N° 6086/16, a cargo del Juzgado Federal N° 3, de Ernesto Kreplak, el decano junto a diversos integrantes de la UTN que respondían a sus órdenes, así como también miembros del ministerio que conducía Alicia Kirchner, habrían urdido un “plan” para quedarse con dinero público, utilizando para ello una serie de operaciones que incluyeron malversación de fondos públicos, fraude al fisco y lavado de dinero.
En su momento, el juez Kreplak también llamó a declarar como sospechoso al presidente de la fundación de la UTN, Carlos Alberto López y a Diego Pereyra, quien según declaró Fantini, fue “el encargado” de confeccionar las listas de inspectores de los planes Argentina Trabaja con nombres de egresados de la UTN de La Plata sin su consentimiento y sin haber cobrado nada. En la citación también se incluyó a la contadora que entregaba las facturas al ministerio de Acción Social, María Eugenia Pita y al abogado Mauro San Martín. Todos están imputados de fraude contra el Estado.
Lo que consta en el expediente, es que durante la gestión de Alicia Kirchner en Desarrollo Social, se firmaron 9 convenios con la fundación de la facultad de La Plata de la UTN para contratar ingenieros que monitorearan el Plan Argentina Trabaja, pero una buena parte de los profesionales que figuran en las listas de cobro por ese servicio nunca participaron de esa auditoría. Es más, varios de éstos profesionales relataron que resultaron víctimas de una sustracción de identidad para poder cobrar los cheques. Sus nombres fueron usados para figurar como supuestos consultores de Desarrollo Social y los cheques eran cobrados por terceros en una sucursal el Banco Nación de La Plata. Uno de ellos, Ernesto Fudim, es un médico jubilado del PAMI que jamás pisó la UTN y denunció que le habían robado la identidad para cobrar plata por servicios que nunca dio.
Hasta donde avanzó la causa, la mayoría de los nombres de los “consultores” fueron copiados del padrón de graduados de la facultad de Santa Fe de la UTN.
El Plan Argentina Trabaja fue lanzado en agosto de 2009 e implica el cobro de un ingreso mensual para desocupados por tareas en obras y mantenimiento del espacio público. Los beneficiarios formaron cooperativas y fueron contratados por (municipios, provincias o el INAES). Para controlar este plan, Desarrollo Social firmó convenios con el decano Carlos Fantini. 
Un testigo de identidad reservada aportó dos órdenes de pago del 2013 de esos convenios. Una por $ 3.991.800 y otra por 3.115.900 para pagar, a través de la fundación de la facultad La Plata de la UTN, a 248 y 244 profesionales, respectivamente.  Según esta persona, el día de pago iban un grupo de “becarios” K a endosar los cheques y cobrarlos. Afuera, los esperaba una camioneta para llevar el efectivo en valijas. Estas dos órdenes de pago están firmadas por el entonces vicedecano, Fernando Zavala. La mayoría de los “becarios” cuyos nombres y apellidos están en la orden escritos todos con mayúscula son del padrón de graduados de Santa Fe. En cambio, la minoría que tienen sus nombres escritos en minúscula estarían relacionados con las autoridades de la fundación.

El malestar de Vidal por el ajuste bonaerense, recalienta la interna en Cambiemos

El clima de alta tensión entre el PRO y la Coalición Cívica, o entre Mauricio Macri y Elisa Carrió, late como una bomba de tiempo. La diputada presentó este martes en la Cámara de Diputados el pedido de juicio político contra el ministro de Justicia Germán Garavano y en su bloque ya hablan del "oficialismo" como algo ajeno a la alianza que integran. Los legisladores del PRO y gran parte de la oposición se preparan para dinamitar el proyecto de Llilita.



Pero las esquirlas llueven como cuchillos sobre la baldosa del Presidente y ponen en tela de juicio, no solo su liderazgo sino la supervivencia de la alianza gobernante. No obstante,  también hay que decir que en Cambiemos no solo se agolpan las broncas de Carrió. Hay otros pesos pesados que se sienten ninguneados por la Casa Rosada, como la gobernadora María Eugenia Vidal. Hasta el consultor político Jaime Durán Barba reconoce las rispideces: “Hay internas, pero no dañinas. No dudo de la total lealtad de unidad que tienen Mauricio, María Eugenia, Horacio o Marcos”. Y negó que hubiera problemas, específicamente, entre Vidal y Peña, lo que siempre es el camino más fácil para certificar que algo huele mal.  Lo cierto es que en lo más alto del poder se terminaron definitivamente aquellas frases optimistas que brotaban con euforia de la garganta del Presidente. "La revolución de la alegría" y "lo peor ya paso", han quedado colgadas como piezas de museo. Los únicos brotes en Cambiemos son los cachetazos que la crisis económica le ha propinado a la ciudadanía. Y para colmo de males, como quien comenta un pronóstico meteorológico, por estas horas los alfiles macristas reconocen que en los próximos seis meses azotará con mayor fuerza el viento helado de la tormenta recesiva.
