miércoles, 12 de septiembre de 2012

La historia secreta del Hermano Pascual, el milagrero de Varela



POR JORGE JOURY

En Florencio Varela lo llaman "El Señor de los Milagros". El personaje responde al nombre Pascual Donato Morel. Pero para quienes lo siguen con devoción es el "Hermano Pascual". Una suerte de salvador pagano, al que se le adjudican miles de milagros. Por él han pasado ricos y famosos, como también los más humildes que lo ven, como una especie de "Mesías".

Penetrar en los meandros de la historia de este personaje de la mitología popular. es tropezar con el asombro. Algunos dicen que curó a "Pinky" , la célebre locutora de la TV, del cáncer que padecía. Y hasta se sostiene que fue la propia Lidia Satragno, tal el nombre de Pinky, quien le donó "El Campito", el predio de tres hectáreas donde hoy atiende este hombre, grueso de cuerpo, mediana estatura y larga barba blanca, de unos 25 centímetros.

Por lo que hemos podido averiguar, "El Hermano Pascual", nació en una de las cunas del chamamé, en la pequeña localidad santafesina de Villa Guillermina, un 17 de mayo de 1965. No obstante esta referencia, pocos saben con exactitud en que año desembarcó y por qué, en Florencio Varela, "la tierra prometida", como él suele llamarla.

Pascual está casado con Rosa Chávez y del matrimonio nacieron tres hijos: Cristian Damián, Alicia Rosalía y David Matías Morel. Hay quienes sostienen que tiene tres propiedades y que vive en la calle Quinquela Martín al 1.300.En materia de las donaciones que recibe - porque no cobra las consultas- se tejen muchas historias. Las cifras van de los 80 mil a los 100 mil pesos por mes, pero nada es certero y todo está supeditado a especulaciones.

Pascual tiene un notable parecido a "Pancho Sierra", nacido en la localidad de Salto en 1831, otro "milagrero" que supo crecer en la mitología popular, también con historias de sanaciones increíbles.

"ME CURO CON SOLO MIRARME"

Detrás de Pascual nace una estela de historias alucinantes." Me dijo lo que pasaba con solo mirarme y sin preguntarme nada. Me curó con la mirada. Destila paz y mucha fe", sostienen algunos de sus seguidores.

Este hombre que pertenece al capítulo de los misterios, tiene reglas básicas que no quebrantará jamás. Una de ellas es no decirle a nadie que deje de ir al médico, o que descarte de tomar cual o tal remedio. Tiene en claro que estas cuestiones lo emparentarían con la práctica ilegal de la medicina y Pascual no quiere comprar problemas.

Sólo receta yuyos y brebajes, en algunos casos, teniendo en cuenta que la mayoría de sus pacientes presentan enfermedades psicosomáticas, derivadas en su mayoría por conflictos emocionales. Pascual trabaja mucho sobre la psicología y la baja autoestima de las personas."Es un gran impulsor de energías. Irradia fe en sus ojos negros y profundos", se escucha decir con frecuencia.

A través de la mirada de sus pacientes y su experiencia de atender casi mil personas por día, Pascual sabe leer con precisión el grado de credibilidad que le reconocen quienes lo consultan. Y por ese camino trabaja en la recuperación de la fe perdida.

Lo visitan desde funcionarios, hasta empresarios, comerciantes y personas de las clases más humildes. Todos guiados por la convicción de que encontrarán en él, el bálsamo para curar sus males. Hasta el propio intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, se encuentra entre sus visitantes más asiduos, según se afirma.

EL CASO DE LA PEQUEÑA SOFIA

Detrás de Pascual hay muchas historias de sanaciones. Como el caso de la pequeña Sofía, una nena de un año que se moría debido a una infección de vesícula. A su padre, Javier, que vive en Escobar, después de agotar un abanico interminable de consultas, alguien le acercó el nombre del "Hermano Pascual". Javier no lo dudó. Se subió al auto y recorrió 130 kilómetros hacia Varela. Cuando llegó al distrito preguntó en la primera estación de servicio."Por allí. Se va a encontrar con un cartel grande del vivero y pasando la escuelita de colores, está " El Campito" y encontrará a Pascual, un barbudo, emponchado hasta las narices", le dijeron.

