sábado, 4 de enero de 2020

Chau 2019, bienvenida la esperanza

El 2019 fue uno de los años más duros de las últimas décadas. La despedida del gobierno de Cambiemos lastimó hasta el hueso y nos puso al borde del abismo. En el plano económico, Mauricio Macri nunca encontró la salida.




El 2019 fue uno de los años más duros de las últimas décadas. La despedida del gobierno de Cambiemos lastimó hasta el hueso y nos puso al borde del abismo. En el plano económico, Mauricio Macri nunca encontró la salida a través del túnel.Tampoco aparecieron los brotes verdes, que ni siquiera crecieron en las macetas y "lo peor ya pasó", nunca dejó de ocurrir. La herencia está plagada  de números rojos. Alberto Fernández ha empezado a caminar por un camino minado, con indicadores más que preocupantes sobre el impacto negativo del pasado reciente. Sería interminable mencionar la lista de desaciertos. Pero no se puede dejar de mencionar que el salario real de los trabajadores registrados cayó 21,5%. Hoy la Argentina tiene los sueldos más bajos de la región y las jubilaciones perdieron 20 puntos en términos reales en relación a 2015.
Hay un Banco Central famélico de reservas y el dólar tiene un cepo gigante.
En lo que tiene que ver con la pobreza, el último dato el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, que relevó la situación registrada en el segundo trimestre de este año se ubicó en 40,8%, el nivel más alto de los últimos 10 años. Son más de 16 millones las personas que no llegan a cubrir sus necesidades más básicas en el país que se suponía iba hacia la “pobreza cero” según el propio Macri.
La inflación es el potro más indómito. Macri dejó el gobierno habiendo duplicado el nivel de inflación que existía en 2015. Se estima que este año quedará en torno al 54%.
En cuanto al nivel de caída de la actividad industrial es tal, que en el sector hablan de un auténtico “industricidio” con su consecuente pérdida de puestos de trabajo. Macri deja el poder con la capacidad instalada funcionando a la mitad, es decir que una de cada dos máquinas se encuentra apagada en la Argentina.
El desempleo es otro de las grandes aplazos del "mejor equipo de los últimos 50 años". Desde la asunción de Macri se destruyeron casi 160 mil puestos de trabajo industriales mientras que los que se crearon son principalmente precarios o directamente en la economía informal. La tasa de desempleo volvió a los dos dígitos (10,6%) y se calcula que se perdieron 13 de cada 100 empleos del sector en menos de cuatro años.
Tres de los cuatros años de gestión de Macri estuvieron caracterizados por la recesión económica. La apertura comercial, los tarifazos, las rondas de fuertes devaluaciones, las tasas de interés altísimas y el derrumbe del mercado interno por el castigo a los ingresos reales de trabajadores y jubilados determinaron un sendero de permanente caída de la actividad. El Producto Bruto Interno per cápita cayó un 10%. La paridad cambiaria pasó de los 9,40 pesos a $60, un alza del 538%. Las fuertes devaluaciones provocaron varios shocks inflacionarios que castigaron el poder adquisitivo del salario y de las jubilaciones.
Otro de los capítulos negros de la gestión es la vertiginosa emisión de deuda emprendida por el gobierno de Macri lo llevó a convertirse en el primer presidente en defaultear su propia deuda al punto que el país debió someterse una vez más al tutelaje del Fondo Monetario Internacional (FMI). Además. duplicó la deuda pública que creció 150 mil millones de dólares en apenas 4 años y se ubica en torno a los 310 mil millones de dólares.  Para frenar la inflación, objetivo que estuvo muy lejos de alcanzar, el Banco Central convalidó tasas de interés que llegaron al 85%, incompatibles con la inversión productiva. Consagró así la especulación financiera por sobre la economía real.
El paisaje del hambre es uno de los mayores desafíos para Alberto Fernández. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reveló hace poco tiempo que, durante la gestión de Macri, aumentó a 5 millones el número de personas con inseguridad alimentaria grave.
El endeudamiento de las familias vulnerables es la marca la nueva cuestión social. Encararlo desde políticas que sean sensibles a la organización económica cotidiana de las familias y también desde una apuesta global como política de Estado permitirá luchar contra una de las mayores fuentes de desigualdad contemporáneas.
Lo que está claro , es que estamos viviendo en una sociedad tan enferma que los “liberales” endeudan gastando lo que no tienen solo para facilitar la fuga de capitales y los “populistas” deben ocuparse de ajustar las cuentas y pagar las deudas. Esto se llama inversión de roles. Sucede que en rigor ninguno tiene claro el lugar que ocupa en la historia.
Con el impuesto al dólar en marcha, la idea de “pesificar la economía” toma fuerza en la agenda económica del Gobierno. La estabilización de la economía resulta un factor más importante que el cepo y el desdoblamiento cambiario para “terminar con la práctica de ahorrar en dólares”, según palabras de Alberto Fernández.
La mayor polémica del maxi paquete  para la Emergencia, gira alrededor de las jubilaciones: congeló la movilidad, le dio dos bonos a los que perciben haberes más bajos y postergó a la mitad de los jubilados que no cobran la mínima. Debían recibir aumentos en marzo y en junio que juntos redondearían casi un 28%. Recibirán otra cosa y por decreto.
Frente al actual escenario, surgen muchas preguntas: ¿ Esperaremos los cien días de gracia que siempre se le dan a un Presidente?. ¿O habrá que marcarle la cancha desde el vamos para que las medidas que más lastiman sean corregidas en tiempo y forma?. Es fundamental, que el Congreso no termine siendo una escribanía de la Casa Rosada y ponga los límites que sean necesarios.
Estamos hoy en medio de un ajuste tan discutible como necesario. Tal vez lo qie faltarían es imponer límites a lo más importante que son los servicios privatizados, esos que Macri convirtió en verdugos de la sociedad y que son los verdaderos saqueadores de nuestra atroz realidad. Y en materia de precios habría que hacer lo mismo.
Más allá de las complicaciones que la política se encargará de ordenar, lo importante por estas horas es que en décadas, es la primera vez que en la tapa de los diarios no se habla de la amenaza de saqueos a comercios, ni de intranquilidad social. Aunque aún hay cenizas humeantes, parece que el Presidente ha logrado apagar el fuego de otros años. Las calles se han pacificado y eso es saludable. En los países vecinos, la realidad es otra.Tal vez algo esté cambiando en la Argentina y la madurez ayude a encontrar la salida. No será rápido, pero nace una esperanza. Por estas horas, el deseo es que la mesa de fin de año, aunque sea austera, tenga pan para todos. Pareciera que va a ser así y eso alumbra un camino que recién comienza. Nos vemos en el 2020.