Frente a este escenario, las disidencias han comenzado a florecer como hongos. La que está haciendo temblar con mayor fuerza al oficialismo es la aliada estratégica Elisa Carrió, que se mantiene firme con la idea de destituir al ministro de Justicia, Germán Garavano. Y además puso sobre la mesa su pérdida de confianza en el Presidente. 
Lo más detonante de esta interna no es ya la presentación del juicio político contra Garavano, sino el tono de las declaraciones de dirigentes tan cercanos a la líder de la Coalición Cívica que ya se refieren al "oficialismo" como algo ajeno al partido de Lilita.
"No nos preocupa lo que piense el oficialismo" sobre el juicio político, aseguró la dirigente Marcela Campagnoli en declaraciones al programa kirchnerista El Destape, lo que también es sugestivo. "Garavano no puede seguir siendo ministro. No nos importa que el oficialismo no acompañe, nosotros no vamos a hacer un silencio cómplice", agregó la diputada.
Desde  Balcarce 50 bajaron línea de "no responder" para aplacar el fuego. Pero Lilita no solo embiste contra el ministro,  de quien señaló que debería escucharla más atentamente. Dijo que Garavano “hace lo que le ordenan”.
También llegó a manifestar que no maneja el ministerio, sino que lo controla a distancia el presidente de Boca Juniors, Daniel “El Tano” Angelici. “Garavano no existe. Nunca fue ministro. La Justicia la maneja Angelici”, lo ninguneó la legisladora con su  lengua karateca desde la mesa de Mirtha Legrand. Y, de paso, reveló cuál es el objetivo final de la jugada: desde hace años Carrió denuncia a Angelici como “operador judicial”. Ahora le está pidiendo a Macri que elija. “La línea Angelici o la línea Carrió. Elige o cae”, sentenció la jefa de la Coalición Cívica, quien tiene bien en claro que en el oficialismo la van a necesitar en 2019. Y se los está cobrando con creces. A tal punto, que dio seis meses de plazo para que le den la razón, caso contrario amenaza con romper la coalición gobernante. 
LE MANDARON TODO EL PESO DEL AJUSTE 
También en el convulsionado conventillo amarillo, aparece golpeada la figura de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. La mandataria está muy enojada con el  jefe de Gabinete, Marcos Peña y  el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, por transferirle el grueso del ajuste en la provincia de Buenos Aires.
Aunque no lo diga a viva voz , Vidal se cansó. Esto es delicado, porque es una carta fundamental para Macri. Podría convertirse en la figura para que Cambiemos renueve expectativas agotadas si el Presidente se queda sin nafta para competir por la reelección. Aunque también puede jubilarlo y al mismo tiempo darle el salvoconducto histórico de mandatario sacrificado en la transición para darle salida definitiva al populismo representado por Cristina. A la gobernadora también le quedó una espina clavada porque Macri  y Marcos Peña no le pusieron red y dejaron correr la denuncia por los aportantes truchos en la campaña bonaerense.
También hay que señalar que la crisis por las tarifas retroactivas del gas dejó su saldo de heridos en otros frentes : Peña reavivó sus internas con el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, mientras que Dujovne, hizo lo propio con el secretario de Energía, Javier Iguacel, que lo puenteó para emitir esa resolución. 
Los radicales también pusieron su granito de arena en la caída de esa resolución y algunos ya imaginan competir en las PASO de 2019. Por si algo faltara, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, cargó contra la de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Mientras esta última intenta negociar para ganar la paz con los movimientos sociales, Bullrich dinamita los puentes y los acusa de ser cómplices de los narcos.   
Desde el peronismo renovador observan expectantes y se frontan las manos, aunque todavía no han conseguido un líder que reemplace a Cristina con mayor intención de voto.
CARRIO PIDE CUIDAR A LA GOBERNADORA
En la bolsa de gatos también se zambulló con ímpetu Lilita Carrió, experta en transitar los reacomodamientos que tantea el poder real. "Cuiden a María Eugenia Vidal", pidió la diputada desde la mesa de Mirtha Legrand. Hábil para las apuestas, luego jugó más fuerte con una frase que transparenta la discusión que cruza el futuro de la gobernadora: "Es lo mejor que le pudo pasar a la Argentina y a la Provincia de Buenos Aires".  
Vidal es la candidata de un sector muy preciso del establishment  para enfrentar a una Cristina que agazapada en los pésimos indicadores económicos y sociales de Cambiemos, aparece como opción electoral palpable. Una Cristina que les provoca pánico. Vidal mide. Larreta es respetado. ¿Y si se ponen de acuerdo?.
