martes, 16 de octubre de 2012

La patota que atacó la UOCRA Varela venía armada para la guerra



Por Jorge Joury

Fue lo más parecido a una postal bélica. Numerosas armas cortas, cuchillos, barretas, palos, gomeras, bombas molotov y bidones de combustible, son algunos de los elementos que se secuestraron en poder de la patota de la UOCRA. La misma, que en minutos convirtió a Varela en un pandemonium.

Las fotografías de los automóviles quemados, aún humeantes, algunos de ellos con disparos incrustados sobre la chapa, son el mudo testimonio de lo que fue el día después del ataque a la sede gremial de la avenida San Martín. Por momentos, Varela se pareció a Beirut.

Quienes llegaron poco antes de las 8 del miércoles al distrito para abrir las puertas del infierno, contaban con un plan debidamente orquestado por elementos mafiosos, de adentro y de afuera. La prueba de ello es que hay hombres de Varela entre el medio centenar de detenidos. Se trata de individuos marginales, que brindaron la logística para que el golpe fuera lo suficientemente contundente y certero, como para provocar un escarmiento sin límites.

Lo que se dice en la jerga delictiva,"marcar la cancha". Toda la carne al asador para lograr el dominio territorial por el botín tan preciado de las cajas de la corrupción en las obras. Justamente allí, donde empresarios se ven obligados a pagar peaje, para no terminar tabicados por la "orga". De eso se trata. Ese es el motivo real del desembarco violento, que alteró la tranquilidad de un distrito que no conoce en su historia, antecedentes de tan extrema gravedad.

El propio secretario de Gobierno de la comuna, el doctor Andrés Watson quedó perplejo, cuando las autoridades policiales exhibieron el arsenal secuestrado."Por milagro no sufrimos víctimas de parte de los vecinos. Estas bestias ni siquiera tuvieron en cuenta que la Escuela 14 estaba en horario de clases. Cuando las cámaras de seguridad del municipio captaron las imágenes del ataque, se nos erizó la piel. Lo primero que pensamos fue en los chicos. Pero la reacción fue rápida y se instrumentó un plan relámpago con las fuerzas de seguridad, que nos permitió detener a estos miserables", señaló el funcionario.

El camión Mercedes Benz color rojo, en su caja amarilla, disimulada con el cobertor de una lona, ocultaba el cargamento más temible. Más de medio centenar de sujetos temerarios y con vocación de matar, de ser necesario. Se dice que entre ellos hay por lo menos diez barrabravas de la hinchada de Boca, que responden al sector de Mauro Martín, casi todos con antecedentes penales. Además, para la escalofriante operación se recolectaron hombres de Varela, Quilmes y Lomas de Zamora, algunos de ellos ex penitenciarios y dispuestos a "disciplinar" a quien se le cruce.

El doctor Watson calificó al episodio como "una lucha de bandas armadas, que pudieron haber provocado un baño de sangre. Afortunadamente las cámaras del municipio lograron detectar la zona por donde huían y se les hizo una encerrona. Es una postal para olvidar, inadmisible en democracia, pero debe ser un llamado de atención para extremar todos los cuidados en la seguridad interna".

Watson admitió que cuando los individuos fueron trasladados a la Comisaría Segunda, hubo que reforzar la vigilancia porque los grupos agredidos quisieron hacer justicia por mano propia y penetrar en la sede policial. Por estas horas, los 54 detenidos son sometidos a proceso judicial acusados de ataque en banda en poblado, con intento de homicidio.

CON EL PERFIL DE LA MAFIA

Para conocer los vericuetos de la lucha por el poder en el gremio de la construcción, no hace falta esforzarse mucho. Hay antecedentes en todos los archivos de los diarios del país. Pero siempre conviene tomar conocimiento de primera mano, es decir de los protagonistas. Allí uno encuentra, postales para el asombro y formas de convivencia casi prehistóricas.

Víctor Grossi es secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Construcción, regional Sur, un organismo escindido de la conducción nacional de la UOCRA que lidera Gerardo Martínez."Lo que ocurrió en Varela es lo que viene pasando en otros lugares del país, ya que el gremio está conducido desde hace tiempo por mafiosos, a los que poco les importan los trabajadores. Lo único que quieren es la caja y los negocios espurios. Nosotros le habíamos advertido al ministro de Seguridad bonaerense, el doctor Ricardo Casal, que esto iba a ocurrir. Pero las patotas de Martínez cuentan con impunidad absoluta", expresó Grossi.

"Nosotros tuvimos que construir un sindicato en la zona Sur, para protegernos de estos tipos, que son capaces de matar con tal de conseguir una porción de poder. El ataque a la sede gremial de Florencio Varela es el fiel reflejo de la lucha territorial. Como en diciembre hay elecciones, ya se están peleando para ver quien la tiene más grande y maneja la caja. Para cumplir con su cometido, estos dirigentes corruptos tienen una metodología absolutamente delictiva. Arman grupos de choque reclutando a ex presidiarios, barrabravas, borrachos y drogadictos. Esta metodología funciona desde Ushuaia a La Quiaca", aclaró Grossi.

Visiblemente molesto por los hechos de violencia que esta vez conmovieron a Varela, Grossi agregó que " los empresarios son permanentemente extorsionados en las obras por estos delincuentes. Sino les dan la cometa, les paralizan las obras. Esto ocurre, porque la mayoría de las empresas no respetan las mínimas normas de seguridad, ya sea la provisión de botines y cascos para los trabajadores. Donde los sujetos observan estas deficiencias, allí pasan la gorra. Por estas cuestiones, luego se suceden los accidentes laborales, que dejan un saldo de 300 muertos al año en el sector".

El dirigente gremial puntualizó que "en cualquier momento vamos a tener una tragedia de magnitud. El aguante, la violencia, la droga y el alcohol, no pueden seguir siendo las banderas de estos desalmados, que pegan y matan. Detrás de todo eso está la precarización laboral y la tercerización. La fábrica de la impunidad, con dirigentes millonarios y trabajadores empobrecidos".