¿Y para cuando el ajuste en la política?

En el escenario de crisis que estamos viviendo y el ajuste que ha dispuesto el nuevo gobierno, la política también debe hacer un esfuerzo y dar el ejemplo, poniendo algo de su bolsillo. Ya hay algunas señales.




En el escenario de crisis que estamos viviendo y el ajuste que ha dispuesto el nuevo gobierno, la política también debe hacer un esfuerzo y dar el ejemplo, poniendo algo de su bolsillo. Ya hay algunas señales, como la del intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos, que dispuso, por decreto, congelar su sueldo y el de todos los funcionarios, incluidos los secretarios, directores, coordinadores y delegados de las localidades rurales hasta el 30 de junio del 2020. El jefe comunal de Las Flores, Alberto Gelené junto a su secretario de Economía y Finanzas, también dio a conocer la complicada situación en la que se encuentran las arcas municipales y adelantó que “no cobrará su sueldo”. Eduardo Santín, que fue oficialmente designado como nuevo director del Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires ejercerá funciones “ad honorem”, por lo que no percibirá un salario.   
Son pequeñas gotas de agua en un océano, pero al fin un rapto de patriotismo a imitar. Esperemos que haya una epidemia de amor propio, porque el resto de la onerosa plantilla de de altos funcionarios del Estado, incluidos los legisladores, aún ni chistaron. Hay casos patéticos, como el del senador cordobés Carlos Caserio, que quedó en orsai de manera vergonzoza: "La política no hace esfuerzos, dicta normas".
Lo que se está pidiendo son gestos, porque la sociedad está cansada de ver cómo ajustan al sector privado mientras la política siempre mira hacia otro lado.Se manejan como si fuesen una sociedad aparte.
En el actual contexto, conviene recordar el sincericidio del ex gobernador pampeano Carlos Verna en plena campaña electoral y ante el binomio que luego ganó las elecciones presidenciales. Su reflexión podría resultar una confesión de parte condenatoria si la solidaridad no es de todos. "Nosotros los dirigentes siempre caemos parados, siempre tenemos un cargo, el problema son los millones de argentinos que pasan hambre", dijo el 17 de octubre pasado el inefable mandatario. No parecen ser tiempos para juegos dialécticos ni para el oportunismo frívolo.
Por esta tierra arrasada que Tristán Bauer puso en pantalla, camina ahora Alberto Fernández, como si fuera un Quijote, enarbolando un ajuste gigantesco que debe ofrecerle como bandera de negociación al Fondo Monetario Internacional y a los acreedores privados. Es la llave para poder obtener una postergación en los plazos y quitas razonables en los montos de la deuda heredada. Y, al mismo tiempo, buscando fórmulas microeconómicas que se parezcan, aunque sea de lejos, a la promesa reciente de llenar los bolsillos de los argentinos.
El 2019 se despide dejando a millones de argentinos en la lona. Todos fuimos víctimas de una inflación imparable que aún augura otro capítulo negro para el 2020. Uno de esos sectores, visiblemente castigados fueron los jubilados, los más mansos de la película. Los que no cortan calles, ni tiran piedras. La crisis aguda del sistema público y de reparto, después de cuatro años bajo ataque sistemático del gobierno de Cambiemos, hoy por carácter transitivo desafía a la administración de Alberto Fernández. La herencia no podría ser peor. Los jubilados vienen de perder unos 20 puntos de poder adquisitivo en los últimos dos años. También sufrieron la quita de coberturas y derechos, como los medicamentos gratuitos, y fueron empujados a un endeudamiento masivo con la Anses, a tasas de interés que ahora los asfixian. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) se comprimió a menos de la mitad. La relación entre aportantes y jubilados se deterioró por el aumento de la desocupación y la informalidad laboral, al tiempo que se le crearon más obligaciones al sistema con la llamada Ley de Reparación Histórica.
Ahora Alberto Fernández debe desactivar ese escenario explosivo logrando al mismo tiempo que prime el principio de solidaridad en la emergencia, pero para que la solución sea fiscalmente consistente, debe haber equidad con todos. Pero la manta es corta y la nueva administración tiene que despojar a unos para cubrir a otros seguramente más desamparados. 
La aplicación de la fórmula debatida a los piedrazos en 2017 y que, por obra y gracia de la estampida inflacionaria macrista del 2019, les garantiza a los jubilados un aumento del orden del 11,4% en marzo y un 15 % para junio, está suspendida. Esta es tal vez la más contundente, injusta y dolorosa de las cuestiones. Siempre los jubilados terminan pagando los platos rotos que dejan los gobiernos de turno. El manual dice que las decisiones impopulares hay que tomarlas en los primeros cien días de gobierno.  