Los radicales, como siempre, preparan su movida con un plan de socio minoritario. Encontraron en Lousteau un piso de diez puntos país. 
Aunque nadie lo dirá en voz alta, por los pasillos de la gobernación circula el rumor que Vidal está molesta y decepcionada. Mauricio Macri, por ahora, no es el destinatario personal de las desdichas de la mandataria, pero el Presidente es quien autoriza las decisiones que la desvelan. El Presupuesto 2019 y el compromiso que firmaron Vidal y otros 17 gobernadores terminaron por licuar la actualización del Fondo del Conurbano, que el Ejecutivo había logrado recomponer con el Pacto fiscal de diciembre de 2017. Por eso, redobla la presión para conseguir $19 mil millones en compensación para 2019. 
MARCOS PEÑA EN EL CENTRO DE LAS MIRADAS
En La Plata también le apuntan sus cañones al Jefe de Gabinete Marcos Peña. Sostienen que Vidal siempre le puso el pecho a las decisiones más duras del Ejecutivo y a los remezones de la economía, mientras que la Casa Rosada nunca sale en defensa de ella. 
Producto de ese desencanto, Vidal decidió hace dos meses poner todas sus energías y abroquelarse en la Provincia. Se mantuvo lejana de los vaivenes del dólar y de los cortocircuitos internos. Por el contrario, pidió que “los sueldos acompañen la inflación”. Tampoco envió a ningún funcionario al reciente acto de Cambiemos para debatir sobre los “cambios culturales” que empuja el Ejecutivo y que, según Marcos Peña, dominarán la campaña. A Vidal le preocupan las angustias que vive la población del Conurbano y quiere que no falte comida en las zonas más pobres.
En el entorno de Lilita Carrió aseguran que Macri, la gobernadora y la jefa de la Coalición Cívica son los únicos que siempre dan la cara. “Hay que cuidar a Lilita”, había pedido Fernando Sánchez en el Encuentro Nacional de Cambiemos, antes de que su jefa política descargara su ira sobre el ministro de Justicia y el Gobierno. Vidal no llegará a tanto, pero sí tomó nota que los radicales y Carrió consiguieron más con sus enojos públicos que ella con sus modales silenciosos.  
Uno de los rumores que circulan con fuerza es que un empresario influyente en la política empezaría en marzo a propiciar la candidatura presidencial 2019 de Rodríguez Larreta, otra de las cartas que tiene en el maso el oficialismo. 
Hoy para los analistas resulta notorio que la gobernadora está tomando distancia del Presidente. Creen que se concentra en su provincia. Esas movidas ponen de manifiesto que el corazón del poder macrista late en forma acelerada. El punto de partida fue abril cuando arrancó la crisis financiera, que derivó en económica y terminó pegando en lo social donde el malhumor ya tiene efectos electorales. Con estilos diferentes, Vidal y Larreta han propiciado una forma más política de negociar. Apuntan a que el Gobierno tenga más en cuenta a los socios radicales y, sobre todo, que sume acuerdos con el peronismo.
MONZO Y PEÑA TAMBIEN SE SACAN CHISPAS
Tanto en Ciudad como en Provincia creen que la crisis aún no tocó fondo y dudan de que en la campaña electoral haya algún signo de recuperación palpable por los votantes. Los intranquiliza el mensaje interno que bajó Peña de que el discurso proselitista deberá obviar las cuestiones económicas. "Mauricio y Marcos no ven que nos podemos estrellar", disparan desde la gobernación.
Otra de las internas es Monzó vs. Peña. El titular de la Cámara baja sufrió años de ostracismo luego de expresar sus diferencias con la línea del jefe de Gabinete. Recién logró volver a la mesa política cuando el gobierno nacional debió dar señales de apertura política en plena crisis cambiaria. No obstante, el funcionamiento de esa mesa fue muy distinto a las épocas en las que Monzó formaba parte de la mesa chica del PRO, antes de la presidencia de Macri. En los hechos, en los momentos más complejos, las decisiones parecen seguir siendo tomadas entre los mismos. Esto volvió a producir un choque entre Peña y Monzó en torno a la resolución que pretendía cargarles a los usuarios la compensación de la devaluación que exigían las petroleras. Según se rumorea, el jefe de Gabinete y el presidente de la Cámara de Diputados discutieron agriamente por las consecuencias en términos de costo político, por la descoordinación y por el efecto devastador que podía tener sobre la negociación del Presupuesto 2019. Esto último parece haber sido lo que llevó a Macri a dar marcha atrás con la medida. A esta altura de los acontecimientos, está claro que en el Gobierno existen heridas que se reabrieron y aún sangran de manera peligrosa.