Después de largas horas de espera, Javier cumplió con su cometido. Había llevado una foto de su hijita. Eso le basto a Pascual, quien le puso la mano en el hombro y le señaló:" tenga fe mi amigo, que todo saldrá bien". A los pocos días, la niñita se sentó en la cama del hospital, con una sonrisa de dos plazas. Sofía había vuelto a la vida y hoy está sana, reconoce Javier.

LOS MISTERIOS DE "EL CAMPITO"

Para llegar a "El Campito", la tierra "santa" de Pascual, de unas 3 hectáreas, hay que hacer toda una travesía. Allí uno se topa con dos rejas corredizas, que limitan el ingreso a la propiedad para contener la invasión de fieles. María Esther es la portera y mano derecha de Pascual. La que da los turnos sobre números escritos a mano sobre una tabla de madera y la que hace las preguntas de rigor.¿Es la primera vez que vienen?...

Después llegan las indicaciones."Estacionen pasando los árboles". Caminando un trecho uno se topa con decenas de sillas de plástico blanco para la espera. En el mientras tanto, se escuchan las primeras frases que llevan a transitar por los caminos del misterio."Venimos porque Pascual nos curó de la mala onda y la envidia. Con solo mirarte, el hermano te cura", sostienen algunos. Otros afirman que por sus consejos obtuvieron trabajos. Y también están quienes aseveran haber salido de la depresión y la desesperanza, "a través de palabras curativas".No faltan además, los que desterraron una lumbalgia.

El mate gira como en rueda gaucha, mientras las personas se abastecen del pan casero y calentito que venden en el buffet, otra de las fuentes de ingreso en "Tierra Santa". Pero todos tienen sus miradas clavadas sobre el quincho, donde atiende el mano santa. Se escucha el "Aleluya", de los que fueron con sus guitarras, dándole un toque místico a ese paisaje de esperanza. Pascual atiende de miércoles a viernes y avisa los días martes sobre su rutina semanal. a través de una misa.

CON EL DON NATO DEL SANADOR

Para llegar al hermano Pascual hay combis que parten desde el centro de Varela, así como los viajes se proyectan desde diversas zonas del conurbano, de provincias como Córdoba. Entre Ríos, Chaco y Santa Fe, además de países limítrofes como Paraguay.

En verano por ejemplo, hay gente que pasa la noche en el lugar para ganar los primeros turnos al otro día. El hermano Pascual no estudió el sacerdocio, pero sí el ministerio del acólito, una suerte de dependencia directa de la Iglesia Católica, que no produce una postura clerical en la persona. Puede ayudar, pero no predicar. Sería algo así como un diácono, un ser que ha recibido el primer grado del sacramento del Orden Sacerdotal y que su fin es ayudar al obispado.

Aunque no cumple las mismas funciones de un cura, Pascual puede distribuir la comunión y exponer el Santísimo Sacramento, pero no dar la bendición ecuménica. Como sea, este hombre misterioso parecería tener un don nato, el del sanador. Pascual no concede notas al periodismo. Curte perfil bajo y menos le gusta salir en televisión. Mi ex colega, ya desaparecido Víctor Sueiro, quien dedicó gran parte de su vida a estudiar está clase de fenómenos, escribiendo varios libros, una vez sola nombró al hermano Pascual a través de su programa de la tele, pero se ganó su reprimenda. En una tarde de sol, de las tantas que compartí con Víctor en Pinamar, me comentó algunos pasajes de la personalidad de Pascual.

"Es un tipo fascinante y lleno de misterios, que irradia algo extraño. Es como una sensación de paz", me dijo. Lo mismo sentí yo cuando lo conocí, luego de un evento en Florencio Varela. Me acerqué a saludarlo, sin decirle quien era. Me miró y me abrazó."Usted es una buena persona, pero lo envidian mucho por sus condiciones. Tiene la fuerza y la luz suficiente, para que no lo dañen", me dijo. En ese momento, sentí una extraña sensación interior y recordé las palabras de Víctor Sueiro...

2 comentarios:

emanuel barboza dijo...

Hola, verifique como se tergiversa la informacion http://www.verdadeinvestigacion.com/noticia.php?id=6247
Parecida, no?
emanuel_barboza@hotmail.com

Ivan Villar dijo...

Ojala nunca lo necesites ni vos ni un ser querido, estas muy equivocado, lo tuyo es periodismo barato, anda, viví la experiencia y después contanos.