Esta vez, lo que se les retacea a unos va a parar a los bolsillos de los que cobran la mínima convertido en dos bonos por única vez de $5000. Uno llega con Papá Noel y el otro con los Reyes Magos. Son migajas pero es algo, si tenemos en cuenta que la canasta básica de un jubilado hoy se calcula en $37.815. Esto conforme a los datos que en el pasado 6 de octubre dio a conocer la Defensoría de la Tercera Edad, que timonea Eugenio Semino y que se elaboran relevando las demandas de una vida austera pero digna para un adulto mayor.
El resto de los jubilados, unos tres millones,  los que la reman por encima de los 20 mil pesos, tendrán que esperar que la discrecionalidad presidencial los incluya en sus oraciones. No hay certeza alguna acerca de cómo seguirá la evolución de los haberes.
¿Pero por qué vuelven a perder una suma importante los jubilados? ¿Deben ser ellos la variable de ajuste? ¿Es imprescindible que sea de esa forma? ¿No había otras sugerencias para hacer a un costado el colapso fiscal? . Lo que ocurre, es que los fondos de los jubilados, la ANSES, han venido financiando todos los vacíos de recursos en el Estado.
Esta suspensión de actualización de los haberes,solamente calificaría para los haberes jubilatorios, ya que los salarios de funcionarios estatales (gubernamentales, legislativos y judiciales), que, en su mayoría, rondan entre los 100.000 y los 500.000 pesos mensuales, seguirán actualizándose en sintonía con la inflación y la evolución salarial.Una vez más, frente a un ajuste, sectores estatales suelen aparecer como los afortunados de siempre. 
Para el senador radical Luis Naidenoff,  "el programa de este gobierno es un ajuste brutal que pagan los jubilados".
Lo que parece quedar en claro para el gran universo de abuelos, es que  en ningún caso, ni por la bendición de un decreto, ni por nueva fórmula de ajuste debidamente debatida en el Parlamento, los ingresos recuperarán, ni ahora, ni a los 180 días de plazo que se pide, el nivel que garantiza el cálculo de indexación que, haciendo un mix de salarios e inflación, permitía cuanto menos permanecer a flote en el mar encrespado de la economía.
Los especialistas coinciden en que la suspensión del sistema de movilidad jubilatoria va a desencadenar una avalancha de juicios contra el Estado. Esto es inexorable porque la ley aprobada en medio de la batalla campal en la Plaza de los dos Congresos ya ha comenzado a generar efectos sobre el primer semestre de 2020.
Teniendo en cuenta que el ajuste de marzo expresa la evolución del tercer trimestre de 2019 y el de junio, el cuarto del mismo año, estos porcentajes pueden considerarse ya un derecho adquirido. En ningún caso lo que se decida para enmendar esta situación debería ser inferior a ese monto, pero no hay que hacerse ilusiones.
Para el titular de la Defensoría de la Tercera Edad asegura que la suspensión de la movilidad por 180 días es una medida absolutamente grave porque rompe el esquema del sistema previsional que se basa en la proporcionalidad y la equidad.
Pero el escenario marca que la plata no está y el sistema está quebrado porque los últimos gobiernos han metido la mano en la caja para financiarse y llenar al ANSES de Leliqs.  Los especialistas lo que ven venir  en el corto plazo es un acelerado achatamiento de la pirámide de ingresos. Lo que pasa a distribuirse no es la riqueza sino el ingreso. En síntesis, se convoca a ser solidarios compartiendo pobreza.
También hay que señalar que según datos de Anses, la mayoría de los jubilados y pensionados tomaron créditos. El organismo otorgó cerca de 4 millones durante la campaña, tras su relanzamiento. Y la imagen general tampoco es la excepción. Según el Banco Central, el 51% de los argentinos está endeudado, la mayoría con la tarjeta de crédito. Para aliviar un poco la situación, el titular de la Anses, Alejandro Vanoli, informó que se "va a bajar la tasa de interés de los créditos que brinda el organismo del 42% (promedio) al 31%". A su vez, confirmó que "durante enero, febrero y marzo no se pagarán las cuotas de dichos microcréditos". "En marzo, todos van a percibir el aumento", dijo y dio por cerrada la discusión.
Un lúcido observador escribió en la web: “El que recibe $200.000 de sueldo en la Casa Rosada le pide a los legisladores que ganan $300.000 que voten una ley para que el que gana $30.000 nada reclame y sea solidario con los que viven de los planes”.
A los legisladores se les había "olvidado", pero para frenar la tormenta, el Presidente tuvo que salir a decir que ampliará las sesiones extraordinarias para derogar las jubilaciones de privilegio. Es una forma de acercar unas gotas de justicia en medio de un mar de broncas. Con siete millones de jubilados chapaleando entre la pobreza y el desconcierto, sostener indemnes y, fuera de todo esquema de pretendida solidaridad a buena parte de la dirigencia que nos trajo hasta aquí, es absolutamente intolerable. Es una puñalada al sentido común y contradice de manera flagrante todos los argumentos que en estas horas bajan desde el poder para alinearnos detrás de un plan que todavía cuesta comprender adónde nos conduce. Lo real, es que oprimir a la clase pasiva siempre resulta indecoroso ante la mirada popular y eso tiene un costo. 

domingo, 22 de diciembre de 2019

Tormenta sobre el sistema jubilatorio

Fiel a su estilo provocador, Patricia Bullrich salió a torear al Gobierno por el proyecto de reforma previsional en la emergencia. La ex funcionaria advirtió que con los cambios en las jubilaciones que se establecen, el proyecto solo recibirán aumentos quienes cobran la mínima, y recordó los incidentes que se produjeron dos años atrás frente al Congreso, en la violenta protesta contra la reforma previsional. "Las 14 toneladas de piedra que nos tiraron se las tendrían que devolver una por una, duplicadas, a ellos", disparó.



Sin embargo, Bullrich no es el mejor ejemplo para dar consejos sobre el tema, ya que su medida más recordada fue el recorte del 13 por ciento a los salarios de los trabajadores estatales y jubilados, medida que tomó cuando era ministra de Trabajo del gobierno de la Alianza.   
No obstante, sus declaraciones encendieron la mecha de una fuerte polémica, a la que se sumó la diputada Elisa Carrió, señalando que el gobierno de Mauricio Macr había establecido "un esquema de actualización” de las jubilaciones y que se había hecho cargo de los juicios pendientes. Los bonos los cobran los que no aportaron”, señaló sobre los beneficiarios.
Frente a este escenario tormentoso, el presidente Alberto Fernández se vio obligado a salir a parar la pelota a través de las redes sociales. Intentando aplacar los ánimos, señaló que durante los próximos 180 días, se fijará el modo de actualización de las jubilaciones. "Hasta entonces, estableceremos incrementos trimestrales preservando que no se sigan deteriorando los ingresos de nuestros adultos mayores", aclaró.
No obstante, al no conocerse los montos de actualización que se aplicarán, los casi tres millones de jubilados afectados por la medida temen quedar más rezagados ante la inflación que durante la etapa del macrismo. Presionado por la oposición, el Presidente además anunció un proyecto para eliminar las jubilaciones de privilegio que en algunos casos representan sumas obscenas. Hay que recordar que Mauricio Macri amagó a tomar por ese camino, pero no lo concretó. Parecía que Alberto continuaría por igual sendero. Sin embargo, el escándalo fue muy fuerte cuando, en medio de una emergencia y reclamo de solidaridad, el Poder Judicial y el Servicio Exterior de la Nación mantenían sus jubilaciones de privilegio. El clamor de la sociedad llegó hasta los umbrales de la Casa Rosada, y en un hilo desde su cuenta en la red Twitter, el Presidente anunció que habrá un nuevo régimen sin jubilaciones de privilegio.
Las redes sociales además reaccionaron señalando que si el país se encuentra en crisis y todos los argentinos deben poner el hombro,  por qué los funcionarios, legisladores y jueces no hacen un aporte a la Nación, resignando un porcentaje de sus haberes.
El conflictivo panorama tiene que ver con que el Gobierno definirá en en un plazo que se tomará, qué ocurrirá con los haberes jubilatorios en el período de 180 días en el cual estará suspendido el sistema de movilidad.
Otro tema no menor y muy criticado durante la gestión de Mauricio Macri es que los aumentos de la fórmula tienen un retraso de 6 meses lo que en épocas de inflación creciente perjudica a los beneficiarios del sistema. Así es que los jubilaciones y prestaciones sociales están hoy un 20% por debajo del valor que tenían en septiembre de 2017.  
La decisión de actuar con discrecionalidad y segmentar al universo de los pasivos para definir las próximas subas, es una verdadera bomba de tiempo. Para los especialistas, podría desencadenar una ola de demandas judiciales por parte de quienes sean marginados u obtengan, eventualmente, menores compensaciones que otros. 
Hay que tener en cuenta además, que la Corte Suprema determinó,más de una década atrás, que esa política de diferenciación según el nivel de ingresos, que fue adoptada en los primeros años de la gestión de Néstor Kirchner, con la meta de llegar al equilibrio fiscal, es inconstitucional. 
La medida más inmediata para los jubilados de menores ingresos es el pago de un bono de hasta $10.000 en dos cuotas iguales: una se abonará este mes y la otra, en enero.
El bono será cobrado por los pasivos que cobran el haber mínimo, hoy de $14.068; son aproximadamente la mitad de los 5,7 millones de beneficiarios. También lo recibirán quienes tienen prestaciones no contributivas.
Entre otras cosas, se les pagará un monto inferior a $5000 a quienes tienen un haber de entre $14.068 y $19.068. E l monto que percibirán será la necesaria para completar la segunda de estas cifras. Así, se evitará que quienes hoy cobran algo más que la mínima no pasen a cobrar menos este mes y el próximo. Por ejemplo, quienes perciben $17.000, recibirán $2068 cada mes. Y quienes tienen un ingreso de $18.500, cobrarán $568.
No obstante si miramos hacia el futuro, la medida oficial implica que no se otorgará el incremento de 11,6% previsto para marzo con alcance para todos los jubilados y pensionados. Ese porcentaje es el resultado de aplicar la fórmula de la ley 27.426, cuando se observa lo ocurrido con la inflación y los salarios (las dos variables de la fórmula) en el segundo trimestre de este año. Según lo estimado, la recomposición de marzo iba a significar un aumento real de los ingresos (una mejora con respecto a la inflación esperada del primer trimestre de 2020), tras una caída del poder de compra, que este año sería de 2,5%.
En el actual escenario de crisis, restricción fiscal y con esas previsiones sobre el esquema de ingresos, el objetivo de suspender la ley de movilidad es reducir el nivel de gasto que le insumiría al Estado cumplir con lo establecido. Más allá de cuál será el tamaño de la suba que se otorgará, el proyecto define que se atenderá "prioritariamente a los sectores de menores recursos", un concepto que expresó el ministro de Economía, Martín Guzmán.
Entre 2002 y 2006, cuando solo se disponían subas para el haber mínimo, esa política de diferenciación provocó que quienes cobraban algo más sufrieran pérdidas de hasta 40% en el valor real de sus ingresos. El tema se resolvió en la Justicia, donde se les dio la razón a los pasivos afectados. Además, la Corte Suprema ordenó, en el caso Badaro, la aprobación de un sistema de movilidad que abarcara a todos.
Observando el actual panorama, la política de segmentación que podría repetir la gestión de Alberto Fernández, ya comenzó a levantar olas. Los asesores admiten que el riesgo de la judicialidad es alto y fue analizado, pero dicen confiar en que esta vez podría no haber cuestionamiento, por la previa declaración de una emergencia previsional. Y agregan que para junio próximo ya habría una nueva fórmula, algo de lo cual desconfían las primeras espadas de la oposición.
Otro factor urticante, es el hecho de que se estaría suspendiendo una suba, la de marzo, destinada a compensar un daño que ya ocurrió y dejó rezagados los salarios previsionales. Existe una decisión judicial vinculada con eso: tras analizar una demanda contra la ley de movilidad aprobada en 2017, jueces de primera y de segunda instancia entendieron que la nueva fórmula no debió haberse aplicado ya en marzo de 2018, porque se estaba compensando la inflación de un período que ya había pasado al aprobarse la nueva ley. Ahora, se dejaría sin efecto una recomposición que está basada en lo ocurrido en un período del actual 2019, cuando la ley de movilidad estaba plenamente vigente.
Así es que los jubilaciones y prestaciones sociales están hoy un 20% por debajo del valor que tenían en septiembre de 2017. Para remediar este perjuicio el primer aumento trimestral –el de marzo- debería aplicarse por el devengado del tercer y cuarto trimestre. Por esa vía  se recuperaría parte de la pérdida inicial de la anterior fórmula.
Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, aconsejó que “debe contemplarse claramente que durante los 180 días de suspensión de la movilidad, todos los jubilados y pensiones deben recibir porcentajes de reajustes superiores a los que les garantizaba la ley suspendida. De no respetarse esta medida, nos encontraríamos en un escenario muy similar al que se generó en 2017 con el “factor empalme”. Además, agregó Semino, “ debe respetarse los criterios de proporcionalidad y equidad para evitar la litigiosidad del sistema”.  
De aprobarse el proyecto de ley, al igual que resto de las jubilaciones y pensiones, el aumento de marzo  de todos los jubilados de esos sectores– que ya está casi devengado porque corresponde al período julio-diciembre- quedará suspendido. Y todas las prestaciones recibirán un aumento por decreto cuyo alcance y magnitud dependerá de lo que decida en ese momento el Ejecutivo.
Lo que no dice el proyecto de ley es que, en ningún caso, el aumento de marzo de los regímenes especiales podrá ser inferior al incremento que corresponde a la movilidad propia de cada régimen para evitar que el próximo incremento por decreto termine de aplicarse en forma retroactiva. Y sea inferior al de la movilidad devengada o de la inflación. El Gobierno debe encontrar un camino de equidad para resolver la cuestión, caso contrario cosechará mayor discordia, en momentos en que se necesita un escenario de consensos.

Vidal con novio periodista, decidirá si juega la dura interna en Cambiemos

 Ahora lo primero que hará Vidal es irse de vacaciones. Recién a su regreso, hacia mediados de enero o febrero, comenzará a definir su futuro en medio de un verdadero tembladeral en su partido, donde muchos ambicionan quedarse con su corona.



Con dudas si va a disputar el liderazgo político de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, el amor llegó a la vida de María Eugenia Vidal. La ex gobernadora y el periodista deportivo Enrique Sacco fueron fotografiados por la revista Caras (foto) cuando salían de una parrilla del barrio de San Telmo. La ex mandataria tiene 46 años y Sacco, 51. Se conocieron el 3 de agosto de este año en el programa de Mirtha Legrand. Allì nació una suerte de flechazo. El rumor estaba flotando en el ambiente hace meses, pero Vidal cuidó las formas y guardó el secreto mientras estaba en funciones. María Eugenia Vidal se separó de Ramiro Tagliaferro, intendente de Morón, en marzo de 2016 luego de un matrimonio de 18 años y tres hijos en común. Conviene recordar que Enrique Sacco quedó viudo de la periodista Débora Pérez Volpin en febrero de 2018, tras una intervención quirúrgica “imprudente y negligente” del endoscopista. El hecho cobró gran notoriedad por el perfil de Pérez Volpin, que además se aprestaba a incursionar en la polìtica de la mano de Martín Lousteau, 
Vidal y Sacco en su primera salida social eligieron comer en La Brigada, una reconocida parrilla ubicada en Estados Unidos, entre Bolívar y Defensa. Los acompañaban la ex ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, y su marido, Federico Salvai, quien fue jefe de Gabinete. 
La flamante pareja se conocieron la noche del sábado 3 de agosto en la mesa del programa “La noche de Mirtha”. Vidal. Aquella vez, la gobernadora, se sentó a su derecha. Sacco, enfrente, a la izquierda de la conductora. Según informaron fuentes cercanas a la ex funcionaria, ese día entablaron el primer contacto en el que acordaron reencontrarse después de las elecciones. Compartieron cenas y de a poco la relación empezó a convertirse en murmullo periodístico.
 
Ahora lo primero que hará Vidal es irse de vacaciones. Recién a su regreso, hacia mediados de enero o febrero, comenzará a definir su futuro en medio de un verdadero tembladeral en su partido, donde muchos ambicionan quedarse con su corona.
Vidal apunta a ponerse al frente de una mesa bonaerense de Juntos Cambio. Estará en esa mesa, pero no necesariamente como la conductora. Ella ha prometido comandar la oposición frente a Axel Kicillof, pero en la carrera hay muchos anotados. El primer es el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que cuenta con el respaldo de su primo, el ex presidente. No obstante, habrá otros competidores. En la lista para suceder a Vidal están también el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, y el de Mar del Plata, Guillermo Montenegro. Hay quienes sostienen que el juego de tronos recién empieza.
Separada hace tiempo del ex intendente de Morón Ramiro Tagliaferro, Vidal residió mientras era gobernadora en una base militar. Así que la resolución de su vida cotidiana no será un tema menor. "Hasta febrero no quiere hablar, aunque va a seguir en política", disparó un dirigente que la siguió de cerca a sol y sombra.
En su círculo íntimo, advierten que  Vidal está cansada de las intrigas del PRO, por lo que no estaría al frente de una mesa política opositora en la provincia de Buenos Aires. "Puede que se siente a la mesa, pero como una más", advierten.
Si esto finalmente ocurre, se abre una línea sucesoria: ¿qué dirigente del PRO retomará el camino que ella comenzó y que los condujo a gobernar durante cuatro años la provincia de Buenos Aires, históricamente gestionada por el peronismo? Ya hay varios anotados y son todos del PRO. Por ahora, el radicalismo bonaerense no jugó ninguna carta en esa disputa.
El número uno es Jorge Macri, uno de los intendentes del PRO que fue revalidado sin problemas en su distrito, con porcentajes nada despreciables en medio de la debacle general. Además, tiene el respaldo de su primo, que quiere desplazarla en favor de alguien de su confianza. Jorge Macri fue de los primeros en armar el PRO bonaerense y, en 2015, tuvo una sorda disputa con Vidal para ver quién sería el candidato a gobernador. Hay que reconocer que una vez que se resolvió en favor de ella, el intendente de Vicente López se alineó y no le presentó internas en estos cuatro años. 
Distinto fue la disputa de Vidal con Emilio Monzó, que ya no parece tener retorno. El ex titular de la Cámara de Diputado ya mostró los dientes y todo indica que buscará tallar en el territorio bonaerense, como ya demostró en el primer acto que hizo en Florencio Varela, uno de los nichos más fuertes del peronismo.
Con la misma estrategia de Jorge Macri, aparece el intendente de Tres de Febrero, Andrés Valenzuela. Pero podría tener dos competidores dentro de los históricos del PRO. Uno es Grindetti, quien salvó la intendencia de Lanús luego de un muy mal resultado en las PASO y ahora buscará también tener su lugar en el armado provincia. El otro es Guillermo Montenegro, quien se impuso en las elecciones en Mar del Plata y va por más. Las vacaciones y el descanso, le aportarán a Vidal una mirada serena para resolver su futuro político. Además tendrá tiempo de observar los primeros pasos de Kicillof, para decidir luego si entra a la cancha a marcarle el paso al gobernador.

Con la sensación térmica 2001

Mauricio Macri ha dejado un país con respirador artificial. Se parece mucho al del 2001. La diferencia es que en el conurbano no están las ollas populares humeantes. Han sido reemplazadas por los comedores, totalmente desbordados. Son la expresión acabada que el hambre y la pobreza calan muy hondo.



Basta con decir que hay más de 15 millones de personas virtualmente fuera del sistema. La herencia del hambre marca el fracaso del gobierno saliente. Resolverlo es el desafío del entrante. No resultará sencillo. Si como dijo Alberto Fernández : “el Estado todo está dispuesto a priorizarlo y abocado a resolverlo”, es probable que el primer paso sea que la pobreza no se incremente.   
La foto es la síntesis de 10 años de un país sin crecimiento, visiblemente agravado en la gestión macrista, donde las recetas neoliberales comprometieron el futuro. Demasiada parálisis, en medio de un escenario de inflación galopante que se lleva todo puesto y promete 45% para el 2020, con una deuda por el momento impagable porque el Banco Central está famélico de reservas.   
Las pálidas abundan, pero hay esperanza. La madurez política es la medicina para salir a flote. 
Si nos tiramos de cabeza en el pasado, observamos que primero Eduardo Duhalde y luego Néstor Kirchner, vivieron angustias similares. Fueron los pilotos de tormenta de esa gesta, pero finalmente lograron sacar al país del fondo del abismo.
Esta vez, como un déja vu, Duhalde y Alberto se reunieron para intercambiar experiencias. El ex presidente le dijo a Fernández que la situación es muy parecida a la que le tocó vivir. Lo primero que le recomendó, es mantener bajo el más absoluto secreto las conversaciones sobre la deuda externa. Es la fórmula para no despertar la voracidad de los mercados y sobresaltar al dólar. El veterano caudillo de Lomas de Zamora, quien supo comandar un ejército partidario que luego le entregó en bandeja a Kirchner, sostuvo que hay que actuar con rapidez. Cada día que pasa hay menos tiempo. Pero le transmitió que le entusiasma este comienzo  y que se haya hecho de la manera que se hizo.
Aludió a los gestos de convivencia democrática de Macri y Fernández. Fueron como una caricia para ir cerrando la grieta. Tanto el abrazo de Luján y luego el del Congreso, representan las buenas señales para iluminar un camino espinoso. Hacen recordar al gesto de convivencia de Perón y Balbín, que se dio en la vieja casona de la calle Gaspar Campos, en Vicente López. Hoy Perón, Balbín y Kirchner no están, tampoco Alfonsín que hizo su gran aporte, pero Fernández se parece mucho a aquel Néstor. Se mueve con rapidez. Da la impresión que hace 2 meses que gobierna. Como le recomendó Duhalde, es probable que apure el paso, para ir demalezando el terreno. Quiere cuanto antes, que el Congreso le apruebe leyes fundamentales. Son los tres proyectos  para declarar la emergencia económica, social y sanitaria.  En la Casa Rosada, apuestan a sancionar el paquete entre el miércoles y el jueves. Es una herramienta fundamental hasta que se apruebe el Presupuesto.
Mientras tanto, todos los ojos del nuevo gobierno están puestos en la deuda externa. "Los muertos no pagan", solía decir Néstor Kirchner cuando se le presentaba la pesadilla de afrontar el compromiso con los acreedores. Alberto Fernández ha tomado su ejemplo. Para pagar la deuda es necesario generar capacidad de pago y para ello se tiene que recuperar la economía. La  idea  que se fogonea, es tener dos años de gracia para que los motores de la producción generen los dólares genuinos. Esa misión se le ha encomendado al flamante ministro de Economía, Martín Guzmán. Se ha lanzado la idea de un programa que tienda a frenar la caída de la economía, apunte a la sustentabilidad fiscal, ponga eje en la producción, el conocimiento y la atención de los más vulnerables. 
El nuevo Presidente comenzará a recorrer su camino  con los dos grandes desafíos con los que se juzgará su gestión. Deberá evitar un default completo de la deuda argentina y lograr bajar los índices de pobreza, inflación y la inestabilidad cambiaria, un frente en el que Mauricio Macri fracasó rotundamente.
Sólo dominando estos frentes tormentosos, Fernández podrá lograr lo que, en el fondo, se le demanda: que la Argentina vuelva a crecer después de 10 años de estancamiento crónico. Alberto recibirá una economía paralizada desde 2010, con altibajos de períodos anuales de crecimientos y caídas, y tres recesiones vividas en nueve años. Esto incluye tanto el último período presidencial de Cristina Fernández de Kirchner y los cuatro años de Mauricio Macri. Demasiado tiempo de inclemencias.
Hay quienes sostienen que Alberto Fernández planteó su estrategia en el corto y largo plazo. El primer tramo será hasta abril. Y el otro, hasta el fin de su gestión. 
Con un gesto de modestia,  el Presidente pidió la ayuda de todos para los tiempos difíciles que vienen. Con eso ayudará a su aún indescifrable ministro de Economía. Martín Guzmán tendrá la delicada misión de evitar un default total del país antes de abril de 2020.
La situación es realmente dramática, ya que para mayo, cuando vencen casi u$s7.500 millones, ya no habrá dólares para atender los compromisos de deuda. Y si no hay acuerdo, el país caerá en un nuevo y humillante default. En consecuencia, se convertirá en una suerte de paria internacional del que le costará décadas volver. 
Guzmán tiene esa cruz sobre sus espaldas. Deberá llegar a la meta en tiempo y forma, y de la manera más entera posible para el país, con las negociaciones con los acreedores cerradas y presentadas en los principales mercados mundiales. Será fundamental un escenario con una estructura macroeconómica creíble para los operadores. Esto es, que realmente pueda convencer el mundo financiero internacional, de la buena fe de los compromisos que se firmen y de las reales posibilidades de pago que demuestre la Argentina mejorando sus números a través de un crecimiento que debe comenzar a la brevedad.
Lo bueno es que el gabinete de Alberto, es el sector más desideologizado del gobierno.Pero el temor de muchos albertistas, especialmente los tienen responsabilidades importantes en los diferentes ministerios y el Poder Legislativo, donde talla Sergio Massa, es que desde el kirchnerismo puro y duro en algún momento se presione por medidas de amplio espectro populista, de las que, en estas épocas, no tienen posibilidades reales de financiamiento ni acompañamiento político. Por el contrario, donde habrá que poner todas las energías, es en trabajar de manera rápida, concisa y con los mayores consensos, en la búsqueda de una salida rápida que permita encontrar la luz al final del túnel.
 

Del industricidio a una caja que no alcanza para sueldos y aguinaldos

Hubo además un pasaje épico, que emocionó a los presentes y despertó un cerrado aplauso. Fue cuando para cerrar Kicillof apeló a una frase del ex gobernador de la Provincia, Antonio Cafiero, y dijo: “el que sueña solo, solo sueña. El que sueña con otros, hace historia”.



Con un discurso más técnico que político y sin utilizar términos agraviantes para la gestión anterior, Axel Kicillof apeló a su mirada fría de economista para paralizarle el pulso a la Legislatura Bonaerense. Lo hizo con números concretos. Dijo literalmente que la caja de 25 mil millones de pesos que le deja María Eugenia Vidal, no alcanza para pagar los compromisos de los próximos 30 días, incluidos sueldos y aguinaldos. De esa manera, y en un discurso que duró poco más de una hora, pulverizó el balance que había dado a conocer la ex mandataria hace unos días y encima denunció un verdadero industricidio ocurrido en los últimos 4 años, producto de políticas negativas implementadas por el gobierno nacional. Hubo además un pasaje épico, que emocionó a los presentes y despertó un cerrado aplauso. Fue cuando para cerrar Kicillof apeló a una frase del ex gobernador de la Provincia, Antonio Cafiero, y dijo: “el que sueña solo, solo sueña. El que sueña con otros, hace historia”.
 
Kicillof hizo gala de su experiencia como ex ministro de Economía. Mostró un total conocimiento del terreno y por momentos sin apelar a la lectura,  agregó que necesita para enderezar el barco, como mínimo unos 50 mil millones de pesos, que incluye los pagos de salarios y proveedores. El flamante gobernador arrancó con un largo diagnóstico de la situación de la provincia y aseguró que en la elección de octubre se impuso "una idea de una provincia productiva y no especulativa". Habló además de "una provincia solidaria con un estado presente, comprometida y cercana".
Por momentos, buscó avanzar con un tono moderado y conciliador. Incluso explicó que los problemas de la provincia exceden la gestión de Vidal. "Sabemos que hay problemas estructurales", dijo.
No obstante, los cuestionamientos fueron profundos, en especial en términos económicos. Aseguró que la provincia se encuentra en emergencia financiera y se focalizó en la cuestión de la deuda a la que calificó como "comprometida y preocupante"
Al poner sobre la mesa las cifras crudas del endeudamiento, disparó que la deuda pasó de 9.362  a 11.300 millones de dólares, es decir, una suba del 20%. Además calificó como "ruinosa" la administración de la deuda de la provincia. También aseguró que durante la gestión de Vidal, Buenos Aires terminó subordinada a un plan de valorización financiera.
Cuando le llegó el turno al Banco Provincia aseguró que se redujo la parte de los préstamos al sector privados en un 11% y que por el contrario crecieron en un 15% los activos afectados a títulos públicos."El banco dejó de prestarle a las Pymes, la industria y al sector agropecuario para convertirse en el mayor comprador de Lelic y títulos públicos al gobierno nacional", aseguró.
En una línea similar a lo expresado por Alberto Fernández pero desde su rol de economista, Kicillof no necesitó leer para dar números y razonar en profundidad la situación de la Provincia. “La gente no quiere persecuciones, ni un Estado ausente y distante. No queremos que se culpe a las víctimas de la situación económica. No queremos un estado que no sana, no cuide y no contiene”.
Una de las ovaciones más grandes fue el anuncio de que dejará sin efecto el aumento tarifario en la luz que iba a llevarse a cabo a partir de enero. “Si una tarifa no puede ser pagada por un jubilado no es tarifa, es saqueo”, manifestó. 
Otro momento de aplausos fue cuando se dirigió a los intendentes para dejarles en claro que “no venimos a gobernar desde el centro, vamos a gobernar con todos los municipios”.
Como lo veíamos asegurando en artículos anteriores, Kicillof ratificó que quiere una provincia “productiva y no especulativa. Solidaria y no egoísta”. Pese a que aseguró que en los próximos días iba a presentar una radiografía de la situación actual de la Provincia, el gobernador realizó un análisis extenso y adelantó varios puntos dejando en claro que en los últimos cuatros años “no se mejoró nada y se agravó todo”.
En otro de los pasajes de su discurso, Kicillof puso en claro que el programa económico que llevará adelante “suele perjudicar a algunos y beneficiar a otros, pero hay sectores que se enriquecieron mucho. El industricidio y la pérdida de derechos afectaron a la Provincia y los bonaerenses no fueron protegidos.
El gobernador habló, además, de lo preocupante de una Provincia con una deuda que “subió un 20 por ciento en cuatro años” y que cuenta con “5.5 millones de pobres, con un 40 por ciento de chicos que asisten a comederos y una clara emergencia alimentaria”. En esa línea aseguró que “lo mejor para terminar con el hambre es dar trabajo”.
Como parte de lo referido a Educación, el mandatario fue claro: “No esperen ver a un gobernador que ataque a los maestros”. Minutos después pidió un homenaje para Sandra y Rubén, loas maestros que murieron en Moreno producto de una pérdida de gas como consecuencia de la ausencia estatal.
En una de las partes más acaloradas de su discurso, Kicillof habló de la pérdida de trabajo que hubo en estos últimos años y dejó en claro que “no son números. Son personas. Hombres y mujeres. Empresarios, trabajadores, productores, comerciantes. Personas de carne y hueso” y le rindió homenaje a dueños de las pymes que “sobrevivieron pese a las dificultades producto de su creatividad”. E instó a los legisladores a embarrarse para contener y proteger el tejido productivo”

Kicillof asume con la cruz de la deuda

Apenas se siente en el sillón de Dardo Rocha, el flamante gobernador Axel Kicillof tendrá que resolver de manera urgente los frentes de conflicto que deja abiertos la gestión de María Eugenia Vidal. En la lista asoman vencimientos de deuda, pago a proveedores, emergencia alimentaria, escolar, y paritarias. La más urticante, será la negociación con los gremios docentes, donde los salarios están muy atrasados. Es un paso crucial para que las clases comiencen en tiempo y forma.



Solo el mes que viene, Axel Kicillof deberá enfrentar vencimientos por 725 millones de dólares. A los que se suman otros 1.980 millones de dólares el resto del año. Por eso, los especialistas sostienen que el proceso de  renegociación es casi inevitable, y deberá como mínimo, extender el plazo para los vencimientos de capital y compatibilizar la capacidad de pago con el cronograma de pagos.
Fuentes cercanas al flamante gobernador aseguraron que esta renegociación irá por los mismos carriles que el plan que encarará a nivel nacional el ministro de Economía, Martín Guzmán frente a los acreedores extranjeros.  
De acuerdo al cronograma de vencimientos que dejó Vidal, el año 2020 es el más explosivo con un total de 2.705 millones de dólares de vencimientos, de los cuales el mayor monto se concentra en el primer semestre del año. La deuda pasó de representar el 53% al 87% de PBI provincial entre 2015 y 2019, con el agravante de que en su mayoría fue emitida bajo Ley Nueva York, lo que hace imposible que vaya a un estiramiento de los plazos o reperfilamiento como el que Lacunza anunció cuando asumió como ministro de Hacienda de la Nación.
En este caso la solución no puede ser un reperfilamiento como el que decidió unilateralmente el Estado nacional en agosto, dado que la gran mayoría de la deuda de la Provincia es con acreedores privados bajo ley extranjera y por tanto requiere un acuerdo voluntario. 
Para que se tome una real dimensión del compromiso, solo de capital de deuda en la primera mitad de 2020 se concentran pagos por 1450 millones de dólares. De ellos los más importantes son en enero, cuando venzan unos 600 millones de dólares, en mayo con 150 millones de dólares y en junio, con unos 700 millones de dólares. A estos se suman otros 670 millones de intereses. En la segunda mitad del año, en cambio, vencen 50 millones de dólares de capital y 535 millones de dólares de intereses.
"Con una deuda que alcanzó los US$11.907 millones al segundo trimestre de este año, Buenos Aires es la Provincia más comprometida del país. Su deuda equivale al 84% de sus ingresos anuales, cuando en el promedio de las provincias es 52%. El 77% está en moneda extranjera y en lo que resta de 2019 tiene que pagar US$ 329 millones", detalló la consultora Elypsis.  
Para Elypsis es "casi imposible" que Kicillof pueda pagar las deudas de la provincia porque la recaudación provincial llegó a octubre con 20 meses ininterrumpidos de caída. Con cada vez menos ingresos, hacer un ajuste adicional sobre el gasto público podría hacer caer incluso más la recaudación y terminar generando más déficit.
En este sentido, la consultora especificó que "en nuestro escenario base de proyecciones económico-financieras, no se vislumbran en el corto plazo condiciones para una recuperación real en la recaudación de la Provincia" "Teniendo en cuenta el ajustado cronograma de pagos al que se enfrentará la Provincia en los próximos meses, la dificultad para refinanciarse en el actual contexto y la magnitud del ajuste fiscal que se requiere para estabilizar la deuda, la renegociación de la deuda de PBA será difícil de eludir".  
Otro tema que inquieta a Kicillof, es el agujero financiero que Vidal le deja con los proveedores de organismos como IOMA y que aún sus colaboradores no terminan de dimensionar. La hipótesis es que hay prestaciones que dejaron de pagarse hace seis meses. Un  ejemplo palpable, es que la semana pasada los médicos de La Plata cortaron la atención por 24 horas para forzar el pago de los honorarios de septiembre. Lo mismo ocurre con los farmacéuticos y con otros prestadores como los acompañantes terapéuticos y psicólogos, a quienes no se les paga hace meses. Incluso hasta la entrega de remedios oncológicos está cortada.
Vidal aseguró el martes que le deja a Kicillof una caja de 25 mil millones de pesos para afrontar el pago de sueldos, aguinaldos, jubilaciones y planes sociales de diciembre, más la actualización del Fondo del Conurbano que negoció con Nación. En este último punto, todavía no está claro de cuánta plata más se trata. 
También puso en claro que deja un rojo de 50 mil millones de pesos, un déficit también "menor al de 2015". Como con la deuda, los números son relativizados por el peronismo, que espera a tomar las riendas del gobierno para saber si no hay sorpresas y de cuántos fondos dispone en realidad.
Cuando cuente con la información certera, el nuevo gobernador enviará antes de fin de año a la Legislatura bonaerense el Presupuesto 2020 y la respectiva ley impositiva y la nueva ley de ministerios. También tiene en foco una serie de emergencias que podrían ir desde lo alimentario, lo educativo y lo productivo, aunque todavía no hay precisiones. Sí está claro que habrá un verano caliente con sesiones extraordinarias para los senadores y diputados bonaerenses.
La negociación paritaria es otro tema clave de la agenda  que Kicillof quiere resolver en el corto plazo para enfocarse exclusivamente en la gestión. Los docentes, estatales médicos y judiciales, que dejaron de ser atendidos por Cambiemos luego de la derrota en las PASO, aguardan con expectativa el desembarco del nuevo gobierno para dar comienzo a un proceso de diálogo que les permita recomponer el salario y el poder adquisitivo perdido por la inflación.
En el campo docente hay otro tema que preocupa al gobernador y es el pésimo estado edilicio de las escuelas. El Frente de Unidad Docente le acercará un detallado un relevamiento propio sobre la situación en los distritos. Kicillof trabaja en un plan para llevar adelante las obras más urgentes en las escuelas con proyección de inicio en el receso escolar.
En sintonía con el presidente Alberto Fernández, Kicillof necesitará motorizar una serie de medidas para evitar un diciembre "caliente", en especial en el Conurbano bonaerense donde todos los fines de año se alteran los ánimos. En esa dirección, con Nación y con los intendentes se trabaja a contra reloj para llevar contención con un bono de fin de año a trabajadores municipales, refuerzo en los comedores escolares y reparto de alimentos y cajas navideñas en los distritos y a las organizaciones sociales. Se cree que su plan de gobierno irá en linea con el de Alberto Fernández. Reactivar la economía y el consumo, aparecen en la mira de ambos.La esperanza está en marcha.